3
Jul

Maestros Espirituales

Publicado por Malena el 3 de Julio de 2009

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Un maestro espiritual tiene la capacidad de convocar e influenciar a sus seguidores, con el objetivo de compartir su percepción trascendente y de transmitir sus principios.

Maestros espirituales ha habido y los habrá siempre, mientras exista en el hombre la necesidad de la esperanza y de la trascendencia.

Los maestros espirituales son los emergentes que expresan las necesidades del hombre y tratan de llevar equilibrio a sus almas.

En una sociedad en que la gente vive neurótica y disociada entre lo que piensa y siente, la palabra de un maestro espiritual, basada en filosofías ancestrales, puede llegar a transformar a las personas y a ayudarlas a empezar de nuevo.

Estos seres humanos tienen un nivel de conciencia elevado y pueden percibir por si mismos la verdad que predican. Están despiertos y equilibrados y su intención es que los demás compartan su mismo estado de iluminación.

El primer paso para que las personas puedan lograr una transformación espiritual es convencerlas de recuperar el amor que ha perdido su corazón.

Es la falta de amor la que produce falta de energía, pérdida de la confianza, estancamiento y confusión.

Sólo una persona equilibrada y sana está en condiciones de ser un verdadero maestro espiritual.

Lo mismo ocurre con los profesionales dedicados a la salud mental, que necesitan tener claridad en sus vidas para poder orientar a los demás.

La persona desorientada, no sólo debe recuperar su capacidad de amor y su sentido de responsabilidad, sino la lucidez necesaria para poder confiar en ellas mismas.

Creer en uno mismo es la base de la personalidad, el cimiento desde donde se elevará nuestro espíritu.

Un maestro espiritual tiene el ambicioso objetivo de que sus seguidores dejen de sufrir y se alejen del mal. Influencia a las personas en forma positiva tanto en amor como en inspiración.

El ideal de un maestro espiritual es llegar a despertar al maestro interno de cada uno para que puedan lograr el convencimiento propio y la comprensión de sí mismo; y el poder de la sabiduría espiritual les permitirá influenciar a todos a su alrededor.

Aprender a manejar las emociones no es todo porque es necesario además saber hacia dónde vamos y quiénes somos y estas preguntas sólo tienen una respuesta a nivel del espíritu.

Mientras las emociones nos hagan sufrir, nos hagan sentir insatisfechos y con temor aún no estamos en condiciones de percibir la verdadera realidad.

Para que las emociones no nos resulten más estados mentales incómodos, deberemos cambiar la forma de vivir nuestras experiencias, ensayar otro punto de vista, experimentar otra perspectiva que nos permita ver lo que no vemos.

Porque en definitiva, todo se trata de aprender a Ver, de abrir los ojos del alma y reorganizar todas nuestras prioridades, para evitar vivir la mitad de la vida cometiendo errores y la otra mitad sufriendo por lo que hicimos.

Las investigaciones psicológicas han llegado a la conclusión que cada persona en el mundo tiene la capacidad de influir durante toda su vida a más de diez mil personas.

Influenciamos a los demás pero también nos influencian a nosotros; pero los maestros espirituales pueden lograr una mayor resonancia debido a su gran capacidad de magnetismo, sus valores, y su capacidad de poder Ver todas las perspectivas.

2
Jul

La Falsedad

Publicado por Malena el 2 de Julio de 2009

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Si hay una característica que define con mayor exactitud a nuestro mundo actual, es la falsedad.

La revolución industrial no sólo trajo consigo un cambio radical en todo cuanto se refiere al trabajo y la forma de vida en la sociedad sino también contribuyó enormemente al cambio de valores.

Los grandes inventos y los adelantos de la ciencia permitieron que se fueran relativizando los valores para acomodarlos a la conveniencia de cada uno; y el avance del materialismo disolvió convicciones que parecían muy firmes para adoptar nuevas formas de pensar que fueran compatibles con los propios intereses.

La flamante burguesía, se empeñaba en formar parte de una nueva aristocracia basada no en los apellidos ni en los títulos nobiliarios sino solamente en el dinero.

La falsedad se instaló como una necesidad. La gente que intentaba relacionarse con familias que tenían prestigio social no podía mostrar su árbol genealógico sin sentirse disminuidos, de modo que todos se inventaron un pasado próspero y digno, aunque la realidad fuera diferente.

Así comenzaron a apreciarse las apariencias más que las esencias y a cobrar mucha más importancia el cuidado de todos los aspectos que pudieran mancillar esas imágenes creadas para quedar bien.

Todavía existen todos esos prejuicios en muchas familias y sus descendientes, que los obligan a vivir en la falsedad y la mentira.

No se si realmente la gente perteneciente a una clase media alta siempre discrimina a los que no tienen la misma solvencia económica, pero si se que se discriminan a si mismos los que se quieren relacionar con ellos pero que no están en la misma situación económica, avergonzándose de su status social y obligándose a crear de si mismos una imagen falsa.

En todas las épocas las clases dominantes se rodearon de artistas e intelectuales. Los que no tenían dinero tenían inteligencia o dones artísticos que ellos apreciaban. De modo que tener fortuna no era la única forma de acceder a esos niveles si uno contaba con estos atributos.

El que se obliga a falsear su identidad por otra que no tiene, se condena a vivir en la mentira y cada día que pasa va perdiendo su propia autoestima y se siente más miserable.

Nos tenemos a nosotros mismos con todo nuestro potencial. Si sólo nos esforzamos en fingir lo que no somos, en lugar de desarrollarnos y crecer para sentirnos orgullosos de nosotros mismos, nos sentiremos siempre vacíos por dentro.

Seamos capaces de ser nosotros mismos, con cualquiera que haya sido nuestro pasado, porque una persona sin historia no puede ser nada más que un fantasma, una caricatura de alguien que no existe porque no tiene el coraje de asumir su condición y ser él mismo.

¿Qué más mérito que haber trascendido la propia historia?

No cualquiera lo puede hacer, porque requiere desprenderse de los condicionamientos y atreverse a ser el que uno es. Misión mucho más difícil que la que tiene que hacer el que hereda títulos nobiliarios o dinero de su familia.

Pertenecer a una familia de clase alta no basta, porque tarde o temprano los herederos tendrán que hacerse cargo de sus propias vidas y mostrar quienes son realmente, aparte de ser hijos o nietos de alguien importante.

A veces algunos tienen una carga familiar tan pesada que suelen terminar gastándose la fortuna y sin tener nada.

Son los buenos para nada que nacieron en cuna de oro pero que no tienen agallas para sacar los pies del barro.

1
Jul

La Sencillez

Publicado por Malena el 1 de Julio de 2009

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¿Cómo es ser una persona sencilla? , ya que la sencillez se considera una cualidad deseable que favorece las relaciones interpersonales.

¿Acaso se puede aprender a ser sencillo?

La sencillez es una virtud que permite a una persona ser accesible y mostrarse dispuesto a establecer el vínculo que sea necesario con otro.

Una actitud contraria a la sencillez es la solemnidad, tener una imagen intimidante que cierre de antemano, sin excepciones, el canal de comunicación con los demás.

Las personas sofisticadas no son sencillas, porque adulteran y falsifican las cosas para aceptarlas. Lejos de ser sinónimo de elegancia, el sofisticado es rebuscado, complaciéndose en hacer complejo lo que puede ser simple.

El refinamiento se relaciona con la sencillez y con la ausencia de afectación.

La sencillez es la llaneza de lo natural, de lo fácil, de lo comprensible, que puede llegar a todos sin oscuros obstáculos y es lo que caracteriza a la belleza.

Lo sencillo es lo ingenuo, lo franco, lo sincero y afable; así como es sencilla la naturaleza, que se brinda sin condiciones.

La sencillez la expresa el que elige el camino directo, sin vueltas, para evitar las malas interpretaciones que produce la ambigüedad de los atajos.

La característica de la sencillez es estar libre de disfraces y complicaciones, cualidades que garantizan el trato veraz y sin dobleces.

La persona sencilla puede ser incauta y fácil de engañar, porque se entrega, pero el engaño, como no es real, no la puede afectar.

La sencillez no necesita adornos ni hacer ostentación, porque es como el agua, que sin tener ni gusto, ni sabor, ni color, es igualmente necesaria.

Para ser auténtico hay que empezar por ser sencillo, no escabroso, dificultoso, arduo o peligroso, deseoso de mostrarse tal cual es, sin afectación ni ningún decorado, porque el hábito no hace al monje y el mejor atavío no nos puede decir nada de alguien, aunque esté lujosamente engalanado.

El arte sencillo es el que permanece, la literatura que se recuerda es la que se entiende; y la mejor explicación es la más breve.

Es difícil ser sencillo en un mundo complicado, pero se puede. En realidad la naturaleza es sencilla, es este mundo hecho por hombres solemnes el que no se entiende.

Hablar claro es ir al grano, sin embargo, todos los que quieren destacarse y sobresalir dan muchos rodeos para ocultar que en realidad no están diciendo nada.

Cuando alguien está muy producido o muy acicalado, por lo general no tiene nada adentro y necesita ocultar lo poco que es, luciendo afectado.

La erudición es el adorno del buen decir que convierte a las frases en un laberinto donde se encuentran enredadas las ideas y donde se suele perder la gente sencilla.

Los eruditos prefieren ignorar a la mejor audiencia, la verdadera; ya que se esfuerzan para que los admiren los legos y se pierden la oportunidad de que los entiendan las almas inocentes de aquellos que no tienen prejuicios; porque la sencillez aclara y las complejidades oscurecen.

Sencilla es la bondad y sencillos son la razón y el amor; y no hay nada más complicado de entender que la conspiración, la arbitrariedad y el significado del dolor.

30
Jun

El Futuro del Hombre

Publicado por Malena el 30 de Junio de 2009

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Los futurólogos Ian Neild e Ian Pearson predicen que en el futuro, tal vez dentro de no más de cincuenta años, el avance de la tecnología robótica permitirá que la industria y la agricultura estén totalmente robotizadas; y hasta las guerras, si las hubiera, poco probables en el futuro, serán por computadora.

Los sistemas electrónicos, diseñados para tomar decisiones, tendrán a su cargo el total control del tráfico según las necesidades, y las cárceles serán cosas del pasado porque los reclusos tendrán implantados microchips para poder ser controlados.

Terminará la discapacidad por pérdida de miembros, porque habrá prótesis inteligentes mejor aún que los miembros humanos y para los que han sufrido quemaduras, accidentes u enfermedades, existirá la piel artificial igual que la verdadera, sensible a la temperatura y al tacto.

Los órganos desgastados o dañados se podrán regenerar a partir del propio cuerpo del afectado y los tratamientos génicos serán los mejores tratamientos de la diabetes y el cáncer.

En el mundo virtual existirán lugares y personas que hemos conocido, y se podrán visitar sitios exóticos para pasar una tarde placentera. Tal vez como lo hacían los tripulantes de “Viaje a las Estrellas”, cuando se introducían en los programas de la computadora para jugar al tennis o navegar por el océano.

La teletransportación a cualquier parte del universo ya no serás solamente algo extraído de la ciencia ficción sino una posibilidad concreta. En estos momentos los científicos del Instituto de Física Experimental de la Universidad de Viena ya lograron teletransportar un fotón de luz de un lado al otro del río Danubio a 600 metros de distancia.

Se podrá ampliar la memoria con un back up cerebral y la velocidad de procesamiento del cerebro y también se podrá hacer una copia de seguridad para implantarla en otro cuerpo.

Los medicamentos producidos por bacterias serán personalizados, se podrán reemplazar genes con enfermedades hereditarias y existirán dispositivos orgánicos que colocados dentro del cuerpo permitirán detectar procesos patológicos en forma temprana.

Existirán solamente alimentos portadores de sustancias saludables para el gusto de cada uno y según su tipo de genoma.

Sólo se fabricarán bioplásticos, que se degradan rápido y la alta tecnología permitirá fabricar fibras similares a las de la naturaleza, y la energía ya no dependerá más del petróleo.

La nanotecnología, ciencia de lo infinitamente pequeño, ya que un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro, logrará que la industria pueda obtener telas que no se ensucian y pinturas que no se oxidan y en el área de la salud podrá obtener diagnósticos de enfermedades más precisos y brindar mejores tratamientos, ya que esta ciencia es ideal para el desarrollo de terapias inteligentes a partir de las nanopartículas, capaces de atacar los tumores y destruir las células malignas.

El turismo espacial será masivo antes que se realice el primer viaje a Marte tripulado, que está ya previsto para la década del 2020.

La robótica hoy en día está más desarrollada de lo que creemos, mediante sistemas expertos e inteligencia artificial. El sistema experto es el que acumula información y puede tomar decisiones a gran velocidad, pero no tiene la capacidad de crear nuevos conocimientos, proceso que sí está en condiciones de hacer la inteligencia artificial.

En la industria, actualmente, la robótica ya realiza trabajos que implican riesgos, además de tareas sofisticadas de gran precisión, tanto en el área de la salud (microcirugías), como en la de defensa (desarmar explosivos, control de vigilancia y exploración de campos minados).

En el área doméstica las aspiradoras se dedicarán a detectar y limpiar la suciedad que se acumule en los hogares y las heladeras inteligentes registrarán lo que hace falta en la casa y harán los pedidos al supermercado.

El futuro está más cerca de lo que pensamos y viene de la mano del superhombre.

Fuente: La Nación Revista, Buenos Aires, Argentina

29
Jun

Espiritualidad y Liderazgo

Publicado por Malena el 29 de Junio de 2009

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El ingeniero Andrés Ubierna, especialista en liderazgo personal y organizacional, afirma que no se puede ser mejor líder que la persona que se Es, porque el liderazgo está relacionado con la forma en que se encaran y se hacen las cosas desde lo auténtico que tiene cada uno, con la conciencia de saber que siendo uno mismo se puede influir en el mundo si se es capaz de reconocer y poner a prueba la propia capacidad creativa.

El liderazgo exige esfuerzo pero también requiere la capacidad de ver más allá que los demás, de reflexionar y de comprometerse con el mundo y sus valores, atreviéndose a contestar las cuestiones fundamentales que el hombre se está haciendo desde su origen : ¿para qué estoy en el mundo, qué sentido quiero que tenga mi vida, quién deseo ser?

Las empresas son el fiel reflejo de la gente que trabaja en ellas de manera que la elección de las personas que las integrarán es de importancia capital si se considera que el hombre es el principio y el fin de toda institución productiva.

Cada vez más el mundo empresarial está interesado en vincular la capacidad de mejorar resultados económicos en forma sostenida con el desarrollo espiritual.

No sólo es posible producir ganancias y favorecer el avance tecnológico sin dejar de Ser uno mismo sino que es recomendable para lograrlo con más éxito, sin provocar sufrimientos innecesarios a la gente ni daños irreversibles al ambiente. Porque existe una relación entre el bienestar personal, las relaciones sólidas y el logro de buenos resultados.

Si se traiciona el pilar fundamental de un ser humano que es el Ser para alcanzar objetivos ambiciosos a corto plazo, sin tener en cuenta tampoco los valores, esos resultados no se podrán sostener por mucho tiempo.

Hoy en día se está llegando a terminar con el antiguo conflicto entre el Ser y el tener transformándolo en el hecho de reconocer que cuanto más auténtico se Es más efectividad se logra.

Porque la base de los problemas personales, sociales y universales es el haber convertido al Ser y al tener en opciones, pensando que el que se atreve a Ser no puede tener y el que tiene no puede llegar a Ser.

Sin embargo Ser y tener se pueden complementar perfectamente para hacer posible el mayor bienestar del hombre.

Para llegar a este nivel, dice el ingeniero Ubierna, de que esta premisa se convierta en una práctica cotidiana en las empresas, hay que incrementar la atención, ser más conscientes en forma permanente de cómo repercuten los hechos en la gente. Ser más observadores y conscientes permite darse cuenta de los cambios y de la necesidad de cambiar.

La espiritualidad, como la capacidad del hombre de trascenderse a sí mismo, está presente cuando se resuelven los problemas en forma responsable, si se reflexiona para hacer las cosas cada vez mejor, cuando se trata de descubrir el lado bueno de las cosas, si se utilizan los errores para aprender, siendo respetuoso y sincero, sabiendo escuchar, cumpliendo con la palabra dada, colaborando con creatividad, manteniendo el equilibrio antes situaciones emocionales difíciles pensando en positivo e intentando comprender a los demás.

Ubierna sostiene que para ser consciente en todo momento hay que estar atento. Sólo prestando toda nuestra atención se mejoran las cosas, que también es la forma más sencilla de brindar amor.

Fuente: Entrevista realizada por Luis Aubele al Ingeniero Andrés Ubierna, para el diario La Nación.

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