14
May

El Mito Griego de la Creación del Hombre

Publicado por Malena el 14 de Mayo de 2008 a las 09:39 am

El Mito Griego de la Creación del Hombre

De los males de este mundo fue la hora cuando se abrió la caja de Pandora

En tiempos muy remotos, sobre la tierra sólo existían dioses inmortales.

Zeus, Dios supremo del Olimpo griego, que fue hijo y sucesor de Cronos, a quien le usurpó el liderazgo después de sucesivas victorias; representaba al poder y al orden cósmico, aunque sin embargo estaba sujeto al Hado, su propio hijo, que fue salvado por su madre Rea de ser devorado por su padre.

Hado constituye el símbolo del destino y la fatalidad, y para los filósofos antiguos representa la serie y orden de causas encadenadas unas con otras que necesariamente producen un efecto.

En ese mundo de sólo divinidades inmortales, los dioses desearon crear seres para poblar la tierra.

Una vez decidida tal idea, Zeus encargó a los hijos del titán Jápeto, que dotaran de gracias y fuerzas a las criaturas terrenales.

Fue Epimeteo, quien rogó a su hermano Prometeo, que le permitiera repartir los dones entre los seres terrenales.

Epimeteo dio a cada animal un don, la belleza a uno, a otro la potencia, a otro la velocidad, a otro la corpulencia, a otro la sagacidad, etc., según su criterio de conveniencia.

Careciendo de la sabiduría de su hermano Prometeo dio todos los dones a los animales dejando al hombre para lo último, quedando de esta forma el ser humano desnudo, indefenso y desarmado.

Fue entonces cuando Prometeo, el amigo del hombre, viendo la injusticia que se había cometido, tratando de corregir el error y robándole la sabiduría a la diosa Atenea, concedió al hombre la lógica.

Prometeo tomó al género humano bajo su protección y robó el fuego a Hefesto regalándoselo al hombre para que se calentara y pudiera vivir mejor, y le enseñó todo lo que sabía.

Pero Zeus, al enterarse de los dones otorgados al hombre que le permitían parecerse a los dioses, lleno de ira, arrojó rayos y relámpagos y castigó a Prometeo duramente encadenándolo en el monte Cáucaso, en los límites del Universo.

Allí todas las mañanas un águila le roía el hígado, que durante la noche le volvía a crecer para volver a ser devorado nuevamente al día siguiente.

Treinta años más tarde, Hércules liberó a Prometeo de tal cruel sufrimiento.

Hefesto, dios del fuego, modeló en su taller a la primera mujer, que fue inicialmente una estatua de metal.

Como era muy bella, Zeus resolvió darle vida y uno de los dioses le agradeció con los dones de la belleza, la gracia, la inteligencia, la habilidad y el poder de persuasión.

Pero también Hermes la dotó de astucia y falsedad y Hera de curiosidad, inquietud que no le daría paz a la mujer un solo instante.

Zeus le envió a Epimeteo a Pandora como regalo, quien hechizado por su belleza decidió unirse a ella de inmediato.

Como regalo le ofreció a ambos una bellísima caja adornada con piedras preciosas y oro.

La caja estaba cerrada, pero al darle Zeus la llave a Pandora le advirtió que si querían vivir felices no la abrieran nunca.

Epimeteo y Pandora vivieron felices muchos años una vida idílica y tanto ellos como sus descendientes ajenos a todo tipo de problemas, felices como los dioses, sin penas, sin preocupaciones ni vejez que los amenazara.

Permanecían siempre jóvenes, se divertían en forma permanente y vivían de las frutas de la tierra sin matar a ninguna criatura viviente para subsistir.

No existían ni robos ni crímenes y cuando se cansaban de tanto vivir se tendían bajo un árbol y allí se dormían eternamente.

Entonces, una suave brisa los transportaba a un lugar aún más tranquilo y mágico.

Pero un día, la curiosidad pudo más y Hara abrió la caja y fue así como surgieron las desdichas y los males de este mundo, como las enfermedades, las amarguras, los dolores y otras desgracias.

La esperanza fue lo último en salir en forma de un pequeño pájaro y como símbolo del consuelo para la humanidad.

Como se puede apreciar, el mito griego de la creación del hombre se asemeja notablemente al mito de Adán y Eva del antiguo testamento.

13
May

La Moral en la Adversidad

Publicado por Malena el 13 de Mayo de 2008 a las 04:46 pm

La fortaleza moral es la base para enfrentar la adversidad.

La Moral en la Adversidad

Acaba de producirse un terremoto en China que provocó doce mil muertos, una catástrofe más en un país que cuenta con la mayor población mundial y con uno de los territorios más extensos.

La cercanía que proporciona la televisión nos hace más conscientes del sufrimiento de la gente afectada por el fenómeno y nos enseña cómo reacciona un pueblo cuya filosofía de la vida descansa en la aceptación de la muerte como parte de la vida, sin una sola queja.

Los chinos practican tres posturas filosóficas que se complementan entre si: el Confucianismo, el Taoísmo y el Budismo, sin guardar fidelidad a ninguna en particular.

Para el Confucianismo, la educación es lo único que permite hacer frente con dignidad a la adversidad. Ser noble vale más que la vida misma, así como tener respeto por uno mismo; y comportarse humanamente con los demás.

Ser confiable, caritativo, cortés, generoso y solidario son las virtudes que deben prevalecer en el hombre.

Confucio creía en que el hombre es bueno por naturaleza y que el cumplimiento de las reglas interiores dependen de la voluntad individual.

Cuando nació Confucio, su padre decidió abandonarlo en una cueva para que muriera porque lo consideró incapacitado y débil para ser digno de seguir viviendo.

La cueva como vivienda es el símbolo de la humildad, que distingue a muchos profetas

A pesar de estas dificultades su madre lo cuidó con esmero, pero a los pocos años muere, ocupándose de su educación su tío.

Confucio fue principalmente un maestro, tal vez inspirado por su abnegada madre, creía que la armonía familiar es el fundamento de la sociedad ideal y que la educación moral es lo más importante para enfrentar cualquier sufrimiento.

Para el Taoísmo, la vida y la muerte son las dos partes de un todo, en la muerte está la vida y en la vida está la muerte.

Desde la infancia los chinos son educados en el respeto por los valores y por las relaciones familiares, que son las que determinarán su destino.

La cultura china es una de las más antiguas; restos fósiles de algunos de los primeros homínidos que se conocen fueron encontrados cerca de Pekín.

Recientes estudios arqueológicos han localizado culturas neolíticas con una cerámica de gran calidad, herramientas para el cultivo del arroz y restos fósiles de animales domésticos.

A este período corresponden tres soberanos legendarios, personajes míticos a los que se atribuyen la invención de las principales instituciones religiosas, políticas y económicas.

En el período posterior tuvieron lugar los grandes movimientos filosóficos chinos de Confucio y Lao Tse.

La civilización agrícola china data de tres mil años antes de la era cristiana, con características similares a las civilizaciones del Indo, Egipto y la Mesopotamia.

China es un país milenario con tradiciones muy arraigadas que aún después de tanto tiempo se mantienen vigentes.

Recien en el siglo XVII y XVIII China abre sus puertas a los jesuitas que los ponen en contacto cultural, técnico y religioso con Occidente, pero la influencia del Confucionismo no permite la apertura a Europa en China y no se produce la revolución industrial como en Occidente, quedando rezagada económicamente con respecto a Europa y empeorada su situación económica interna.

El último emperador chino abdicó en 1912. Las luchas civiles ensangrentaron China desde 1920 a 1940 y recién en 1949 Mao Tse Tung anunció en Pekín la proclamación de la República Democrática Popular China con ayuda de la Unión Soviética.

Bajo el dominio comunista China logró la unidad y una forma de organización para gobernar a la población más grande del mundo sumida en la pobreza e iniciar un nuevo período en la historia.

En la actualidad China ha abierto una franca apertura hacia occidente, y la capacidad de un pueblo laborioso y educado, respetuoso y fiel a sus principios, que trabaja en condiciones duras y estrictas sin rebelarse y todavía poco inclinado al consumo, hace imposible a los demás países del mundo la competencia.

12
May

Filosofía y el Triunfo del Mal

Publicado por Malena el 12 de Mayo de 2008 a las 10:53 am

Cambiemos nuestros modelos por el del hombre bueno

El Arte y el Triunfo del Mal

Vivimos en una época en que la maldad tiene rating. Cuanto más truculento, perverso e inmoral sea el tema mayor probabilidad tiene en el mercado.

El útimo video juego más vendido, que recaudó la primera semana de venta en los Estados Unidos quinientos millones de dólares, más que cualquier película taquillera, es el cuarto de una serie muy discutida relacionada con el arte de robar y la forma de evadir a la justicia.

Los creadores de este juego utilizaron una forma de comercializarlo que evita las copias piratas ya que no sirve para proyectar en medios audiovisuales comunes, ni por Internet y sólo se puede usar con un aparato específico.

El video cuesta en argentina trescientos cincuenta pesos más el costo del equipo para proyectarlo y se espera un record de ventas.

Los videos juegos se están convirtiendo en serios competidores del cine, recaudando enormes sumas de dinero sin tantos gastos, ya que sólo se requiere un programa computerizado.

Este modo de recreación es solitario, desconecta a una persona de la realidad para introducirla en una realidad virtual fantasiosa y maléfica, donde todo es posible sólo con un click.

El mouse se convierte en un arma mortal y en un factor de poder que se desvanece cuando se apaga el aparato, dejando principalmente al individuo joven, para quienes son creados específicamente estos juegos, descontento con su verdadera realidad, impaciente, ansioso y predispuesto a elaborar ideas radicales y fantasiosas.

Aristóteles decía con respecto al arte en la educación que la tragedia imita un drama grandioso completo , con un lenguaje perfecto, con secuencias que inspiran compasión por el sufrimiento ajeno y el temor de que se cumpla el castigo por las pasiones o sea la identificación con el héroe.

El propósito de la tragedia es la intriga, la acción de felicidad y desgracia, pero enfatiza que hay modos de expresión que hay que evitar, como la representación de un crimen brutal en un escenario.

No obstante, tanto Aristóteles como Platón piensan que la finalidad psicológica de la tragedia es la catarsis de las emociones o sea la descarga de las emociones de piedad y temor como la que se recrea en los rituales, es aliviar el alma mediante el arte, de una manera placentera y no perjudicial, siempre que no sea excesivo.

La catarsis de la piedad y del temor Aristóteles no la considera ética sino como metáfora tomada de la medicina en sentido fisio-psicológico, ya que se considera que en un primer momento la comedia surge a partir de cánticos fálicos como improvisaciones procaces que luego fueron agregadas al espectáculo recortando el quehacer del coro.

Lejos de la tragedia y comedia clásica, que se basaban en hechos de la vida real que ponían en evidencia la relación natural de causa y efecto, aparecen las formas actuales de representación que inventan nuevas y fantásticas realidades, atribuyéndoles a sus protagonistas, que viven al margen de la sociedad, poderes especiales al servicio de sus propósitos, mostrando el triunfo del mal y la incapacidad del bien; conforme a los postulados de las teorías del caos.

Aunque se haya demostrado que el caos se orienta hacia la creación de estructuras ordenadas.

9
May

La Razón Práctica de Kant - Cuarta Parte

Publicado por Malena el 9 de Mayo de 2008 a las 10:26 am

Es imposible la ciencia tradicional en los fenómenos de la conciencia moral

Kant Immanuel y la Razón Práctica-Cuarta Parte

Kant llega a la conclusión que la metafísica es imposible como ciencia, porque la experiencia humana trasciende los límites del conocimiento.

Reconoce pues en los seres humanos una cierta clase de actividad espiritual que resume con el nombre de conciencia moral, que consta de una cantidad de principios que rigen la vida de los hombres.

Esta conciencia moral es una realidad tan poderosa como es la del conocimiento, ya que los juicios morales son también juicios racionales que pueden conducir al hombre a captar lo metafísico.

Kant, al igual que Aristóteles, denomina a estos principios de la conciencia moral “Razón práctica”, porque es la razón aplicada a la práctica.

Las cosas de la realidad no son ni buenas ni malas, sólo puede tener calificativo moral la voluntad humana.

Cumplir con la ley no alcanza para que una acción sea moral, porque para que un acto sea moral necesita ser realizado por voluntad propia y no por miedo al castigo.

El por qué se hacen las cosas adquiere importancia relevante para que un acto sea moral.

Para Kant la ley moral es obrar queriendo que el motivo de tal acción sea una ley universal.

La conciencia moral no es un conocimiento sino que es un acto de valoración a partir de intuiciones morales que nos pone en contacto con un mundo diferente al de los fenómenos, puramente inteligible.

La voluntad humana libre es la que nos permite penetrar en ese mundo de realidades suprasensibles que no se encuentra sujeto a espacio, tiempo ni categorías.

Para Kant, un hombre santo es el que se ha liberado de la moral determinada por los fenómenos concretos, tanto físicos como psicológicos y responde solamente a su ley moral intuitiva.

En el mundo metafísico de las cosas “en si”, esa santidad se realiza y según Kant es todo lo que tenemos sobre la creencia en la inmortalidad del alma.

El carácter de nuestra vida moral, como fenómeno de este mundo es la tragedia, el sufrimiento y el dolor que produce el abismo entre el ideal y la realidad.

La realidad no se rige por los valores morales pero los seres humanos los perciben y se dan cuenta que en su propia vida, en la historia, en la sociedad, los valores humanos no se realizan.

Todos quisiéramos ser santos pero en realidad somos todos pecadores y socialmente todos quisiéramos que imperara la justicia plena pero sin embargo nos damos cuenta que muchas veces prevalecen la injusticia y los crímenes impunes.

Para Kant, Dios es el ente metafísico capaz de mantener unidos la realidad y el ideal, es el reino de las almas libres y las voluntades puras en el mundo esencial de las cosas “en si”.

La doctrina de Kant propone que la razón pura, es decir, el conocimiento racional tiene que subordinarse a la razón práctica o ley moral y tener un propósito de superación aunque sea imperfecta.

Aparece así en filosofía la idea de progreso con una metafísica cuyos ideales son los objetivos hacia los cuales la humanidad se dirige.

Por lo tanto, la realidad histórica adquiere el sentido.

8
May

La Estética, La Analítica y La Dialéctica Trascendental de Kant - Tercera Parte

Publicado por Malena el 8 de Mayo de 2008 a las 11:03 am

Kant Immanuel-La Estética-La Analítica y La Dialéctica Trascendental-Tercera Parte

Los objetos metafísicos no se pueden conocer en forma racional, pero sí con la conciencia moral.

En el principal libro que escribió Kant, que fue “Crítica de la razón pura”, la palabra crítica quiere decir investigación, por lo tanto el verdadero significado del título de su obra es entonces Investigación o Estudio de la razón independiente de la experiencia.

Para Kant, la ciencia se desarrolla con los elementos empíricos de la experiencia y los puros de la razón y el tiempo y el espacio se consideran formas puras, sólo intuiciones, “a priori” de la experiencia.

El tiempo es una forma de nuestra percepción y la matemática que está construida sobre la forma de toda vivencia, se ajusta perfectamente a la realidad.

El espacio es la forma de la experiencia o percepciones externas, el tiempo es la forma de las vivencias o percepciones internas y externas.

El sujeto imprime en el objeto las formas de espacio y tiempo.

Las cosas en si mismas, si las hay, no podemos conocerlas, sólo podemos hablar de los fenómenos en el espacio y el tiempo.

La Estética Trascendental estudia las condiciones que determinan “a priori” la forma de todo objeto posible, o sea el espacio y el tiempo.

La Analítica Trascendental estudia la posibilidad de los juicios sintéticos “a priori” en la física, su sustancia, sus propiedades, sus leyes.

Las cosas sólo nos envían impresiones de las cosas de la naturaleza que conocemos “a priori”.

Ni el sujeto que conoce, ni el objeto por conocer son “en si”. Si el hombre desea saber qué son las cosas se convierte en sujeto de conocimiento, por lo tanto el yo y el objeto existen en la relación de conocimiento.

La Dialéctica trascendental es la discusión de la razón consigo misma en la búsqueda del conocimiento de las cosas “en sí”, que es el objetivo de la metafísica.

No existe nada en la experiencia sensible que corresponda a las cosas “en si” que busca la metafísica, como por ejemplo el alma, el Universo o Dios, porque la razón humana tiene la capacidad de síntesis que le permite trascender los límites de la experiencia.

A estas síntesis, que son los objetos tradicionales de la Metafísica, Kant las denomina ideas.

En Platón, la palabra idea significa la visión de la esencia de las cosas; para un empirista como Locke, una idea es cualquier fenómeno psíquico; Para Hume, la idea es la vivencia que reproduce una impresión anterior y para Kant la palabra idea significa unidades absolutas que la razón construye más allá de los límites de la experiencia.

Este afán de la razón revela su aspiración de llegar a lo incondicionado.

La metafísica no cumple con las condiciones del conocimiento científico, que son la experiencia sensible y la razón pura “a priori”; pero Kant nos dice que hay una capacidad en el hombre que no tiene nada que ver con el conocimiento que nos puede llevar a la realidad metafísica que es la conciencia moral.

De esta manera es como llega a la convicción de la existencia de Dios, de la libertad, y de la inmortalidad del alma.

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