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Más allá de la conciencia ordinaria

Publicado por Malena

Para poder avanzar en la exploración sobre la naturaleza humana y sus posibilidades, es necesario abandonar viejos paradigmas, enfrentar aparentes contradicciones y a veces ignorar antiguas leyes psicológicas que parecían intocables y en las que se creía ciegamente.

Esta frontera de la conciencia, que siempre ha existido, recién está siendo reconocida y aún se sabe poco de ella, menos aún está al alcance de alguna tecnología , pero parece ser un ámbito más grande de lo que se puede imaginar.

Hasta ahora, todos los modelos psicológicos para entender la psique humana han sido insuficientes, habiendo sido los métodos occidentales los menos dignos de confianza. También fueron ignoradas las psicologías no occidentales que a pesar de ser tan refinadas y complejas como las de occidente, fueron desdeñadas, así como también las tradiciones místicas y las grandes religiones, que con sus eficaces técnicas entrenaban a los individuos a lograr estados superiores de conciencia. En las culturas orientales el estudio de la conciencia ha sido durante milenios el tema más importante.

En Occidente, recién ahora comienza el interés por el área no material de la vivencia y de la conciencia, porque la mayor preocupación fue siempre la solución de problemas materiales y la respuesta a los principales interrogantes: ¿quién soy? ¿dónde estoy? ¿de dónde vengo? ¿hacia dónde voy?

La física cuántica, el estudio de la conciencia, la biorretroalimentación, los estudios sobre la meditación están siendo relacionados y están dando lugar a una serie de descubrimientos.

Esto podría favorecer una síntesis integradora y hacer posibles nuevos paradigmas que sirvan para saber qué y quienes somos, cuál es la naturaleza fundamental del universo y cuál es nuestra relación con él.

Saber que pueden existir regiones más amplias de la experiencia, de la identidad y de la conciencia nos permitirá visualizar lo que podemos llegar a ser, y orientar nuestros esfuerzos, tanto individuales como colectivos, para lograrlo.

Reconocer que participamos en la creación de lo que percibimos de nosotros mismos y de la realidad, evitará continuar viéndonos como víctimas pasivas de las circunstancias existenciales o de fuerzas psicodinámicas internas, para convertirnos en creadores activos de nuestro propio universo.

Los interrogantes sobre la psicología humana fueron durante siglos la preocupación de los filósofos antiguos y las respuestas que los hombres han dado a las preguntas básicas que todas las culturas se han hecho, han influenciado de distintas maneras sobre la vida cotidiana, han motivado al hombre para comportarse individualmente y socialmente y ha condicionado las leyes y los gobiernos, la forma de pensar sobre la identidad y sobre el significado de la vida.

Pero como somos a la vez sujeto y objeto las preguntas que nos hacemos y las respuestas que nos damos son producto de nuestra conciencia, o sea de nuestra forma de pensar.

La psicología transpersonal abarca tres modos de conocimiento: el empírico sensorial, el conceptual y el meditativo contemplativo.

La ciencia y la filosofía de occidente han ignorado la sabiduría alcanzada a través de la contemplación, reduciéndose solamente a los otros dos modos de conocimiento.

Reconocer este error abre la posibilidad de integrar los tres modos y aplicarlos a los cuestionamientos básicos.

Las intuiciones sobre la naturaleza fundamental del sí mismo y de la realidad, obtenidas mediante la contemplación, los conocimientos teóricos y el razonamiento del intelecto deben tener fundamento empírico, en lo posible.

Este rigor conceptual y empírico es esencial para que la psicología transpersonal sea legitimada como ciencia.

La experiencia transpersonal es como la sabiduría, vivir y ser aquello que se intenta conocer, mientras el conocimiento es lo que se tiene.

La inevitable conclusión es que para comprender profundamente los niveles transpersonales, es indispensable trabajar sobre nosotros mismos, más para beneficio de los otros que para nosotros mismos, ya que nosotros somos el principal factor limitante.

Fuente: “Más allá del ego”; Abraham Maslow y otros.

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