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Qué es la conciencia

Publicado por Malena

Hasta no hace mucho tiempo la conciencia fue un tema que inquietó a la filosofía y a la psicología; pero actualmente comienza a interesar a los neurólogos.

¿Se encuentra la conciencia en algún lugar del cerebro o es una cualidad del espíritu? La relación entre el cerebro y el pensamiento aún es una incógnita y esta es una razón para mantener la división entre las ciencias físicas y las ciencias humanas.

Con el surgimiento de la Psicología experimental, el tema de la conciencia se deja de lado y la psicología se separa de la filosofía para convertirse en una disciplina autónoma.

Para el conductismo la conciencia es una hipótesis difusa que no es observable, por lo tanto, lo único científicamente válido para la psicología es el estudio del comportamiento, que puede ser objeto de medición.

Para el psicoanálisis, lo que determina la conducta es el inconsciente y la conciencia del yo es una instancia del aparato psíquico que se debate entre los instintos y el inconsciente.

La Psicología cognitiva estudia las funciones cerebrales, como la percepción, la memoria, el aprendizaje, los hábitos o la inteligencia y la forma que un individuo estructura su mundo.

Las técnicas de neuro imagen hacen posible observar directamente el funcionamiento cerebral, sin embargo su complejidad es tan extrema que aún es imposible descubrir los enigmas más difíciles.

El cerebro es una intrincada red de circuitos que se relacionan entre sí, que siempre están interactuando y modificándose en función a nuestras experiencias.

Aún no se puede identificar a la consciencia dentro del cerebro, actuando como un centro organizador de todos los pensamientos, conocimientos y funciones.

Mientras tanto, los neurocientíficos se dedican a describir la conciencia a partir de niveles; como la conciencia primaria, que es la que tiene un organismo despierto; la conciencia reflexiva, capaz de orientar la atención hacia un estímulo y llevar a cabo acciones que conduzcan a un objetivo inmediato; y la conciencia del sí mismo, que es el nivel más complejo.

La conciencia del sí mismo nos permite reconocernos con una identidad, una personalidad, una historia, en relación también con otros seres humanos.

Nuestra especie tiene conciencia de tener conciencia, puede reflexionar sobre el hecho de estar vivo y sobre la muerte y gracias al lenguaje nos permite llegar a un alto nivel de abstracción.

Cada uno de estos tres niveles de conciencia corresponde al desarrollo de ciertas zonas cerebrales. El lóbulo pre frontal, por ejemplo, es indispensable para la conciencia de sí mismo.

Sin embargo no se puede atribuir a una sola zona del cerebro una determinada función, porque pueden participar también otras regiones cerebrales, mediante un complejo y específico circuito que a la vez puede depender de la actividad de otros.

En la neurociencia se vuelve a plantear el problema del dualismo, término que en sentido estrictamente filosófico introdujo Woolf y que se utiliza para indicar toda doctrina que admite la existencia de dos principios o sustancias opuestas para explicar el mundo, siendo el dualismo gnoseológico de Descartes el más radical, con los conceptos de sustancia extensa y sustancia pensante.

La conciencia de los valores también divide la realidad entre lo que es bueno y lo que es malo. El problema que se plantea en el dualismo es el de la relación entre ambas sustancias.

Actualmente, desde el punto de vista científico, sólo la conciencia está comenzando a ser considerada seriamente para lograr determinar en qué medida su existencia depende del cerebro.

Fuente: “Enciclopedia Salvat”; “Enciclopedia Universal Británica”.

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