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Más Allá de la Muerte

Publicado por Malena

Ernest Hermingway en su novela “Adiós a las Armas” describe una experiencia extracorpórea, extraída de una experiencia que tuvo él mismo cuando fue herido durante la Primera Guerra Mundial.

Sintió que algo de él mismo se desprendía de su cuerpo para flotar unos momentos, sin dejar de sentir sensaciones como si estuviera vivo, hasta que volvió a entrar nuevamente en su cuerpo y a sentir que continuaba vivo.

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Esta experiencia es el fenómeno conocido como bilocación o desdoblamiento que muchas personas experimentan después de su muerte clínica, y relatan al volver a la vida.

Los avances de la ciencia permiten hoy en día, con el método de resucitación, que mucha más gente vuelva a la vida, después que su corazón cesó de latir, y puedan relatar más fenómenos de este tipo que sorprenden.

Estas experiencias han sido tema de muchos libros como por ejemplo el que escribió en 1975, el Dr. Raymond Moody, que desconcertado por la similitud de los testimonios de pacientes que habían pasado por esa experiencia, decidió investigar más a fondo.

Este libro sirvió de motivación para otros escritorios que decidieron a partir de las experiencias del Dr. Moody, contar también sus propias historias.

El libro “Hacia la Luz” del Dr. Melvin Morse, pediatra del hospital de Seattle, USA, cuenta sus experiencias con niños que pasaron por la muerte clínica y una vez de regreso contaron haber “vivido” exactamente las mismas sensaciones.

En 1975, se realizó en Virginia, USA, una investigación con mil estudiantes y el resultado fue que el 39% había tenido una experiencia de viaje extracorpóreo, cifra que coincide con anteriores estudios que llegaron a la conclusión que una de cada cuatro personas pudo experimentar alguna vez estar fuera de su cuerpo.

Robert Crookall narra en su libro “Te study and practice of astral projection”, el caso de lord Auckland Geddes ocurrido en 1937 en ocasión de haber sufrido un envenenamiento.

Quiso gritar para pedir ayuda pero no pudo pero al mismo tiempo su conciencia se mantenía firme con la sensación de estar separándose de otra conciencia que también era él mismo.

Podía presenciar su cuerpo tendido y todo lo que había alrededor, y que además podía estar en otros países y lugares donde dirigiera su atención. Se sintió libre y pudo visualizar otras dimensiones.

De pronto pudo ver que su esposa ingresaba en la habitación donde su cuerpo yacía inmóvil, pudo ver al médico del otro lado del teléfono que acudía a su domicilio y escuchar sus pensamientos, sin embargo no podía articular palabra ni moverse.

El médico le inyectó un medicamento y su corazón volvió a latir. Se sintió fastidiado porque estaba comenzando a comprender todo.

Al volver a la vida recobró esa pequeña fracción de conciencia que tenemos todos en esta vida y lo embargó la más absoluta pena.

Según lo que afirma el psiquiatra Kenneth Ring, en su trabajo “La vida a la hora de la muerte”, algunos pocos, en ese estado ven la luz plena de amor, pero otros también ven las tinieblas.

Otras publicaciones se han referido al caso de la mujer ciega desde los 18 años que al volver a la vida puede describir con sumo detalle la sala donde se encontraba, los muebles, la vestimenta de los médicos que nunca había visto ni volvería a ver jamás.

Todas estas experiencias prueban de un modo testimonial la existencia de otro yo que sobrevive y que tiene la capacidad de abandonar el cuerpo y seguir sintiendo.

Estas experiencias se encuentran también en los libros sagrados cristianos, en los Vedas de la India, en el Corán de los musulmanes, en los rituales tribales de Centroamérica, en las creencias de civilizaciones primitivas, en culturas diferentes y en la literatura.

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