Filosofía

Poesía platónica

Publicado por Ruben Avila

La teoría del arte que elaboró Platón, realmente, no está emparentada con su teoría de la belleza. Y de estarlo, puesto que surgen de la misma “cabeza”, no pasarían de ser primos lejanos. De hecho, la belleza perfecta no la ve en el arte, en algunos casos ni siguiere ve relación alguna entre ambos conceptos, sino en el universo. Más concretamente, en ese mundo de las Ideas al que hicimos referencia en un artículo anterior.

poesía platónica

La teoría platónica del arte está entroncada con la vigente en la Antigua Grecia, en la se consideraba arte no sólo a la pintura o a la música, sino que también lo era la herrería, por ejemplo. Es decir, lo era todo lo que era producto del ser humano. Así, cuando Platón asegura que el hombre había descubierto el arte porque no había sido dotado suficientemente por la naturaleza, no se refiere a la escultura, claro, sino más bien al arte de tejer o al de levantar edificios para cobijarse.

Poesía, tú no eres arte

Siguiendo este hilo de argumentación, el filósofo ateniense no consideraba arte a la poesía, pues la suponía fruto de la inspiración. Su fundamento no era la técnica humana, sino las musas. Así, en el Ión escribió que «los poetas no son otra cosa que intérpretes de los dioses, poseídos por aquél que a cada uno domine». No es la mano del hombre, sino la de los dioses.

Esta distinción que elabora Platón, en el que separa claramente entre técnica e inspiración, no es novedosa, ni mucho menos se encontraba sólo en su defensa. Por ejemplo, Demócrito era de la misma opinión, al asegurar que la poesía era un «fenómeno excepcional».

De hecho, era habitual otorgarle un estatus especial, o diferenciado, a la poesía, situando el resto de la producción humana en el terreno de las actividades normales. Desde nuestro punto de vista está fuera de lugar analizar la poesía de esta manera, claro, pero tenemos que mirar el asunto con un poco de perspectiva.

Dos clases de poesía

De todas formas, a pesar de que Platón fue uno de los que con más ahínco defendió la separación entre inspiración y técnica, entre arte y poesía, también se dio cuenta de que no toda poesía surge de la inspiración y de que existen poetas que se basan en su técnica, en la experiencia de una dilatada trayectoria para elaborar sus poemas.

Así, elaboró una clasificación de dos tipos de poesía. La “maníaca”, que surge de la «locura poética» y la “técnica”, fruto de la capacidad técnica, poética. Ambas radicalmente distintas, por lo menos en su fondo. De hecho, para Platón, mientras la segunda era un arte más, a la primera la consideraba una de las actividades más elevadas, más sublime, a que se podía dedicar hombre alguno.

En el Fedro, otorga a los poetas dos lugares muy diferentes: a unos, junto a los artesanos (todos los artistas); a los otros, junto a los filósofos, en lo alto del pedestal. Huelga decir que los primeros son los poetas técnicos y los segundos los poetas tocados por las musas.

Imagen: literlabia.wordpress.com

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