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La poesía y el bien

Publicado por Ruben Avila

Para los antiguos griegos, la poesía sólo tenía sentido si servía al Estado y a la virtud. Por lo mismo que pensaban que debía estar al servicio de la verdad, también creían que debía ser sierva del bien común. Y, por tanto, sus objetivos tenían que ser instruir, educar y moralizar. Así, filósofos como Platón censuraban la poesía de su época, puesto que consideraba que no sólo no llevaba a cabo su función, sino que traicionaba su esencia. Para él, era moralmente perjudicial.

poesía y bien

Sin embargo, con el paso del tiempo, incluso entre los propios seguidores de Platón, comenzaron a surgir dudas y se empezó a ver la poesía de manera diferente (como el resto de las artes). Vuelco que concluyó durante el helenismo… Aunque no del todo. En esta época, todavía grandes pensadores como Séneca se lamentaba del perjuicio que podía hacer el arte (y la poesía estaba incluida en el arte, claro) en los sentimientos; Marco Aurelio entendía la poesía como “una escuela de vida” y Ateneo como una forma de luchar contra el mal. Planteamientos que ponen de relieve una clara intención moralizante. Aunque el discurso no fuera ya tan beligerante como el del autor de La República.

Por otra parte, en esta época, como decimos, surgieron otras voces que planteaban nuevas ideas. Como la de Filodemo, que aseguraba que:

Se produce un vuelco respecto a lo que supone la poesía por el que ésta ya no es que cumpla un papel educativo y virtuoso, sino todo lo contrario. La virtud sería un impedimento para que nos divierta, para que nos atraiga. Eso, por un lado. Por el otro, no hay nada en ella que nos pueda instruir, en ningún aspecto.

Tampoco podemos olvidar las palabras de Ovidio cuando aseguró que:

Nos encontramos, entonces, en un enfrentamiento patente entre aquellos que aseguran que la poesía se debe a la virtud y debe enseñar, frente a aquellos que niegan la mayor, y aseguran que su papel no sólo es otro, sino que el camino anterior no hace sino lastrarla para cumplir su verdadero cometido.

Si bien es cierto, otros autores como Cicerón u Horacio, aseguraban que lo uno no quitaba a lo otro y, en palabras de éste último, el papel de la poesía debe ser:

…En definitiva, que había espacio para ambas.

Algo que queda patente si atendemos a una distinción anterior, que llevó a cabo Teofrasto, por la que existirían dos clases de literatura: la que se refiere a su objeto y la que se dirige al oyente. La segunda sería la encargada de deleitarnos.

Por último, durante el helenismo surgió una nueva disputa, respecto sobre si la poesía debía presentar tanto el bien como el mal, o debía ocultar al segundo en beneficio del primer. Finalmente, se impuso la idea de que si la poesía habla del mundo en su totalidad, también debe hablar del mal.

Imagen: eltercertiempo.com

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