Filosofía

Popper y el historicismo

Publicado por Ruben Avila

Durante la Segunda Guerra Mundial el filósofo Karl Popper escribió La sociedad abierta y sus enemigos (aunque no se publicaría hasta terminar la guerra, en 1945), donde el pensador británico critica lo que llama «filosofías sustantivas de la historia». Su intención es demostrar no sólo la invalidez de esta clase de teorías, sino que además tienden a utilizarse como justificadoras de medidas políticas autoritarias y que atacan a la libertad del ser humano, al mantener que la evolución histórica de los acontecimientos humanos, la “Historia” está dirigida por imponentes «leyes inmanentes». Esto es a lo que Popper llamará historicismo, representado por filósofos de la talla de Hegel o Marx.

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Crítica al Historicismo

Según la corriente de pensamiento denominada como historicismo los acontecimientos se rigen por leyes generales necesarias que dominan el mundo. Aunque nosotros, simples individuos, no entendamos el curso de la Historia, como desconocen los peces el fluir del río, ésta tiene objetivo. Esta idea la sintetiza Hegel con su lo real es racional y lo racional real. Es decir, todo lo que ocurre es racional y, por tanto, tiene un objetivo, aunque a nosotros se nos escape.

Esta concepción del mundo, como asegura Popper, justifica toda la maldad del mundo, ya que se puede defender cualquier atrocidad en función de esas leyes inmanentes de la historia. Si ocurre un genocidio probablemente sea necesario para que en algún punto se produzca una mejora, un avance que nos lleve al objetivo último. La libertad del ciudadano para Hegel o el comunismo para Marx o cualquier otro.

En este contexto, una persona, un historiador, que conozca estas leyes necesarias que dominan el destino de los seres humanos estaría en situación de predecir nuestro futuro. Esta mente preclara, al igual que alguien que sabe a qué hora sale un móvil del punto A y conociendo su velocidad media y distancia recorrida puede determinar a qué hora llegará al punto B, podrá adelantarse a los acontecimientos, que tendrán que obligatoriamente ocurrir. Incluso, por qué no, dado su conocimiento, estará en posición de hacer que dichos acontecimientos se adelanten. Quizás para ello tenga que “forzar” un poco la máquina, pero qué importará eso teniendo en cuenta lo grandioso del objetivo final.

Los efectos del Historicismo

El historicismo no es una filosofía especulativa, o no sólo, sino que también es práctica, por lo que sus planteamientos tienen implicaciones políticas bastante adversas, puesto que tienden a defender a personajes autoritarios, dictadores… que pretenden ser esas mentes preclaras que conocen las leyes que rigen los destinos de la humanidad.

Para Popper, estas teorías han sido un palo en las ruedas de la sociedad abierta y su desarrollo, de ahí el título del libro. No en vano, recordemos, el pensador inglés lo escribió durante la Segunda Guerra Mundial, donde una corriente de pensamiento de corte historicista trata de dominar el mundo a sangre y fuego. Popper tratará de luchar con sus armas, la palabra, para derrocarla.

Además de su idea basal, la de la existencia de leyes generales necesarias y rectoras del destino de la humanidad, Popper criticará la propia metodología del historicismo, deslegitimando la posibilidad de encontrar tales leyes. En el siguiente artículo veremos más de cerca en qué se fundamenta esta crítica.

Imagen: articulo.mercadolibre.com.ar

Categorías: Filosofía Contemporánea, Filosofía Occidental