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Conceptualismo

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

El conceptualismo es el nombre de un posicionamiento metafísico medieval ante el problema de los universales. Y surgen asís tres cuestiones aledañas: ¿En qué consiste esta posición metafísica?, ¿En qué consiste el problema de los universales? Y ¿Qué son los universales? Nosotros contestaremos a las tres, empezando por la tercera.

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Este es Pedro Abelardo. Tiene cara de triste porque el tío de su mujer y sus secuaces lo castraron. En cualquier caso, lo importante es que propuso un punto de vista original sobre el problema de los universales: el conceptualismo.

¿Qué son los universales?

En nuestro lenguaje tenemos expresiones para referirnos a individuos: «Córdoba», «María», «eje de la Tierra», «el autor del Quijote», etc., palabras para caracterizar a los individuos y para hablar de clases de individuos: «amarillo», «frío», «extenso», «ser humano», «flor», etc. Estas últimas son las expresiones «universales» porque se predican de un universo de individuos y no de un único undividuo. Por ejemplo, «ser humano» se predica de mí, de mis vecinos y mis familiares, de ti, lector, de tus amigos y familiares, etc. Y hasta aquí la cosa parece sencilla. ¡Compliquémosla!

¿En qué consiste el problema de los universales?

En la Atenas de Platón la cuestión de las expresiones universales no se iba a quedar en el plano lingüístico. Sócrates había dedicado buena parte de su vida a demostrarles a sus vecinos lo equivocados que estaban respecto a cuestiones morales y civiles. Para ello utilizaba las llamadas definiciones universales. Estas eran definiciones de los términos morales a las que cualquiera podía llegar, según Sócrates, por sí mismo. Solo habría que ayudar al individuo, mediante el diálogo tipo pregunta-respuesta, a «parir» la definición en cuestión. Para Sócrates los universales podrían considerarse conceptos, aunque esta es una hipótesis aventurada, pues hasta donde yo sé, Sócrates no se pronunció al respecto y si lo dijo no lo dejó escrito (en realidad, no conocemos escrito de Sócrates alguno).

Platón, discípulo de Sócrates, pensó que esto era así porque la definición universal existía por sí misma y era independiente de los caprichos subjetivos y/o culturales de los individuos particulares. Los individuos, por su parte, tenían la capacidad de captarlas. Platón llamó a los universales ideas y dijo que las ideas eran la realidad más real de todas y que existían por sí mismas. Prácticamente, había una idea para cada tipo de cosa, donde «cosa» abarca tanto a los números, como a la rojez de las amapolas, la bondad de una acción caritativa o las macetas. Evidentemente, para Platón los universales son un tipo de entidades.

Luego, Aristóteles, discípulo de Platón, negó la existencia de las ideas platónicas, pues a su juicio estaban de más. Para él los universales estaban en las cosas. Eran los modos de ser de las cosas (las cosas podían estar sentadas, pastando, en Atenas, a las tres y cuarto de la tarde, etc.) y, en función de estos determinados modos de ser, podíamos hablar y pensar en ellas.

Y así surgió, en la Edad Media a través del bueno de Boecio, el problema de los universales. Dado que en la antigüedad cada cual había tenido un punto de vista al respecto, en el medioevo los filósofos se van a preguntar directamente qué son los universales, poniéndose este problema en un primer plano.

¿En qué consiste el conceptualismo?

Ya sabemos qué son los universales y cuál es el problema filosófico. Como dijimos, el conceptualismo es una posición metafísica a este problema. Su principal promotor fue Pedro Abelardo, uno de los filósofos más lúcidos del medioevo. Tradicionalmente, las respuestas a la pregunta sobre la naturaleza de los universales habían sido o bien que estos eran entidades reales, existentes por sí mismas, o que estos eran simplemente nombres. Estas posiciones eran el realismo y el nominalismo, respectivamente.

Pedro Abelardo, quien consideraba sus contemporáneos bastante ingenuos y no sin razón, pensaba que los universales no eran entidades ni tampoco meras palabras. Adelantándose unos 800 años a su tiempo, afirmó que los universales eran conceptos, categorías de tipo lógico-lingüístico que conectaban a la mente con el mundo físico. Esto es, serían un mediador entre el mundo mental y el mundo externo a la mente.

Así que el conceptualismo es el punto de vista metafísico acerca de los universales, según el cual estos son conceptos, donde los conceptos son categorías lógicas que conectan mente y mundo.