Filosofía

Boecio

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Boecio, más conocido en su tierra como Ancio Manlio Torcuato Severino Boecio, nació entre el 475 y el 477 d. C. en Roma o en Alejandría. Se sabe que estudió en la ciudad de Roma y que se casó con Rusticiana, con quien tuvo dos hijos. Asimismo, se sabe que bajo el reinado de Teodorico ocupó varias magistraturas de las más altas (fue cónsul entre 510 y 511 y magister officiorum – era un funcionario de alto rango, con poderes cercanos a los del emperador – durante el periodo 522-523). En 523 fue víctima de diversas intrigas políticas a las que Teodorico dio el suficiente crédito como para que Boecio fuera, primeramente, encerrado en Pavía, siendo ejecutado en el 524 (fue decapitado).

La influencia de Boecio durante la Alta Edad Media

Severino Boecio

Severino Boecio

Boeció fue artífice del plan de traducir la obra de Platón y la de Aristóteles al latín, con el objetivo de demostrar que, en realidad, Platón y Aristóteles estaban de acuerdo en lo esencial. Sin embargo, parece que Boecio no llegó a cumplir su meta. En cualquier caso, lo que nos queda de este trabajo es una traducción de las Categorías de Aristóteles comentada, dos exposiciones sobre el De interpretatione y una traducción del Isagogé de Porfirio.

Entre sus obras, tuvo gran influencia la Consolación de la filosofía, sobre todo en la teología medieval. No obstante, conviene subrayar que la obra es netamente filosófica, sin haber ninguna referencia teológica, ni a Dios ni a Jesús ni a las escrituras ni a la fe cristiana. De hecho, ni siquiera sabemos si Boecio era cristiano o pagano.

Aparte de esta obra y de sus traducciones, dejó a la Edad Media su método de trabajo, consistente en los comentarios. Asimismo, fue Boecio quien llevó al mundo medieval cristiano el problema de los universales, el cual venía de la antigüedad. Este problema será uno de los ejes principales de la filosofía de la Edad Media.

Boecio y la formulación del problema de los universales

Como decíamos el problema de los universales llegó a la Edad Media de manos de Boecio, quien lo formuló comentando el Isagogé de Porfirio. Los universales son los conceptos generales que utilizamos para referirnos a clases de individuos, tales como «caballo», «hombre», «volador», etc. El problema es que no se sabía cuál era la naturaleza de estos conceptos universales, existiendo un gran debate al respecto. De este modo, se planteaba que podían ser entidades mentales o entidades subsistentes por sí mismas. Y, si eran entidades subsistentes por sí mismas, si estaban en las cosas o si estaban separados de las cosas.

Boecio y su principio metafísico

Boecio siempre fue fiel a un principio metafísico, el cual influyó considerablemente en las reflexiones de Santo Tomás de Aquino, hasta tal punto que Aquino pensaba que la trascendentalidad del esse (el existir) la había descubierto en el principio metafísico de Boecio, el cual hace una distinción entre esse (el hecho de existir) e id quod est (aquello por lo que una cosa existe). El principio de Boecio dice, literalmente, así: «no es lo mismo el existir [esse], que lo que es [id quod est]. Pues el existir mismo no es. En cambio, lo que es, recibida ya la forma de existir [accepta essendi forma], es y subsiste».

Boecio y los planes de estudios medievales

Tanto Boecio como su discípulo Casiodoro (477 – 562/570) consiguieron pasar el plan de estudios romano al mundo medieval. De este modo, el Trivium, formado por los estudios de Gramática, Retórica y Lógica, y el Quadrivium, formado por las enseñanzas de Aritmética, Geometría, Música y Astronomía, constituirían la formación preuniversitaria durante toda la Edad Media.

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