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Vivir para trabajar o trabajar para vivir

Publicado por Malena


El desarrollo de las máquinas, el avance de la tecnología robótica y de la informática sugieren la idea de que en un futuro no muy lejano, el hombre y la mujer trabajarán menos y disfrutarán más tiempo del ocio.

De hecho, ya se ha estado tratando de buscar una forma para resolver los posibles problemas psicológicos que podría producir demasiado tiempo de ocio en las personas, al reducirse el tiempo de la jornada laboral.

Sin embargo, estas predicciones fueron inútiles porque es evidente que hoy en día no solamente se trabaja más sino que hasta se sacrifican horas de descanso.

El trabajo condiciona la vida familiar, sexual, de relación, perturba el sueño, impide la sana recreación y a veces hasta obliga a renunciar a las vacaciones.

En Europa, la tendencia es trabajar menos horas que en Estados Unidos y Japón, pero es posible que la crisis económica actual los obligue a cambiar.

Una de las razones que obligan a trabajar más es la necesidad de ganar más dinero para obtener cada vez más bienes de consumo; por eso la aspiración es tener más dinero en lugar de tener más tiempo libre.

El avance de los medios de comunicación también atenta contra la posibilidad de desengancharse del trabajo, ya que se puede permanecer conectado a la oficina desde cualquier parte. En cuanto a los que trabajan en su casa, sabemos que trabajar en el hogar suele ser más esclavo todavía.

Así surge una nueva generación adicta al trabajo, disponible para trabajar las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Por otro lado, el trabajo que antes hacían varios empleados, ahora, para disminuir costos laborales, lo hace uno solo; y también el fantasma del desempleo hace que la gente se esfuerce más de lo que puede, no se tome vacaciones y hasta vayan a trabajar aunque estén enfermos, para demostrar lo necesarios que son y lo mucho que valen.

Hay personas que disfrutan mucho de su trabajo y le dedican muchas horas con gusto a su tarea, pero no todo el mundo siente el mismo placer en su actividad laboral.

Trabajar demasiado produce estrés y ataques cardiacos; y dormir pocas horas triplica ese riesgo. Este resultado fue comprobado por una investigación realizada en la Universidad de Kyushu en Fukuoka, Japón.

Por otro lado, está ampliamente demostrado que la productividad laboral disminuye cuando una persona está cansada, tiene estrés o se siente infeliz.

Aunque el trabajo puede ser para muchos un motivo para vivir, para otros, un ritmo muy intenso de trabajo puede resultar enloquecedor porque los obliga a dejar de lado a la familia, los amigos, la recreación y el reposo necesario.

El movimiento “slow”, que propone un ritmo de vida más lento, considera que para tener una vida más equilibrada hay que trabajar menos, y el cambio ya se está notando.

La nueva generación de profesionales ya no acepta las condiciones laborales cuando tienen que sacrificar su vida privada. Ahora se aseguran de tener tiempo libre y prefieren ganar menos, tener más días de vacaciones, tener control sobre sus horarios y salir de la oficina a una hora razonable.

Después de haberse esforzado en terminar una carrera y de haber conseguido el éxito en su trabajo, se han dado cuenta que todo eso no es suficiente para ser feliz, que ser irremplazable en un empleo y estar ocupado todo el día no reemplaza el placer de estar más tiempo con los hijos y la familia y tener una vida íntima.

Hasta los japoneses están modificando su ética del trabajo, principalmente después de la inseguridad laboral que produjo el estancamiento económico de los últimos años, que les ha hecho modificar su forma de pensar, acerca de la manera en que gastan su tiempo.

Fuente: “Elogio de la lentitud”; Carl Honoré.

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