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Vivir en la Incertidumbre

Publicado por Malena

Las islas Azores forman parte del archipiélago que se encuentra en el Atlántico Norte a más de 1300 kilómetros de Europa y de África.

Región autónoma de Portugal de origen volcánico, tiene una extensión de 2314 kilómetros cuadrados, y alberga cerca de trescientos mil habitantes.

Su capital es Ponta Delgada, que se encuentra en la isla de Sao Miguel; la temperatura promedio es de 17º y gracias a sus vientos llueven alrededor de 1300 mm al año

La población se dedica a la agricultura y a la cría de ganado bovino y porcino, a la industria azucarera, láctea, tabacalera y pesquera, siendo importantes exportadores de tabaco y aceite de ballena.

Las islas cuentan con un aeropuerto internacional que es utilizado por aviones de gran porte, como escala para los viajes a América.

El océano y la tierra son la base de los recursos de los lugareños, que tienen un gran sentido comunitario debido a su situación de aislamiento y a la amenaza latente de posibles terremotos y erupciones volcánicas, que periódicamente los azota, destruyendo sus casas y dejándolos a la intemperie, condiciones que los hace sentir vulnerables y pequeños ante la furia de los elementos.

¿Cómo hace esta gente para vivir feliz en permanente zozobra, sin ni siquiera pensar en marcharse? Porque la mayoría vive feliz en las islas a pesar del peligro que los acecha y no cambiaría esa forma de vida por ninguna otra. Es evidente que se han acostumbrado a vivir el día a día entregados a la incertidumbre.

En la actualidad la población goza de bienestar económico que les permite vivir cómodamente a todos. Pero lo que más llama la atención es la gran solidaridad que existe entre ellos y que se pone a prueba en las situaciones de catástrofe que tienen que enfrentar, cada vez que la tierra tiembla o cuando se escucha el rugido de los volcanes anunciando una nueva erupción.

Se puede entender que la amenaza de peligro se ve mitigada por el hecho de sentirse unidos y dispuestos a ayudarse mutuamente en caso necesario.

Tuvieron épocas de vacas flacas, en las que muchos quedaron sumidos en la pobreza, pero pudieron sobrevivir gracias a la generosidad de los que fueron más afortunados; porque nunca faltó un plato de comida nutritiva y sabrosa en la mesa de la parroquia con carne, pan y verduras, para quien lo necesitara, ni un techo.

Ese plato de comida ligado a su historia, tuvo tanta aceptación que aún hoy en día la receta se mantiene vigente y es uno de los platos tradicionales de las islas.

En estas islas hay pequeños pueblos muy apartados netamente pesqueros donde los turistas concurren a degustar los mejores mariscos del mundo, aunque no sea fácil llegar.

Supuestamente el archipiélago estuvo deshabitado hasta 1427, en que fueron descubiertas por el piloto portugués Diego de Sevilha. Pero recién a partir de 1432 comenzó el asentamiento a mayor escala y recién a fines del siglo XV todas las islas estuvieron habitadas.

Entre los años 1580 y 1640 fueron españolas y también, fuerzas inglesas se enfrentaron a la españolas, hasta que en 1766, los portugueses nombraron un gobernador y un capitán general; y en 1895 se les otorgó a las islas una autonomía limitada.

Durante la segunda guerra mundial sirvieron de base naval y aérea y desde 1951 Estados Unidos estableció la base de la OTAN en Lajes.

La historia de las islas pone en evidencia la disposición de los lugareños a mantenerse unidos, tanto para aceptar las difíciles condiciones naturales como para enfrentar sus compromisos políticos, y demostrando que es posible vivir en una sociedad solidaria.

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