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Flores de Bach, Remedios para el Espíritu

Publicado por Malena

Cuando nos interiorizamos sobre este tema nos sorprende la eficacia que pueden tener los remedios aunque no se pueda explicar científicamente cómo actúan.

El principio filosófico en que se basa este tipo de terapia es que las enfermedades se producen como consecuencia de estados emocionales desequilibrados que hacen que el cuerpo pierda su inmunidad natural; que la naturaleza tiene en las flores un componente energético con el poder de restablecer el equilibrio perdido y que finalmente es el espíritu el que las personas logran recuperar para sembrar armonía a través de su personalidad.

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Los remedios de Bach no tratan dolencias físicas ni están destinados a suprimir síntomas orgánicos directamente, sino que están orientados hacia los rasgos de la personalidad, el temperamento y el carácter de las personas, los proyectos, preocupaciones, miedos, inseguridades, falta de esperanza, inestabilidad, y otros estados emocionales que bloquean el desarrollo y el crecimiento de la gente y no les permiten disfrutar de la vida.

Edward Bach, un hombre sensible que desde muy joven conoció el dolor de la gente, se recibió de médico convencido que el arte de curar debería ser sencillo, indoloro, suave y eficaz.

Se dedicó a observar la naturaleza y pensó que en ella encontraría el sistema de curación que él buscaba.

Su salud era precaria hasta que finalmente le diagnosticaron una enfermedad incurable con un pronóstico de vida de tres meses.

Esta circunstancia fue decisiva para que se decidiera a abandonar todo y partir hacia Gales, para dedicarse a investigar la naturaleza y descubrir el método de curación que soñaba.

Con sus conocimientos sobre Homeopatía y su extraordinaria sensibilidad para percibir sus propiedades curativas, comenzó a seleccionar las flores que fueron dando lugar a la creación de su sistema.

Aplicó sus experimentos sobre él mismo, luego con animales y con plantas, hasta que finalmente administró este tipo de remedio a otras personas.

Las flores ayudan a tomar conciencia de las emociones que nos perturban y del efecto negativo que tienen en nosotros y hace posible el cambio hacia el aspecto positivo de las experiencias, permitiendo aprender de ellas, alejando la depresión y proporcionando paz y tranquilidad.

Actúan sobre las infinitas posibilidades que tiene la personalidad, revelando el buen humor que existe en todas las personas, mejorando la memoria y la atención, dando valor a los que tienen miedo, amplían la percepción, aumentan la creatividad y brindan capacidad de amar.

Bach tardó bastante tiempo trabajando en este proyecto, dando por tierra con los pronósticos agoreros de los médicos que le habían diagnosticado un mal incurable y un fin próximo.

Cuando consideró que su trabajo había terminado, entregó su obra a sus colaboradores y pocos días después dejó de existir mientras dormía, el 27 de noviembre e 1936.

Los remedios de Bach son absolutamente benignos, no producen reacciones adversas, todos pueden usarlas, incluso los niños y pueden tomarse junto a cualquier otro tipo de medicamento con la mayor seguridad y sin el menor riesgo.

Un informe que aparece en el libro de Philip M. Chancellor sobre las flores de Bach, relata la experiencia de una persona que le estaba administrando las gotas a su gato colocándolas en su bebedero.

Todos los días vaciaba el bebedero sobre unos bulbos de jacinto de poca calidad. Cuando esos bulbos florecieron, una alfombra de flores de primera clase cubrió esa parte del jardín, mientras los restantes, que no habían recibido la influencia de las gotas continuaron con su desarrollo normal y esperado dando cada uno una sola flor.

A partir de esa experiencia, roció con las gotas todo el jardín, el cual se llenó de un manto de flores.

Las flores de Bach también se pueden tomar para estados mentales negativos aunque no se tengan síntomas físicos, porque corrige los estados de humor, las actitudes, los malos pensamientos, libera de las preocupaciones y de los miedos, estados mentales que pueden hacer sufrir incluso aún más que una verdadera enfermedad.

Fuentes: “Flores de Bach”, de Bárbara Espeche, Ed. Continente, Argentina, 1990
“Flores de Bach”, de Phiop M. Chancellor, Ed. Lidiun, Buenos Aires, 1992

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