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Las Enfermedades y sus Símbolos-Segunda Parte

Publicado por Malena

La sangre simboliza la alegría y el corazón el amor, porque es el amor lo que hace que la alegría circule normalmente por el cuerpo.

Vivir sin amor nos predispone a sufrir de anemia, angina de pecho y ataques cardíacos.

El estómago simboliza la digestión de las ideas y de las experiencias nuevas y los problemas de estómago significan que tenemos miedo, que no podemos asimilar lo nuevo.

Las úlceras representan solamente miedo, miedo de no servir, de no ser como creemos que deberíamos ser para complacer a los demás. La única salida es comenzar a amarse uno mismo, a ser buenos con nosotros mismos.

Los genitales representan el principio femenino y el principio masculino. Tenemos problemas en nuestra zona genital cuando rechazamos nuestra sexualidad y cuando pensamos que el sexo es sucio.

Hemos aprendido que es mejor ignorar el sexo, por eso tenemos apodos para los genitales, como si fuera una zona de nuestro cuerpo no tan buena como las otras; por eso muchos todavía siguen cargando culpas por la sexualidad y por las necesidades de su cuerpo.

Los problemas anales, de vejiga, del pene, de la próstata, de la vagina tienen el mismo origen, o sea falsas creencias sobre esas zonas del cuerpo; por eso es necesario liberarse de esas creencias y pensar que cada parte de nuestro cuerpo es útil, natural y perfecta para desarrollar su función de la mejor manera; que la sexualidad permite la reproducción y además nos da placer, y es absolutamente normal tener sexo tanto como comer o respirar.

Esto no significa que uno se dedique a andar por la vida buscando contactos sexuales sin freno, lo que quiere decir, es que existen ciertas enseñanzas que llevan a reprimir la sexualidad ocasionando graves trastornos tanto psicológicos como orgánicos.

Las personas que sufren de la vejiga casi siempre se sienten irritados con su pareja, enojados por ser mujeres u hombres, aunque son las mujeres las que generalmente presentan este trastorno porque son las que suelen ocultar sus agravios. Por ejemplo, la vaginitis puede significar haber sido herida de alguna manera por la pareja.

Los problemas de próstata se refieren al sentimiento de desvalorización a medida que se envejece y la impotencia es miedo a no poder cumplir como cuando se era joven. No saben que la sexualidad se disfruta con todo el cuerpo y no solamente con el pene, que pueden ser aún más placenteras tanto para el hombre como para la mujer.

La frigidez se padece cuando la mujer se convence que es malo disfrutar del cuerpo, del autorrechazo y también por estar con alguien que no sabe tratarla.

Casi todas las mujeres sufren de síntomas premenstruales. Tanto la menstruación como la menopausia son procesos naturales que hay que aceptar. Sin embargo, la publicidad contribuye a afirmar la idea de que los genitales son sucios, con todo lo que se vende para higienizarlos, desodorizarlos y perfumarlos para de esa forma poder aceptarlos.

El colon simboliza la capacidad de deshacernos de lo que no necesitamos y el miedo es lo único que bloquea la eliminación de lo que ya no sirve.

El que no desea hacer algo puede tener dolor de piernas o sufrir de várices, porque han perdido la alegría. Desean avanzar pero sin cambiar su manera de ser, por eso les duelen las rodillas y también por orgullo, obstinación y rigidez.

Los pies se relacionan con la forma en que entendemos la vida y a nosotros mismos, el entendimiento de nuestro pasado, presente y futuro. A los ancianos les cuesta caminar porque ya no están muy seguros de entender nada y se sienten extraviados en un mundo que ya no conocen.

Los problemas de piel significan sentir que nuestra individualidad está siendo amenazada. Una forma de curarse más rápido es repetirse a uno mismo “me apruebo y me valoro”.

Los accidentes los creamos nosotros mismos cuando hemos acumulado muchas frustraciones, estamos enojados, nos sentimos culpables, sentimos la necesidad de castigarnos y no creemos tener la libertad para expresarnos y hacernos valer.

Tenemos que cuidar nuestros pensamientos y revisar nuestras creencias para poder disfrutar de la vida y ser más felices.

(Continúa tercera parte)

Fuente: “Usted puede sanar su vida”; Louis L. Hay.

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