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El Arte de Ser Feliz – Segunda Parte

Publicado por Malena

Hoy puedes comenzar a ordenar tu vida y estar dispuesto a esperar lo mejor sin miedo a recibir, ni culpa por no creer merecerlo. Puedes negarte a aceptar lo que no quieres y no tener temor a que todo te vaya bien.

La gente ha aprendido la forma de ser infelices y no saben ser felices y disfrutar de lo que quieren y desean. Algunas personas cuando les va bien son incapaces de aceptarlo y se pone a pensar en los pobres del mundo y en los desamparados, que es una buena excusa para seguir quejándose. Todos tenemos que ayudar a los que lo necesitan que tienen más próximo, esa es la verdadera responsabilidad. Si eso se hiciera, no habría más necesitados en el mundo.

el arte de ser feliz - segunda parte

No hay necesidad de ir a otro país para ayudar, porque siempre hay muchas personas cerca que necesitan ayuda; sin embargo se suelen ignorar por distintos motivos, insistiendo en amargarse pensando en los que sufren a cinco mil millas, o en las villas de emergencia, cuando incluso tienen familiares necesitados.

Ser solidario es una cosa e involucrarse con los problemas de los demás es otra; porque cada uno, en forma consciente o inconsciente, tiene el problema que necesita para no tener que enfrentarse con él mismo y atreverse a ser quien es.

Nuestra mente es como una computadora y puede funcionar de la misma manera, porque están hechas a nuestra imagen y semejanza; y si una computadora no tiene un programa para realizar una función no puede ejecutarla.

Tenemos que programarnos solamente para recibir cosas buenas, felicidad, amor, amistad, alegrías, salud, dinero y todo lo que necesitamos, porque nuestra mente tiene el poder de crear todo lo que piensa, pero también de crear lo que los mal intencionados le transmiten.

No se puede construir una identidad con lo que los demás creen que somos, porque la verdad de quienes somos está adentro nuestro, no afuera y lo importante es rescatarla de las tinieblas en donde se encuentra y darlas a la luz.

El sub-consciente está lleno de imágenes negativas, porque han sido creídas e incorporadas como propias y es necesario elegir las palabras que se utilizan para hablar, porque tienen el poder de convencernos y formar pensamientos erróneos sobre nosotros mismos.

Cuando alguien dice, me va mal, no tengo dinero, siempre estoy enfermo, no voy a poder hacerlo, no me animo, no se; se está programando para todas esas cosas que rechaza de si mismo, porque su mente las registra y luego las ejecuta.

Son mandatos que se dan a la mente para que los realice, y la mente no discrimina que se trata de un doble mensaje: o sea, me va mal pero me gustaría que me fuera bien, no tengo dinero pero desearía tenerlo, porque la mente no entiende ambigüedades o dobles sentidos o intenciones ocultas que no se dicen y que ni siquiera se piensan; sólo entiende lo que se afirma verbalmente o se proyecta con el pensamiento para cumplirlo rápidamente.

Piensen que son computadoras, no pueden darle datos a una computadora de lo que no quieren hacer, sino solamente de lo que si desean realizar.

El no es una palabra que la computadora no entiende y que tampoco entiende la mente, que se apresura a ejecutar la orden que no queremos; porque no existe lo negativo ni la nada en el universo, ya que todo se transforma y siempre habrá algo; lo negativo es el error.

Es difícil aceptar que se tiene la vida que se ha querido tener, cuando todo ha salido mal, porque nada de lo que ocurre, ni lo que ha sucedido, ha sido producto de la casualidad.

Está en nuestras manos ser felices en esta vida y tener solo cosas buenas, si aprendemos a distinguir el camino correcto.

(continúa tercera parte)

Fuente: Los pilares de la metafísica, Rubén Cedeño, Editorial Manifestación, 1997, Venezuela

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