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El Miedo a lo Desconocido

Publicado por Malena

el miedo a lo desconocido

El miedo es una emoción innata que nos protege de las amenazas del ambiente. Pero el miedo también se aprende y según la fortaleza de cada uno se puede enfrentarlo con coraje y crecer o bien dejarse vencer por él, permaneciendo a la defensiva, y negándose a vivir experiencias nuevas.

El miedo a lo desconocido encubre el miedo a la muerte y también el temor a la vida, porque lo desconocido es todo lo nuevo y si el miedo impide enfrentarlo, estaremos condicionados a vivir en el pasado, sin posibilidades de cambio o crecimiento.

No siempre se vive mejor eligiendo lo malo conocido por el temor al fracaso, porque nos podemos perder algo bueno por conocer que nos permita una apertura más amplia.

Vivir nos exige diferenciar el miedo real, a algo que verdaderamente puede resultar peligroso y los imaginarios que dependen de nuestras experiencias y de nuestros propios pensamientos.

Actuar siempre sin asumir ningún riesgo puede hacer que la vida sea bastante aburrida y conservadora, porque los cambios son necesarios para crecer y representan nuevos desafíos que pueden hacer posible la realización personal.

Es importante aprender a ver las oportunidades que se presentan en la vida y aprovecharlas, porque no siempre se producen dos veces.

Estela trabaja en un negocio de ropa, cumple funciones de encargada y se ocupa de todo. Los dueños de la empresa confían en ella y le dan amplia libertad para decidir por si misma ya que ha logrado identificarse con su filosofía.

Al cumplir sus 45 años, se le presentó la oportunidad de asociarse con un fabricante que necesitaba una persona de confianza con excelentes referencias y larga trayectoria.

Significaba una oportunidad única para poder trascender el techo psicológico que representaba ser la empleada de mayor rango en una pequeña empresa, sin ninguna posibilidad de ascenso.

No tenía que arriesgar dinero, ni ningún gasto, ya que su potencial socio contaba con un local bien ubicado ya en funcionamiento; y este ofrecimiento sólo le exigía realizar el mismo trabajo en un negocio que en parte sería propio.

Sin embargo, aunque las condiciones eran óptimas Estela tuvo muchos reparos en decidirse, ya que le exigía hacer el duelo por el compromiso emocional que había establecido con la empresa y por la pérdida de sus compañeros de trabajo. Tenía un buen sueldo y ninguna de las preocupaciones que suelen tener los empresarios que son dueños de sus propios negocios.

Afortunadamente para ella, decidió por fin asumir el riesgo y brindarse la oportunidad de cambiar, en un momento ideal en su vida, siendo todavía joven, como para poder afianzarse y prosperar en una nueva actividad.

Estela vivía sola y se dedicaba de lleno a su trabajo. Había tenido una relación que no funcionó y luego no quiso más compromisos afectivos.

Antes de lo hubiera podido imaginar, con su nueva ocupación sus ingresos aumentaron considerablemente, estando en condiciones de mudarse de departamento y de barrio.

Tuvo que viajar al exterior varias veces por cuestiones laborales y en uno de esos viajes conoció a quien hoy es su marido, un próspero empresario que además aún milagrosamente estaba soltero.

Se transformó en la protagonista de una novela de ficción con final feliz, solamente aceptando elegir sin miedo lo que la vida le iba ofreciendo.