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Historia de la estética (V): Plotino

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Plotino (205-270 d. C.) fue un filósofo griego. Su formación filosófica fue neoplatónica, pues era lo que estaba de moda en su época. Téngase en cuenta que la Academia de Platón aún se mantenía vigorosa (la cerraría Justiniano I en el 529). El caso es que Plotino, que era muy similar a un maestro Jedi en una gran variedad de aspectos, se enfrentó a algunos de los principales problemas estéticos, siguiendo una línea platónica. Estas obras son: Sobre la belleza, Sobre la belleza intelectual y Cómo llegó a la existencia la multiplicidad de las formas ideales; y sobre el Bien. En lo que sigue veremos con mayor grado de detalle este capítulo de la historia de la estética.

La metafísica de Plotino

Historia de la estética Plotino

Plotino

Plotino divide la realidad en tres realidades fundamentales a las que llama hipóstasis. La primera de ellas es «lo Uno» (to hen, en griego), la cual está más allá de toda conceptualización… salvo la hecha por el propio Plotino. La segunda hipóstasis es la «Mente» («nous»). Por supuesto, aquí Plotino no parece estar refiriéndose a la mente personal de Fulanito o Menganito, sino a algo más trascendente e incomprensible… incluso para el propio Plotino. La tercera hipóstasis es el Alma Total (psyché), que sería un principio de vida y de creatividad.

La teoría de la belleza

En el tratado Sobre la belleza Plotino se pregunta qué es lo que hace de algo que sea bello, hablemos de un carácter bello, hablemos de una puerta bella. Lo primero que hace es refutar la doctrina estoica según la cual la belleza depende de la simetría. Tras un análisis que le lleva a encontrar que existen cosas bellas que no son simétricas y que también hay cosas simétricas que no son bellas, rechaza la tesis estoica. La simetría no es ni necesaria ni suficiente para considerar algo bello.

Refutada la tesis estoica, pasa a formular su propio punto de vista: La belleza es la encarnación de las formas ideales platónicas. Donde no hay formas ideales platónicas hay caos y desorden pero cuando estas se hacen presentes este desorden se pierde, el objeto se unifica y la belleza se hace patente.

La experiencia estética

La experimentación de la belleza es todo un goce para el alma. Plotino piensa que esto es porque el alma reconoce en las cosas bellas una afinidad consigo misma. Y este goce se produce porque al reconocer dicha afinidad entre ella misma y la belleza, el alma se hace consciente de su participación en lo Uno y en las formas ideales.

Los caminos hacia la verdad

A pesar de ser un platónico de cuidado, Plotino reconoce que en las artes hay un camino hacia la verdad. Para él hay tres caminos hacia la verdad: el del músico, el del amante y el del metafísico. Por su parte la naturaleza tiene una tal hermosura que puede estimular a estos tres (al músico, al amante y al metafísico), provocándoles ideas de multitud de bellezas.

En contra de Platón, no desprecia las bellas artes por ser imitaciones, porque son imitaciones de las formas ideales. No obstante, termina teniendo una recaída mística, que le llevan a adquirir un tono Jedi que ni el maestro Joda. En este caso dirá que hay que tener cuidado con las bellezas visibles y terrenas, pues nos distraen de la belleza auténtica e infinita, la cual es invisible. Su misticismo no se queda ahí, de modo que añade que quien ha alcanzado la belleza en este sentido, se ha vuelto divino y ya no contempla la belleza, pues ya no la necesita.

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