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Los siete sabios: Solón

Publicado por Ruben Avila

SolónOs hablábamos en un artículo anterior de que antes de que Pitágoras estableciera que los hombres no pueden ser sabios, tan sólo filósofos (amantes de la sabiduría), existían 7 sabios, digamos que oficialmente considerados como tales. Todos eran hombres, el acceso de la mujer a los ámbitos del conocimiento estaba, siendo generosos, francamente limitado, siendo el primero de ellos, por lo menos cronológicamente, Tales de Mileto, del que os hablamos en el artículo mencionado. En el presente vamos a recordar a Solón.

Solón

Sin duda alguna, junto a Tales de Mileto, uno de los sabios más conocidos en nuestra época, ya que fue un gran político griego, nació en Salamina, y la constitución promulgada por él en Atenas, en el 594 a.C., es un ejemplo de progresismo, teniendo en cuenta la época. Solón es recordado por su visión progresista y su capacidad para implementar reformas que beneficiaron a la población en general.

Además de ser un político y legislador, Solón también era conocido por sus habilidades como poeta. Sus poemas, que a menudo trataban sobre temas políticos y sociales, eran una forma de comunicar sus ideas y persuadir a sus contemporáneos. A través de su poesía, Solón pudo expresar sus pensamientos sobre la justicia, la democracia y la igualdad, y estos poemas se convirtieron en una parte integral de su legado.

La constitución de Solón pretendía aliviar la situación de pobreza del campesinado, introduciendo la “sicactía”, que eliminaba los impuestos a las personas físicas, por los cuales muchas personas terminaban siendo siervos puesto que no tenían dinero para pagarlos. De esta forma, Solón abolió la esclavitud por deudas adquiridas y estableció una serie de derechos mínimos para todo ciudadano. Eso sí, el demos, el pueblo, tendría restricciones importantes para acceder al poder político, judicial o militar.

Antes de continuar, convendría apuntillar que ciertamente el concepto de ciudadanía no era la misma para los griegos de lo que pueda ser para nosotros. El campesinado y las mujeres quedaban fuera de esta consideración, al igual que muchos extranjeros y los esclavos, claro. Por lo que los que eran considerados ciudadanos no eran ni mucho menos la totalidad de la población de una ciudad.

Timocracia

Solón estableció un gobierno por el que se otorgaba determinado papel político a las personas en función de su condición social, que era definida por la cantidad de fanegas que podía producir un hombre al año o por el número de yuntas de bueyes que poseyera. En cualquier caso, las clases se distribuían de la siguiente manera:

1. En primer lugar se encontraban los pentakosiomedimnoi, que significa “hombres de quinientas fanegas”.

2. En segundo lugar estaban los hippeis, aquellos que podían mantener un caballo y lo necesario para la guerra.

3. En tercer lugar los zeugitai, también conocidos como hoplitas, que formaban parte de la infantería pesada, en caso de guerra, y solían poseer algunos bueyes y hectáreas.

4. Por último, los thetes, los artesanos y otros trabajadores manuales, que no tenían la capacidad económica suficiente como para comprar armas y era utilizados como remeros.

Esta distribución, que era más amplia que la anterior, que se fundaba exclusivamente en el linaje, vemos que deja fuera a los más pobres, a los que les quedaba vedada la participación política.

Cómo acabar con la injusticia

De las frases que se le conocen, o por lo menos se consideran que son de él, cabe destacar una que ejemplifica la noción que tenía Solón del buen gobierno, ya que cuentan que al preguntarle cómo los hombres cometerían menos injusticias contestó que «si de igual modo lo sintieran los que las sufren y los que no las sufren». Máxima que podríamos elevar sin ninguna duda a los gobernantes.

El legado de Solón

El legado de Solón se puede ver en su influencia en la filosofía y la política griega. Sus reformas fueron un paso importante hacia la democracia, y sus ideas sobre la justicia y la igualdad continúan siendo relevantes hoy en día. Aunque su sistema de gobierno no era perfecto, y excluía a muchos de la participación política, sus reformas representaron un cambio significativo en la forma en que se gobernaba Atenas.

Solón murió en Chipre, cuenta Diógenes Laercio, que tras una vida longeva, a los ochenta años.

Imagen. biografiasyvidas.com