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El Dualismo Psicológico de Platón

Publicado por Malena

Platón fue un espiritualista al distinguir el alma del cuerpo y considerarla lo más importante para el hombre, con la principal tarea de orientarse hacia la verdad.

La existencia del alma como principio de movimiento y la subordinación del cuerpo a ella, se manifiestan categóricamente en el dualismo psicológico de Platón y por ende en su dualismo metafísico.

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De modo que el alma se encuentra en una posición de superioridad con respecto al cuerpo, ya que es la que hace posible el movimiento del cuerpo y su gobierno.

La verdadera inteligencia está en el alma invisible y no en el cuerpo, aunque Platón reconozca también la influencia que puede ejercer el cuerpo en el alma.

Platón considera que la educación física es una de las formas de la verdadera educación pero no cierta clase de música que puede afectar al alma.

El alma puede resultar esclavizada por los malos hábitos y una inadecuada formación física pero acepta también que las enfermedades del alma se pueden heredar o ser consecuencia del mal ambiente, ya que todos nacemos buenos.

Para Platón el alma no es un ente aislado que utiliza al cuerpo sino que interactúa con él; y esta interacción no se puede explicar pero tampoco se puede rechazar.

Platón considera que el alma tiene tres formas de acción, una función racional, otra irascible y otra apetitiva.

La función racional del alma es la que permite distinguir al hombre de los demás animales inferiores y es su principio más elevado, inmortal y divino, aunque Platón no niega que los animales no la tengan.

Las otras dos formas no son eternas, como el apetito y la pasión que se refieren a los deseos del cuerpo, reconociendo los deseos del alma como la tendencia a la verdad.

Según Platón el alma racional se encuentra localizada en la cabeza, la función irascible o pasional en el pecho y la apetitiva debajo del diafragma.

Platón sostiene que el alma es inmortal aunque no especifica qué ocurre con sus funciones perecederas de irascibilidad y apetitos. Sin embargo, en los mitos que figuran en “La República” y en el “Fedro” está implícita la inmortalidad del alma completa, con su memoria, después de separarse del cuerpo.

Es evidente que Platón parece suponer que el alma conserva la memoria después de la muerte y que ésta puede conservar también lo que la ha afectado en vida, tanto para bien como para mal, manteniendo inclusive el poder de sus funciones pasionales y apetitivas aunque no las pueda practicar con el cuerpo.

Esta idea se relaciona con la forma de pensar de ciertas orientaciones filosóficas orientales que también suponen que lo que conserva el alma después de muerto el cuerpo es el estado de aflicción, como dice Krishnamurti, que hace que se vuelva a encarnar en la forma adecuada para liberarse de ella.

Esta división del alma en tres partes que hace Platón en forma metafórica, explicaría los conflictos internos y la rivalidad entre los tres distintos motores de acción.

La parte reflexiva del alma tiene el derecho de gobernar por su origen divino, dice Platón, ya que las otras dos formas están más vinculadas al cuerpo y no pueden conectarse con el mundo de lo verdadero.

Fuente : «Sócrates y Platón», Colección Grandes Pensadores, Ed. Planeta DeAgostini S.A., España, 2007.

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