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Estado de partidos

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

El Estado de partidos o partitocracia es una deformación de la democracia representativa, entendiendo como democracia representativa un modelo en el que los protagonistas del panorama político son los partidos, siendo el ciudadano el que determina, mediante su voto, la proporción de poder e influencia de cada partido político en la vida pública. En tales circunstancias se crea una oligarquía que dirige y controla la vida pública, ostentando el poder. A continuación veremos las características del Estado de partidos.

Estado de partidos

El Estado de partidos es un tipo de oligarquía.

En primer lugar, en un Estado de partidos gobiernan los intereses del partido en el poder. En efecto, dado que los partidos tienen una tendencia natural a llegar al poder y a perpetuarse en el tiempo, sus acciones están dirigidas a realizar estas metas. Para ello pueden utilizar todas las medidas a su alcance. Así, se da el caso de partidos políticos que financian de forma ilegal sus campañas propagandísticas orientadas a la toma del poder, así como otros partidos que, ya en el poder, toman medidas favorables a manternse en él, como por ejemplo disminuir el número de diputados en el parlamento, de modo que la ley electoral de su país garantiza al partido de turno una victoria futura.

En segundo lugar, en el Estado de partidos no hay lugar para la libertad de los miembros electos por el pueblo. En efecto, cada miembro electo pertenece a su partido político y ha de seguir la línea marcada por el partido en cuestión, no teniendo libertad de movimiento. En efecto, un diputado que vote en contra de lo que marcan las directrices de su partido, es decir, los gerifaltes del mismo, se enfrenta a diversas consecuencias, tales como la expulsión del partido como la pérdida de su escaño, como ocurre es el caso de Panamá. Los partidos tienen lo que se llama «disciplina de partido», la cual es frontalmente contraria a conceptos tales como autonomía, libertad, democracia y representante político.

En tercer lugar, en un Estado de partidos no existen listas abiertas. Esto significa que cada partido nos ofrece un paquete de candidatos, previamente elegidos por la cúpula del partido o gerifaltes. El votante no elige a sus representantes, sino que elige entre los representantes que le propone cada partido, pudiendo optar únicamente por una lista cerrada. A esto hay que añadirle que serán los miembros de estas listas los que ostentarán los cargos públicos, de tal modo que los partidos garantizan así la salvaguarda de sus intereses.

En cuarto lugar, los cargos públicos son elegidos por los partidos políticos en lugar de por votación popular, lo cual significa que los partidos tienen garantías de perpetuar su poder, mientras que recorta el derecho de los ciudadanos a ostentar este tipo de cargos públicos.

En quinto lugar, en un Estado de partidos existe un guión de cuestiones importantes desde un punto de vista político. Se trata de los asuntos y temas acotados por los diversos partidos políticos, los cuales deciden de antemano qué es políticamente debatible, qué es un problema político y qué no, etc.

En sexto lugar, en un Estado de partidos existen dos partidos políticos poderosos, los cuales se turnan en el poder. A este fenómeno se le suele llamar bipartidismo. Estos dos partidos suelen asociarse en cuestiones importantes y, sobre todo, cuando implican que solo ellos serán los protagonistas y los que participarán en el turno de gobierno. Este es el caso de las leyes electorales, las cuales impiden la llegada a las cámaras de muchos partidos políticos con apoyo popular, sobredimensionando el apoyo popular de los partidos llamados mayoritarios.

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