Filosofía

Antinomia

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

La filosofía es como un videojuego multijugador: existe un vocabulario extensísimo que hay que dominar para dominar ese ámbito de conocimiento o para comunicarse con otros jugadores, en el caso del videojuego. Y así ocurre con la palabra «antinomia». Es una de estas palabras que son muy utilizadas en filosofía o en ciertas partes de esta disciplina y cuyo significado hemos de conocer para tener un mayor dominio de la filosofía. No hace falta decir que una entrada dedicada a elucidar el uso que en la filosofía tiene la noción de «antonimia» es más que necesaria.

El significado literal de la noción de «antinomia»

antinomia

Antiguamente (en este contexto significa: «antes de Kant») una antinomia era una paradoja o una contradicción. Estábamos ante una antinomia cuando nos encontrábamos con la afirmación de una proposición y de su contraria. El mundo antes de Kant hubiéramos tenido suficiente con decir esto. Yo cobraría el importe por este texto y ustedes sabrían de forma clara y precisa qué es una antinomia. Sin embargo, esto es filosofía y las cosas no pueden quedar así. En efecto, resulta que llegó Kant y en la Crítica de la razón pura, un libro bastante grueso y complicado, dedicó un apartado a las que él bautizó como antinomias de la razón pura. Desde entonces el significado literal de la palabra «antinomia» quedó obsoleto y cuando se habla hoy de esta noción hay que hacer referencia a las famosas antinomias kantianas.

Las antinomias kantianas

Cada vez que un filósofo de primera categoría retoca un término en filosofía, le imprime su huella por toda la eternidad. Esto ocurrió cuando Kant retocó la palabra «antinomia». Bueno, él en realidad no la retocó, sino que habló de cuatro antinomias particulares que a él le preocupaban especialmente. Kant expone sus antinomias presentando una tesis y su antítesis y mostrando que es plausible aceptar cada tanto la una como la otra, lo que es absurdo desde un punto de vista lógico.

Las antinomias recogen ideas fundamentales de la metafísica anterior a Kant, tales como el comienzo y el tamaño del mundo, sobre la naturaleza de las sustancias, el libre albedrío y la idea de causalidad y la existencia de Dios. Según Kant, tanto la argumentación de tesis afirmativas sobre esto, como la argumentación a favor de tesis negativas es correcta, de modo que algo debe haber mal en el planteamiento de estos problemas.

Kant encontró el error en la misma naturaleza de la razón. Dicho en román paladino, Kant nos viene a decir que la razón tiene una naturaleza especulativa. Esta naturaleza de carácter especulativo la lleva a amargarse a sí misma con cuestiones que no tienen una solución definitiva. Y no tienen tal solución porque sobrepasan los límites de lo que puede ser contenido de la razón, a saber, los objetos de la experiencia. Si la razón se choca con estas antinomias es porque divagando ha llegado a concepciones sobre estos aspectos de la realidad, las cuales no tienen un sustento empírico que pueda contribuir a la resolución definitiva de tales cuestiones.

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