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Hempel: las paradojas de la confirmación

Publicado por Ruben Avila

En 1943 Hempel escribe Estudios sobre la lógica de la confirmación, adoptando el lenguaje de la lógica clásica –la lógica de predicados del primer orden- junto con las reglas del lenguaje lógico trata de analizar el problema de la confirmación partiendo del criterio de Nicod.

Supongamos un enunciado universal que parte de una generalización empírica del tipo: «Todos los cuervos son negros». En este caso, ¿qué podemos considerar como una instancia confirmadora del enunciado?

hempel confirmación

Si se adopta la lógica clásica, lo que da soporte empírico a la generalización son los enunciados del tipo (a): «He ido al campo y me he encontrado con un cuervo (Pa) que además es negro (Qa). Es decir, los empíricos particulares, que nos vamos encontrando durante la investigación, durante nuestra vida. Cuantos más casos, más confirmada estará la ley.

Si nos encontramos con un enunciado como el siguiente (b): «He ido al campo y me he encontrado un cuervo pero no era negro», lo tendríamos que considerar como una instancia refutadora de esa generalización. Así, si nos encontramos enunciados (a) los consideraremos como confirmatorios, si nos encontramos con (b), por el contrario, como refutadores.

El problema, las paradojas, surge cuando se trata de utilizar la lógica como instrumento evaluador y confirmatorio de esas hipótesis. Es al aceptar este juego lógico que surgen.

La ley de contraposición

El problema es que tenemos dos enunciados que son lógicamente equivalentes, pero cuyas instancias confirmadoras difieren.

La ley de contraposición, según la lógica clásica, nos dice que si queremos demostrar que si se da “p” se da “q”, se puede conseguir si se demuestra que si no se da “q”, no se da “p”. En nuestro caso, negritud y corvitud irían de la mano de no-negritud y no-corvitud. Es decir, si veo un cuervo negro, se confirmará el enunciado pero si veo un cisne blanco o un coche amarillo también se confirmaría la proposición puesto que se da el segundo caso, que ni es cuervo, ni es negro.

Claro, de esta forma casi cualquier enunciado se puede considerar confirmatorio. Realmente solo si se encuentra un cuervo que no sea negro se estará refutando la hipótesis. El resto de enunciados la confirmarían. Así que partiendo de una propuesta aparentemente razonable hemos logrado unos resultados poco intuitivos y muy poco razonables. A nadie se le ocurriría afirmar que un perro verde confirme que los cuervos sean negros.

El problema radica en que la equivalencia lógica de los enunciados posibilita esta clase de problemas.

Hempel trata de resolver esta paradoja lógica formulando lo que él denominó como la condición de la equivalencia: un criterio de adecuación que tendrían que cumplir todas las definiciones posibles de la confirmación.

Los intentos de resolver esta clase de paradojas de la confirmación la podemos resumir en tres grandes bloques:

A. Aquellos que rechazaron la formulación clásica de «todos los cuervos son negros», considerándola inadecuada para la formulación de enunciados generales.
B. Aquellos que no aceptaron la relación de equivalencia presentada por Hempel, por los resultados contraintuitivos que conllevaban.
C. Los que rechazaron el criterio de Nicod, entre los que podemos situar a Hempel puesto que solamente negaba que los enunciados observacionales de la clase expuesta anteriormente fueran confirmatorios de los enunciados universales del tipo «todos los cuervos son negros».

Imagen: taringa.net

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