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Empirismo lógico

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Ya hemos dedicado en este blog una entrada al Círculo de Viena. Fueron los filósofos pertenecientes a este grupo quienes desarrollaron lo que se conoce como empirismo lógico. Este consistía en un programa de investigación sobre la ciencia, caracterizado por sintetizar el empirismo clásico, de corte humeano, con la lógica simbólica. También tenían una actitud de desconfianza hacia la metafísica. Fue una corriente dominante durante la primera mitad del siglo XX, si bien esta perspectiva ha sido superada en la actualidad. No obstante, impulsaron la Filosofía de la ciencia, además de haber dejado su espíritu impreso a la posteridad.

El programa del empirismo lógico

empirismo lógico

Los empiristas lógicos se caracterizaron entre otras cosas por su desconfianza hacia la Metafísica.

Los empiristas lógicos sostenían que la base para evaluar cualquier aserción científica era la evidencia empírica. Para llevar a cabo esta tarea, se embarcaron en el desarrollo de una lógica formal inductiva, tomando como base la lógica deductiva. La idea era poder justificar empíricamente las hipótesis de la ciencia. Pretendían establecer su lógica inductiva a priori.

Paralelamente, se propusieron desentrañar la estructura lógica de la predicción y de la explicación científica. Asimismo, también trataron de demostrar que todo concepto científico tiene su base en la experiencia. No obstante, en el caso de conceptos como el de «gen» o «electrón» se metieron, dicho vulgarmente, en un auténtico berenjenal del que no sabían salir. No obstante, este se convirtió en un campo de investigación muy importante.

La superación del empirismo lógico

Los empiristas lógicos siempre fueron filósofos muy pertinaces, lo que los llevó a realizar mil y una reformulaciones de su filosofía. Con el tiempo, las críticas que recibió tanto el programa como sus postulados, llevaron a que este fuera definitivamente abandonado.

Por un lado, Karl R. Popper realizó una crítica demoledora a la inducción. Partiendo de la lógica formal, no es válido extraer enunciados generales sobre la base de enunciados particulares. En otras palabras, a partir de «un x es P» no se puede concluir que «todo x es P». Por otra parte, Popper también criticó el verificacionismo. Según este punto de vista, la corrección de una teoría depende de que pueda ser verificada. El punto de vista de Popper hace referencia a la actitud contraria, según la cual, las teorías deben ser constantemente revisadas con un espíritu crítico, intentando falsarlas.

En «Dos dogmas del empirismo», W. v O. Quine no solo ponía de manifiesto los dogmas del empirismo clásico (la dicotomía analítico/sintético y el reduccionismo), sino que además dejaba claro que el proyecto empirista basado en el análisis de los enunciados científicos estaba errado, en la medida en que el edificio de conocimiento se enfrenta ante «el tribunal de la experiencia» como un todo, y no los enunciados sueltos, tal y como pensaban los empiristas lógicos.

Thomas S. Kuhn, con su estudio historicista de la ciencia y su investigación de las revoluciones científicas, también dio al traste con el empirismo lógico, al poner de manifiesto los condicionantes sociales, históricos, prácticos, morales, valorativos, etc. que intervenían en la elección de teorías científicas rivales. Fue precisamente la perspectiva historicista la que tuvo mayor incidencia por lo que a la superación del empirismo lógico se refiere. De hecho, se ha dicho que Thomas Kuhn encabezó la «revuelta historicista» en Filosofía de la ciencia.

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