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Ciencia y Misticismo Oriental

Publicado por Malena

El conocimiento racional pertenece al intelecto, mide, cuantifica, clasifica y analiza; y mediante la abstracción tenemos el concepto de las cosas mediante un modo de pensar lineal.

Sin embargo, la naturaleza está llena de complejidades, donde las cosas no suceden en secuencias sino en forma simultánea y donde incluso el espacio es curvo.

Es evidente que este sistema de conocimiento nunca podrá describir ni entender la realidad por completo, sino que sólo podrá lograr aproximaciones a la realidad y un conocimiento limitado.

El misticismo oriental centra su interés en la experiencia directa de la realidad, que trasciende tanto el pensamiento intelectual como la percepción sensorial, que es lo que caracteriza a toda experiencia mística.

Los budistas lo denominan conocimiento absoluto, porque no se basa solamente en el intelecto.

La realidad última no podrá nunca ser objeto de razonamiento ni de conocimiento demostrable, ni ser descrita con palabras, porque está fuera de los sentidos y del intelecto. Lao Tsé llama a esta realidad el Tao.

Esta experiencia directa de la realidad surge de un estado no ordinario de conciencia, meditativo o místico.

William James decía al respecto que la conciencia racional o de vigilia es una forma de conciencia, pero que existen potencialmente otras formas totalmente diferentes.

El método científico basa todas las teorías en la experimentación, pero la filosofía griega era totalmente diferente, ya que obtenían sus modelos por medio de un razonamiento deductivo y lógico a partir de un axioma o principio fundamental.

Este procedimiento también forma parte de la investigación científica, pero no es todo, porque se complementa con la intuición de nuevas ideas creativas que llegan de improviso en cualquier momento, porque la mente intuitiva se encarga de todo cuando está relajada.

Estas percepciones intuitivas deben estar apoyadas en una estructura matemática coherente, o sea en un sistema de conceptos y símbolos que forman un mapa de la realidad.

Algunos matemáticos antiguos, como Pitágoras, creían que la realidad es el número, las matemáticas no son solamente un lenguaje abstracto para describir la naturaleza sino su ser esencial.

La filosofía pitagórica combinó así la matemática con la teología, caracterizando la filosofía de Grecia, de la Edad Media y de la época Moderna hasta Kant.

Desde la perspectiva oriental las matemáticas son una parte de nuestro mapa conceptual y no un rasgo de la realidad, porque la realidad es indeterminada e indiferenciada tal como la experimentan los místicos.

De este modo, a medida que el conocimiento científico en occidente se torna más riguroso se separa cada vez más del mundo real.

Así como existe un elemento intuitivo en la ciencia también existe un elemento racional en el misticismo oriental, variando la razón y la lógica de grado de una escuela a otra.

Las escuelas vedanta hindú o budista madhyamika son muy intelectuales, las taoístas desconfían de la razón y la lógica y el Zen no utiliza palabras, ni explicaciones, ni instrucciones, ni conocimiento; concentrándose únicamente en la experiencia de la iluminación, que constituye el núcleo de todas estas doctrinas; mientras el intelecto es utilizado para analizar e interpretar la experiencia mística personal.

Esto confiere a las tradiciones orientales un fuerte carácter empírico. La experiencia personal es el fundamento de la filosofía budista en la cual el conocimiento está basado firmemente en la experiencia mediante la observación de uno mismo.

Este es un punto en común con el conocimiento científico, que también está firmemente basado en la experiencia y en la observación.

En el budismo el “ver” constituye la base del saber, ver la realidad tal como es mediante la iluminación.

Ver en un sentido metafórico, ya que la experiencia mística no es una experiencia sensorial sino un modo de percepción que trasciende los sentidos.

Tanto la experiencia mística como un moderno experimento de física son igualmente complejos y exigen una preparación previa.

En el caso de las experiencias místicas se han desarrollado gran cantidad de técnicas de meditación mediante las cuales se accede a otro estado de conciencia que exige un largo entrenamiento.

En el caso de los experimentos de física subatómica sólo se pueden abordar conociendo el cuerpo de conocimiento para hacerlo, que exige estudios profundos y una preparación adecuada durante mucho tiempo.

Fuente: “El Tao de la física”, Fitjof Capra.