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La Teoría de la Relatividad y el Misticismo

Publicado por Malena

La física moderna revela importantes coincidencias con el misticismo oriental. La teoría cuántica coincide en reconocer la conexión recíproca entre la naturaleza y la conciencia y el compromiso del observador en el mundo que observa; y la teoría de la relatividad, ha modificado el antiguo concepto del espacio y el tiempo como absolutos demostrando que ambos están íntimamente relacionados y forman una unidad de cuatro dimensiones espacio-tiempo, términos relativos entre sí que pertenecen a una realidad difícil de describir.

La teoría de la relatividad y el misticismo

En el misticismo oriental se observa algo similar, cuando los místicos alcanzan estados de conciencia elevados y experimentan una realidad superior al trascender el espacio y el tiempo.

El misticismo parece haber intuido el carácter espacio temporal de la realidad hace miles de años y como consecuencia de esa cosmovisión, su visión del mundo es esencialmente dinámica, tal como la ciencia moderna lo está descubriendo ahora.

La relatividad del tiempo y el espacio y la equivalencia entre la masa y la energía ha modificado el concepto que la ciencia tenía de la materia, especialmente de lo que significa hoy una partícula. La masa ya no se asocia más a algo material sino que se la considera como haces de energía dinámica relacionada con actividad y procesos.

La materia ya no puede ser considerada a partir de un elemento básico sino como formas en el espacio tiempo, con un aspecto temporal, como procesos, y otro espacial, que hace que aparezcan como objetos con cierta masa.

La Teoría de la Relatividad demuestra que no se puede separar la materia de su actividad y para el Budismo, un objeto es un acontecimiento no una sustancia.

Las dos teorías fundamentales de la física actual comparten los mismos principios de la cosmovisión oriental.

La física tradicional siempre se preocupó en hallar los elementos primordiales de la naturaleza mientras la nueva perspectiva de la realidad impone la idea de que la materia no está constituida por ningún elemento básico y considera al universo como un complejo conglomerado dinámico de acontecimientos relacionados entre si, en que ninguna de las propiedades de las partes es fundamental sino que todas interrelacionan recíprocamente entre si; y es la coherencia de esas relaciones la que determina su estructura total. Este mismo concepto se ve claramente en la filosofía china.

Este paralelismo entre la física moderna y las teorías cuántica y de la relatividad nos muestra que la ciencia, mediante un intrincado y difícil camino intelectual está redescubriendo lo que la antigua sabiduría de los orientales saben desde hace miles de años.

Ambos criterios han llegado a la misma conclusión por distintos caminos, uno mediante el uso de las facultades racionales y el otro por medio de la intuición; dos fuentes de conocimiento diferentes que pueden complementarse pero no reducirse al otro, porque ambos son necesarios para una mejor comprensión del mundo.

El misticismo oriental parece entender más las raíces de la totalidad y no tanto las ramas, mientras la ciencia comprende más las ramas que las raíces.

El hombre necesita ambos conocimientos, porque la experiencia mística nos ayuda a entender la naturaleza profunda de las cosas y la ciencia es imprescindible para vivir.

Fuente: “Más allá del Ego”, Abraham Maslow y otros; “Física Moderna y Misticismo Oriental”, Firtjof Capra, Ediciones Kairós, 1985.

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