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Misticismo y Biología

Publicado por Malena

La glándula pineal, que se encuentra situada en el cerebro, cerca de la hipófisis, y que es del tamaño de una lenteja; ha sido estudiada desde mediados del siglo pasado, debido a los efectos de la melatonina, que es la hormona que segrega esa glándula hasta los siete años de edad, para luego desaparecer de la corriente sanguínea.

Esta glándula influye en el sistema inmunológico, los ritmos del sueño y en el vigor y la juventud del cuerpo, de manera que si continuara funcionando a lo largo de la vida el cuerpo humano podría vivir más tiempo en buenas condiciones.

Todas las principales religiones y corrientes espirituales conocen las posibilidades del centro pineal-pituitario. Esta información, antiguamente se transmitía en forma directa y secreta a los iniciados en sus prácticas de autoconocimiento y perfeccionamiento, junto con algunos complicados ejercicios y grandes privaciones, para lograr volver a activar ese centro energético.

Pero hoy en día, el planeta Tierra ha llegado a un estado vibratorio óptimo, abriendo el camino para que cualquier persona que desee alcanzar la realización, lo consiga sin dolor ni sufrimientos.

Para los místicos, el centro pineal-pituitario es el canal que hace posible la conexión con otros planos de realidad más elevados y con el Todo. El Todo se puede definir también como Dios, Fuente de Origen, Arquetipo Uno, Padre/Madre, según como cada uno lo desee interpretar.

Los símbolos de este centro que aún perduran a través de la historia se conocen como “el ojo de Horus”, en Egipto; “la visión del cíclope, en la Masonería; y “el tercer ojo” en la religión hindú; y la aureolo alrededor de la cabeza de los santos, es la tácita representación de la glándula pineal.

Se considera que este centro pineal-pituitario se puede poner en funcionamiento con simples pero profundas órdenes con intenciones creativas, para que mediante la conexión con la totalidad se pueda desarrollar la creatividad de cada uno a un nivel de perfección.

El centro pineal-pituitario se enciende motivado por el amor y ejerciendo el libre albedrío, por un acto voluntario.

Mediante ciertos ejercicios, la energía de las glándulas pineal y pituitaria vibrará en la misma alta frecuencia de la Luz y abrirá las puertas al Todo.

Se comienza con un ejercicio de meditación, relajando el cuerpo y aquietando los pensamientos.

Durante ese estado hay que centrar la atención en la glándula pineal, ordenarle que se encienda y visualizar una esfera de luz que irradia ambos hemisferios cerebrales.

Luego, se concentra la atención en la idea del encuentro con los rayos de luz y amor de la Fuente, Padre/Madre, Arquetipo, o Dios, y mediante una orden se dirigen los rayos hasta el centro cardiaco donde se encuentra el corazón.

Una vez establecida la conexión, el Absoluto desplaza lo humano en nosotros y da cabida a nuestra divinidad que comienza a despertar; y esa energía se hace descender por los brazos y se puede enviar donde deseemos.

Para sellar esta actividad, hay que sentirse envuelto en una espiral color violeta que gira vertiginosamente. De esta manera nos encontramos listos para la experiencia creativa perfecta de la Fuente, que elimina el error de la experiencia y permite realizar todos los deseos.

La luz de la glándula pineal se expande hacia la pituitaria que se convertirá en una flor centellante hasta fusionarse en una sola luz.

Una vez realizada la activación del centro pineal pituitario se puede hacer otro ejercicio para sanar el cuerpo y la mente y todo aquello que está enfermo en nuestras vidas.

Entramos en estado de meditación y visualizamos un portal de luz, penetramos en los campos de creación superior y nos internamos en una espiral de energía que nos lleva hasta un lugar rodeado de luz violeta donde se encuentran seres de luz para ayudarnos.

Pronunciando la palabra SANACION damos la orden creativa para que la luz violeta penetre nuestro cuerpo físico, se dirija a los órganos que queremos sanar y elimine toda imperfección hasta los mismos orígenes.

Repetimos la orden para sanar nuestro cuerpo emocional y haremos lo mismo con nuestro cuerpo mental.

El proceso de transmutación queda completado al ordenar reemplazar todo lo eliminado por luz oro.

Se recomienda realizar estos ejercicios a la luz del día o con luz artificial.

Fuente: “El método”; Lita Donoso Ocampo.

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