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Mesianismo

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Llamamos mesianismo a la cosmovisión según la cual, dicho en términos muy generales, alguien o algo vendrá y salvará o librará al mundo de todos sus males, especialmente al ser humano (o al pueblo judío, a los vegetarianos, etc.). Desde el Antiguo Testamento (Libro II de Samuel) hasta Dragon Ball, pasando por una infinidad de historias literarias, religiones, creencias populares o movimientos políticos, el mesianismo, o trazas de esta cosmovisión, nos rodea por doquier.

Una filosofía de la historia muy circunstancial

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Guerras, hambrunas, inundaciones, terremotos, epidemias y otros males tremendos son el caldo de cultivo de la filosofía de la historia mesiánica. Y en este sentido, podemos decir que esta es una filosofía de la historia muy circunstancial. No está fundada en criterios racionales ni en un análisis de los hechos, sobre la base de los datos disponibles y ateniéndose a estos a la hora de interpretar los mismos hechos. Más bien, es una filosofía de la historia motivada por un sentimiento de esperanza surgido en un contexto desesperanzador.

Hay mesías para todos los gustos

Quién o qué nos va a salvar son dos variables con muchas caras. Según la cultura, el quién o qué puede ser Dios o pueden ser los extraterrestres o un líder mezcla de Gandhi y Pericles nacido en un pesebre, amamantado por una yegua y protegido del frío con las plumas de un gallo altruista que, casualmente, vivía allí con su séquito de gallinas. Por su parte, el «nos» puede referir, en cada caso, al pueblo judío, a la humanidad, a los buenos de corazón pero aparentemente malos, etc. Y es que, dado el carácter circunstancial de esta filosofía de la historia, es coherente con ella que el sujeto de la historia y el objeto de esta sean también circunstanciales, de ahí que uno tenga una gran cantidad de mesías para elegir. Y si no encontramos el nuestro, nos podemos inventar uno. No es demasiado difícil. En cualquier caso, si perteneces a alguna religión, como la cristiana, estos asuntos los tienes resueltos.

El fin de la historia y otros chascos

La concepción mesiánica de la historia establece un fin de la historia, que puede ir desde el nacimiento/llegada del mesías a su renacimiento/regreso, pasando por la pubertad del mesías en cuestión. Todo dependerá de con qué mesías nos casemos. Por ejemplo, los extraterrestres son hoy en día un mesías muy popular. Pero el mesías por antonomasia es Jesús de Nazaret. Lo más probable es que no existiera, pero si hubo alguien que remotamente tuviera algo que ver con este personaje literario, que pudo haberlo, fracasó, de ahí que tras el mesías se espera un juicio final, por no haber seguido sus enseñanzas. Así que los cristianos se vieron obligados a aplazar el fin de la historia.

Pero en el caso del cristianismo se produjo, en cualquier caso, un fenómeno curioso. Jesús y sus amigos no eran cristianos, sino judíos, porque el cristianismo aún no existía. Y se consideraba que Jesús era el mesías anunciado en el Antiguo Testamento. Parte de los judíos así lo creyeron. Ahora bien, Jesús no supuso el final de la historia, así que los cristianos que, a pesar del chasco siguieron creyendo en él, lo establecieron como principio de la historia, poniendo como fin de esta el juicio final.

Cosas de las filosofías demasiado apegadas a las circunstancias: si el mesías no supone el fin de la historia, entonces es su principio.

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