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La Moral de los Animales

Publicado por Malena

Cuando juegan, los perros acatan las normas de sus congéneres, lo que revela semejanzas con la moralidad humana.

Por otro lado, todos los que tienen o han tenido alguna vez un perro saben que sus mascotas aprenden las normas de la casa y si no las respetan tienen actitudes de sumisión que nos inclinan a perdonarlos.

Tal vez no sean muchos los que se han preguntado cómo es que los animales parecen poseer un sentido bien desarrollado de lo que es bueno o malo, dado que los valores se consideran privativos de los humanos.

Las investigaciones realizadas con chimpancés y otros primates han mostrado que tienen un instinto de justicia.

Pero más espectacular resulta el comportamiento de grupos de perros salvajes, lobos y coyotes, cuya similitud con los homínidos primitivos con respecto a la moralidad, es aún más acentuada.

La moralidad se puede definir como la serie de conductas relacionadas entre sí con respecto a los pares, que promueve y regula la interacción social.

Estas conductas se manifiestan en los juegos e incluyen altruismo, tolerancia, perdón, reciprocidad y justicia.

Estos perros tienen códigos estrictos para jugar y les enseñan a sus cachorros estas reglas sociales, probablemente para mantener pacífica la convivencia.

A través del juego, los miembros de la manada se conocen y crean relaciones de confianza.

Esta actitud facilita la división de tareas, el respeto por las jerarquías, la cooperación cuando cazan, la defensa de los alimentos y del territorio y para criar a sus cachorros.

Los antropólogos y otros expertos en este tema observan la semejanza entre la forma de organización social de estos perros y la de los homínidos primitivos.

El código moral que favoreció el crecimiento y la prosperidad de nuestros antepasados se puede observar a través del estudio del juego entre los perros.

Las posturas durante el juego manifiestan lo que desean los animales y la comunicación sincera es un principio fundamental de las sociedades caninas.

Cuando juegan, algunos de los perros que participan suelen tener conductas que pueden alterar a los demás, sin embargo, estudios realizados confirman que estos perros negocian su juego y cumplen las normas generales para evitar que todos se involucren en una pelea.

Para indicar que desea jugar, un perro adopta una postura típica, inclina su cuerpo, extiende sus patas delanteras y mantiene erguidas las traseras.

La comunicación honesta es importante para el buen funcionamiento social.

Los perros son capaces de analizar las habilidades de sus compañeros de juego y de fingir que están en desventaja para mantener una situación de igualdad. Esta conducta también la manifiestan los niños durante el juego.

De esta manera se le brinda la posibilidad de jugar con cualquier otro y de mantener al grupo cohesionado y fuerte.

Cuando los animales tienen un comportamiento que afecta a un compañero, con una inclinación del cuerpo le piden disculpas, porque desean seguir jugando y casi siempre se los perdona. Si no se disculpan, el juego termina.

La tolerancia y la comprensión abundan durante el juego y también en la vida diaria de la manada.

Los animales que actúan en forma deshonesta o desleal son excluidos en forma inmediata.

Los individuos que son excluidos de la manada tienen menos chance de sobrevivir, de modo que violar las normas durante un juego resulta desfavorable para la perpetuación de los propios genes.

De manera que jugar limpio representa una adaptación evolutiva que permite mantener los vínculos sociales.

Los perros tienen una organización social compleja que incluye el respeto de los códigos de comportamiento para mantener al grupo estable, condición que asegura la supervivencia de todos los individuos. Esta inteligencia moral se evidencia en los perros salvajes y también en los domesticados.

El sentido del bien y del mal parece haber sido una condición indispensable para que las sociedades humanas hayan prosperado y hayan podido diseminarse por todo el planeta.

Fuente: “Justicia salvaje”; Marc Bekoff y Jessica Pierce.

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