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La justicia en los animales

Publicado por Malena

Si se observa a los animales en su diario convivir en plena naturaleza, se puede comprobar que tienen actitudes instintivas, que muestran que el sentido de justicia en los seres vivos es innato.

En una película documental proyectada por el Canal Animal Planet, relacionada con una investigación de campo realizada en África dedicada al estudio de la vida y los hábitos de los elefantes, se pone en evidencia tanto el instinto de supervivencia como el de justicia entre los miembros de esa especie.

La justicia de los animales

Los elefantes son animales muy inteligentes que pueden ser domesticados; como por ejemplo ocurre en la India. Su supervivencia hace posible la vida de muchas otras especies, resultando prioritarias todas las previsiones necesarias para evitar que estos animales se extingan.

En estado salvaje, viven en manadas poco numerosas y se desplazan en busca de alimento y agua.

Los elefantes son los animales terrestres de mayor tamaño y existen en el mundo en la actualidad dos especies, los de la India y los de África, que son los más grandes.

Son herbívoros y muy longevos, llegando a vivir más de cien años, no resisten las bajas temperaturas y su gestación dura dos años.

En épocas de sequía, que suelen durar mucho tiempo, cavan con su trompa pozos en la arena hasta encontrar agua, imprescindible para su supervivencia.

Las crías de los elefantes son juguetonas y traviesas, y a veces tienen conductas más agresivas que las habituales hacia las crías que pertenecen a otra manada.

En este caso particular que registró la cámara, una de las crías atacó de sorpresa a otra perteneciente a otra manada, de su mismo tamaño, derribándola y provocándole algunas lesiones que no le impidieron a la víctima incorporarse y reunirse con su grupo en busca de su madre. Tal cual haría un niño en las mismas circunstancias.

Las manadas compartían ambas un mismo charco de agua, que parecía insuficiente para todos, lo que provocaba hostilidad entre ellos.

La familia de la cría agresora, se dio cuenta de la situación y se retiró del lugar refugiándose debajo de unos árboles cercanos, como a la espera de algún acontecimiento.

La madre del herido, líder dominante de su manada, se adelantó hacia ellos con la intención de hacer justicia.

Ante esta circunstancia, los aludidos decidieron abandonar el lugar y alejarse, perdiendo su posición privilegiada cerca del pantano.

Los elefantes no son agresivos ni depredadores y a juzgar por este hecho en particular, parecería que tienen sentido de justicia, estando dispuestos a pagar en grupo, el costo de las acciones de uno de sus miembros, para reparar los daños.

Los animales son capaces de adoptar crías de otras especies y los alimentan y cuidan como si fueran propias, aún a aquellas que pertenecen a sus enemigos naturales; y no los abandonan hasta que se puedan defender solas; mientras algunos humanos no pueden hacer lo mismo, porque no siempre demuestran tener compasión ni sentido de justicia.

Para que se haga justicia, la humanidad necesita contar con un ejército de abogados y con toda una monumental estructura judicial, cuyos oficios tampoco la garantizan.

El hombre ha olvidado sus instintos, mejor dicho, no los puede olvidar, los mantiene en su inconsciente; y estos recuerdos reprimidos vuelven y le quitan su paz interior; porque toda conducta que produce un perjuicio a alguien, deja una huella en el inconsciente que no se borra fácilmente.

Sólo cuando se hace justicia y se repara el daño se puede recuperar el equilibrio.

Podríamos aprender de los animales que viven regidos por sus instintos y utilizar nuestro libre albedrío y discernimiento, no para aprovecharnos de los demás sino para ser más perfectos.

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