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Acciones morales

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Los seres humanos siempre estamos haciendo algo, somos animales que estamos en acción. Yo, al escribir estas palabras, estoy llevando a cabo una serie de acciones. Y después de que yo las he escrito, tú ahora las estás leyendo, lo cual también es una acción. Decir algo, como por ejemplo «buenos días» también es hacer algo y, por tanto, es otra acción humana más. Dentro de este amplísimo grupo de las acciones humanas, podemos definir un subconjunto: el de las acciones morales. Son un tipo de acciones que tienen sus propias características y que las hacen, según algunos filósofos, distintas de todas las demás acciones humanas. A los filósofos les interesan las acciones morales. De hecho, el obrar de las versiones del imperativo categórico de Kant del que hablamos ayer, hace referencia a las acciones morales.

Características de las acciones morales

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Una acción moral, para ser tal, debe ser consciente, es decir, el agente ha de saber lo que está haciendo. Alguien que salve la vida a otra persona sin saber que estaba haciendo tal cosa, no estará actuando moralmente. Además, de consciente, debe ser libre. Una acción es moral porque, además de consciente, la hacemos libremente, nadie nos obliga a ello, salvo nosotros mismos. Además, las acciones morales son acciones que tienen efectos prácticos sobre las personas. Por ejemplo, si arreglo un enchufe de mi casa, tiene un efecto práctico pero es sobre las cosas y por tanto, arreglar el enchufe no es, por sí misma, una acción moral. Y, finalmente, una acción moral debe basarse en alguna norma o principio moral. Si una acción no tiene estas cuatro características: es voluntaria, consciente, tiene efectos prácticos sobre las personas y es guiada por principios morales, entonces no es una acción moral.

Ejemplos de acciones morales y no morales

Vamos a comenzar con un ejemplo de acción moral. Por ejemplo, una anciana que al salir del supermercado le da una moneda a un pobre. Suponemos que la anciana no estaba drogada ni hipnotizada ni padecía demencia senil alguna, de modo que sabía lo que hacía. Era consciente de ello. Por otra parte, podemos suponer que esta anciana tampoco estaba bajo una presión externa. Nadie le obligó a dar limosna. Lo hizo ella por una decisión libre. Por otra parte, la moneda pudo ayudar al pobre a comprar una barra de pan, de modo que la acción de la anciana tubo una consecuencia práctica sobre otra persona. Finalmente, podemos suponer que la mujer lleva a cabo su acción porque cree firmemente que nadie debe pasar hambre y que todo el que tiene una moneda de más, debe contribuir, dentro de su capacidad, a evitar que cualquier persona pase hambre, sobre todo cuando tiene conocimiento de re de que alguien pasa hambre (sabe qué cosa pasa hambre y no meramente que alguna cosa pasa hambre). Bien, este es un ejemplo de acción moral.

Ahora, vamos a hablar de un ejemplo real, de una acción que parece moral pero que, en realidad, no lo es. Las compañías de seguros dedican grandes cantidades de dinero a evitar y disminuir tanto los accidentes de tráfico como las lesiones. ¿Es esta una acción moral? La respuesta es que no. Veámoslo.

En primer lugar, la acción es consciente, pues hay agentes en esas empresas que llevan a cabo tales acciones y que saben lo que hacen. Y también tiene efectos prácticos sobre las personas, pues de hecho contribuye a disminuir los accidentes de tráfico y la gravedad de las lesiones. Con respecto a si las acciones son libres o no, es algo más dudoso, pues los brazos ejecutores, los empleados de las empresas que llevan a cabo tales acciones es dudoso que lo hagan libremente, lo hacen porque es lo que tienen que hacer para ganarse el sueldo. Ahora bien, uno podría asumir cierta posición metafísica según la cual la empresa es un individuo que realiza acciones a través de las personas que trabajan en ella. Y, desde esta perspectiva, es una acción libre de la compañía aseguradora, en tanto que entidad independiente que bla, bla, bla. Bien, todo esto sería muy pintoresco y hay quien está dispuesto a recorrer esta ciénaga tan oscura. Nosotros, sin embargo no tenemos ganas de adentrarnos en estos sórdidos parajes, de modo que podemos asumir esta metafísica sin problemas. De modo que sí, vamos a suponer que es una acción libre de la compañía aseguradora. Pero, ¿sigue algún principio moral? La respuesta es no. La aseguradora sigue la ley del máximo beneficio, que nada tiene que ver con los principios morales. De modo que ayuda a evitar accidentes de tráfico y a minimizar las lesiones porque eso le supone más beneficios. Así que las aseguradoras no llevan a cabo una acción moralmente enjuiciable desde este punto de vista.

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