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Osho y la conciencia

Publicado por Malena

Recién cuando se toma conciencia de que uno es el único responsable de su forma de vivir, aprende a estar atento y entonces deja de hacerlo en forma automática y puede renacer a una vida nueva.

En general, vivimos en una sociedad de muertos vivos, de personas que existen pero que no viven, porque vivir es estar conscientes.

La vida es un desafío, un salto al vacío, una aventura, pero si se vive en forma inconsciente, repitiendo una maraña de conductas aprendidas, el temor a la muerte es inevitable.

Osho y la conciencia

Sólo la vida vivida plenamente en forma consciente, puede trascender la muerte; porque es la existencia la que termina, pero la vida continúa, es eterna; y una vez que uno sabe lo que es la vida, la tiene para siempre.

La vida no tiene miedo a la muerte, porque la muerte sólo existe en la ignorancia de no saber qué es la vida.

El que sólo existe en forma inconsciente, camina sin rumbo, no entiende lo que hace, ni tampoco para qué lo hace.

Las religiones hacen el esfuerzo de encaminar a la gente a ser conscientes de sus vidas, porque la conciencia es eterna y sólo siendo consciente se puede crecer en la existencia como un ser libre.

Carl Gustav Jung dijo una vez en una entrevista, casi al final de su vida, que el único peligro que existe en este mundo es el hombre y que no tenemos conciencia de ello, porque el hombre no se conoce.

En sánscrito, la palabra “hombre” tiene tres significados: el que está lleno de luz, el que está pleno de sabiduría y el que ha logrado purificar sus pasiones y es inmortal.

Las personas materialistas son las que se identifican con el cuerpo, que pretenden vivir pero que no viven, porque llevan vidas superficiales y son sólo cuerpos que desde que nacen están muriendo.

Son aquellos que no pueden amar a sus parejas y que sólo pueden tener sexo, porque el amor es otra cosa, forma parte de lo eterno y trasciende el cuerpo.

Tampoco se pueden relacionar con la gente y solamente logran contactos fugaces porque son sólo cuerpos que siempre están en movimiento.

Las personas idealistas son las que se identifican con la mente, las ideologías, las ideas, los ideales, que también es un mundo efímero semejante al materialismo.

El idealista piensa mucho pero pierde la oportunidad de vivir el aquí y ahora, porque siempre está persiguiendo utopías, palabra que significa algo que nunca llega.

La verdadera vida está más allá del cuerpo y de la mente y de esto se trata la meditación.

En la meditación, la persona aprende a ser testigo de todo lo que hace, puede contemplarse a si mismo y estar plenamente presente; y puede darse cuenta que por fin es libre, que es su cuerpo el que hace todas esas cosas, que se enferma, que se esfuerza, pero él mismo puede tener una calidad de vida distinta, mucho más allá que el cuerpo.

La meditación permite tomar conciencia que uno puede separarse del cuerpo y seguir siendo el mismo.

Cuando somos testigos, somos una conciencia que observa, pura e inocente, que no juzga pero que vive.

Recién en esa inocencia podemos saber quiénes realmente somos.

Fuente:”El hombre que amaba las gaviotas y otros relatos”, recopilación de las enseñanzas de Osho., Ed. Norma, Colombia, 2003.

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