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Lévi-Strauss y las constantes universales

Publicado por Malena

Lévi-Strauss (1896-2008), creador de la antropología estructural, se sintió impulsado toda su vida a encontrar en el presente las huellas del pasado, obsesionado por los mitos y los protagonistas del ayer.

Su trabajo es esencial para comprender la mentalidad actual, a partir de la moral y el comportamiento de las culturas no occidentales.

Lévi-Strauss y las constantes universales

Este antropólogo nos muestra junto a su aguda crítica a toda forma de racismo y etnocentrismo, que las aparentes diferencias de los distintos modos de organización social y de relación, no son tales, ya que éstas tienen grandes semejanzas a nuestras tradiciones, en lo que se refiere a la actividad e identificación grupal, como el lenguaje verbal y no verbal y el uso de los símbolos.

Este científico pudo comprobar a través de numerosas investigaciones de campo, el asombroso paralelismo existente entre pueblos lejanos entre sí, demostrando que en toda sociedad se producen las mismas constantes universales, que se oponen a la idea de evolución social y progreso y a las teorías del historicismo.

Influenciado por Marx y Freud, Lévi-Strauss propone que el hombre tiene estructuras invariables en el inconsciente que los hacen inmune a los fenómenos históricos, ya que la historia es para él una forma humana de búsqueda de sentido para autoafirmarse por medio de los hechos, y no influye en el devenir de cada uno.

Su trabajo refleja un análisis de los sistemas culturales, principalmente de las relaciones de parentesco y de la mitología.

Toda sociedad humana modifica las condiciones de la reproducción de su especie por medio de una compleja serie de reglas, como la prohibición del incesto, mediante distintas formas de matrimonios, normas morales, económicas, sociales y estéticas.

Las instituciones sociales se legitiman mediante un principio de constancia y por una exigencia de filiación.

Los individuos se encargan de perpetuarlas, se enorgullecen de ellas y hacen que la comunidad se mantenga, creando una armonía social basada en el consentimiento de sus integrantes, renovable periódicamente por medio de distintos rituales que modifican su configuración.

La prohibición del incesto y las demás formas de parentesco tienen una función de intercambio, tanto dentro del mismo grupo como fuera de él y el fin del intercambio es establecer alianzas, reguladas mediante donaciones recíprocas.

El intercambio no se reduce solamente a intercambiar mujeres sino que constituye un hecho social; y su arquetipo es el matrimonio.

Incluye una serie de prestaciones culturales mutuas, como los bienes materiales, los valores sociales y otras formas de transacciones como el comercio y las guerras, ya que los problemas económicos representan la posibilidad potencial de hostilidades bélicas.

Lévi-Strauss afirma que tanto la prohibición del incesto como los sistemas de reglas matrimoniales son universales. El instinto de la naturaleza humana provee la necesidad de la alianza y la cultura el modo.

La regla de la exogamia es la prohibición del incesto que protege al grupo de los peligros que lo amenazan, asegura el beneficio de una mayor cohesión y solidaridad y hace posible la colaboración de los grupos externos.

Las organizaciones sociales satisfacen la imperiosa necesidad de seguridad y para defender esa seguridad a la que aspiran los individuos que componen esa sociedad, éstos son capaces de soportar abusos y opresión.

Otra forma constante de toda organización social es el totemismo.

El tótem expresa participación sin estar ligado a personas o cosas. Representa una especie animal o vegetal que le da el nombre a un grupo humano y cuya función es armonizar oposiciones y consolidar la integración social.

Según Lévi-Strauss, el totemismo es un sistema hereditario de clasificación y las especies naturales se eligen como tótem por sus propiedades lógicas, o sea por ser buenas para pensar y no por ser buenas para comer.

De modo que el tótem es un operador lógico útil para organizar la experiencia.

El totemismo es más un sistema intelectual que religioso y constituye una proyección de las estructuras mentales del hombre.

Fuente: “Lévi-Strauss, Vida, Pensamiento y Obra”, Colección Grandes pensadores, Editorial Planeta DeAgostini, 2008.

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