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La relación con el dinero

Publicado por Malena

Osho nos dice que la distracción más grande que no nos permite ser felices es el dinero. Sin embargo, la mayoría de la gente cree que si tiene dinero será más feliz.

El dinero es un poder neutral, si eres feliz y tienes dinero serás más feliz, pero si eres infeliz y tienes dinero serás más infeliz.

El dinero no cambia lo que uno ya es, sólo refuerza esa estructura. Por eso el desdichado con dinero es aún más desdichado que sin él.

Muchos estarían dispuestos a cambiar su forma de vida o abandonar cosas importantes y hasta dejar de lado sus propias motivaciones, si se enteran que puede haber dinero para ellos en otra parte.

Cuando el dinero está de por medio las personas pueden dejar de ser ellas mismas y alienarse en él.

Las personas mundanas son las que cambian de motivación por dinero y las espirituales son las que no cambian su motivación por él.

Ser pobre no significa necesariamente ser espiritual y ser rico no quiere decir que tenga que ser materialista.

La persona materialista es la que piensa que el dinero es todo y la espiritual es la que piensa que el dinero es un medio, que la felicidad está primero y que su propia individualidad y libertad predomina.

Pero vivimos en una sociedad que ha aprendido de sus antecesores que el dinero lo es todo, o por lo menos todos hemos entendido mal el mensaje.

El problema es no saber lo que uno quiere, porque con dinero o sin él podemos ser arrastrados de un lado a otro por las opiniones ajenas y siempre estar en conflicto con nosotros mismos. Aunque es posible tomar el control de la propia vida en cualquier momento, porque nunca es tarde.

Uno cree que los que tienen dinero no tienen problemas, que viven felices todo el tiempo. Eso es un error, porque ellos también tienen problemas, tal vez los mismos que tenían antes de tenerlo pero agravados, porque el dinero, que es neutro, todo lo multiplica.

Sin embargo, la vida sólo es posible porque existen los desafíos, y el que elige la comodidad ya está muerto.

La prueba es que el que recibe algo sin haberlo pagado no lo aprecia, no puede sentirse tan feliz teniéndolo, como lo sería si lo hubiera logrado él mismo con su esfuerzo.

Un pobre que se hace rico de un día para otro, porque se ganó la lotería o porque heredó mucho dinero de algún tío rico, se tiene que mudar de barrio para vivir acorde a sus ingresos, pero nunca será igual a los viven allí que nacieron teniendo dinero o a los que lo tienen desde hace mucho tiempo, más bien se parecerá a un nuevo rico como él que no sabe bien dónde está parado.

En esos barrios de ricos, los vecinos no se conocen y sólo se pueden enterar de que han muerto porque salen en los diarios.

No sólo el rico que ha sido pobre tiene que cambiar de barrio sino también de médico, de peluquero, de supermercado y de carnicero; tendrá que hacer comidas más sofisticadas aunque no le gusten, tener empleadas de servicio y chofer, aunque no lo necesite, amistades acordes a su posición financiera aunque le resulten antipáticas y evitar salir sin estar bien vestido aunque prefiera estar cómodo, no sea que todos se den cuenta que antes de vivir en ese barrio era más pobre que una laucha.

Porque una vez que se ha ingresado al mundo de los que tienen mucho dinero, sólo se tienen ojos para verlo detrás de la vidriera donde se exhiben los que tienen una abultada cuenta bancaria.

Fuente: “El hombre que amaba las gaviotas y otros relatos”, Osho.

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