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La democracia directa

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Ayer dedicamos un post a hablar de un sucedáneo de la democracia, a saber, la democracia representativa. Allí dijimos que este sistema de gobierno, según el cual unos representantes elegidos mediante sufragio universal ejercen el poder perteneciente al pueblo, había quedado obsoleto. Y decíamos esto porque, además de sus problemas intrínsecos, se daba en la actualidad la circunstancia de que el mundo estaba muy intercomunicado y que la información viajaba a una gran velocidad. Bueno, no utilizamos estas palabras exactamente, pero lo que dijimos venía a decir esto. Sea como fuere, lo cierto es que a día de hoy la democracia directa es el mejor sistema de gobierno.

La democracia directa

democracia directa

Personas en una asamblea. Esto es democracia genuina, el resto son solo sucedáneos,

Un sistema en el que los individuos votan las decisiones que se van a tomar y las leyes, sin mediación de representantes, es una democracia directa o democracia genuina. La democracia directa fue en el pasado, durante el siglo V a. C. la única democracia que existía. Fue el sistema de gobierno en Atenas, donde los ciudadanos se reunían a debatir y votar las cuestiones que afectaban en la polis (la ciudad-estado griega). Aunque las mujeres, los niños y los extranjeros no eran considerados ciudadanos y, como no ciudadanos, tampoco tenían derecho al voto, lo cierto es que en Atenas, todo individuo considerado ciudadano tenía voz y voto. Aquí la cuestión no es que no fuera una democracia auténtica, sino que su concepto de ciudadano era más excluyente que los conceptos de ciudadano que tenemos actualmente.

En cualquier caso, la tendencia ha sido argumentar que la democracia directa podría ser viable en una ciudad-estado como Atenas, donde además el estatus de ciudadano era bastante restrictivo, pero no en los modernos estados nacionales, en los que viven millones de personas espacialmente alejadas.

La democracia directa es viable en la actualidad porque nada es como antes

El problema del argumento más poderoso en contra de la democracia directa y en favor de la democracia representativa es que ha muerto definitivamente, gracias a los avances tecnológicos en el campo de las telecomunicaciones y de la informática. Cuando tenía sentido argumentar así no existían ni Internet ni los smartphones, de modo que era natural ver el acuerdo de varios millones de personas o los procesos de decisión como inviables. Sin embargo, gracias a Internet la información viaja en grandes cantidades a gran velocidad por todo el mundo. Desde este punto de vista, las dificultades utilizadas como objeción para la democracia directa han desaparecido, por lo que deja de tener sentido continuar con sistemas de gobierno basados en la democracia representativa.

¿Qué ventajas tiene la democracia directa?

Las principales ventajas de un sistema de gobierno basado en la democracia directa es que no tiene los problemas intrínsecos de los sistemas basados en la democracia representativa. En efecto, superada la cuestión práctica de la viabilidad de la democracia directa, este sistema de gobierno no tenderá a convertirse en una plutocracia, no arrastrará los problemas de los partidos políticos (falta de coincidencia entre los programas electorales y los intereses de los electores, tendencia al bipartidismo, tendencia hacia la plutocracia, etc.) y conseguiremos disminuir la posibilidad de que haya corrupción política, por solo mencionar dos de las principales ventajas.

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