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El que calla otorga, pero no siempre

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

«El que calla otorga» es un viejo y antiguo refrán que significa que, cuando uno guarda silencio al escuchar la opinión de otra persona, el que guarda silencio está manifestando su acuerdo con la opinión del otro. En realidad no es nuestro objetivo hablar sobre este refrán más de lo que lo hemos hecho hasta aquí, sino más bien mostrar que un argumento ofrecido por algunos políticos, sobre todo los que actualmente gobiernan en España, según el cual hay una «mayoría silenciosa» que está de acuerdo con ellos, es falaz. Esta mayoría silenciosa es la que no acude a las manifestaciones contra las políticas que se llevan a cabo por parte del Gobierno.

Algunas suposiciones que sostienen el argumento de la mayoría silenciosa

el que calla otorga

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España.

La suposición más evidente que sustenta al argumento de la mayoría silenciosa es que cuando hay una manifestación en contra del Gobierno y de sus políticas, toda persona que no acude está a favor de tales políticas. Es decir, infieren una opinión sobre la base de que no se acude a una manifestación, obviando que las razones pueden ser muchas y variadas: porque no se crea que la manifestación vaya a tener efecto, porque se piense que no irá casi nadie, por errores en las fechas, por miedo a que la policía le pegue a uno, etc.

Por otra parte existe una reducción de los puntos de vista, de tal modo que se entiende, tendenciosamente con toda seguridad, que solo hay dos puntos de vista, el favorable al Gobierno y el contrario, mantenido por los manifestantes, obviándose que, probablemente, haya un grupo dentro de la mayoría silenciosa que no esté ni a favor del punto de vista del Gobierno ni a favor de manifestarse en contra del Gobierno. Tal vez piensen que mejor que una manifestación pacífica, es una revolución con guillotina incluida.

La cara paradójica de la mayoría silenciosa

El Gobierno debe estar orgulloso de la mayoría silenciosa que, bajo su punto de vista, apoya todas y cada una de sus desastrosas decisiones. Sin embargo, la mayoría silenciosa tiene una cara paradójica que ha pasado desapercibida para este Gobierno. Se ve más claramente si se aplica este argumento para los resultados electorales. En efecto, dado que la mayoría de votantes no van a votar (al menos así ocurre en España) hemos de suponer que cada no votante «vota» con su silencio a favor del Gobierno que haya en el momento de celebrarse las elecciones, es decir, los no-votantes con derecho a voto son el equivalente a la mayoría silenciosa. Por tanto, la mayoría silenciosa no está a favor de este Gobierno, pues en las elecciones se manifestaron a favor del anterior con su no-voto.

Es más, y siendo más precisos, dado que el voto del pueblo lo que elige es la representación parlamentaria, la cámara de representantes debería ser, cada vez que los no-votantes superen a los votantes, la misma que estaba en el momento de celebrarse las elecciones, pues según el argumento de la mayoría silenciosa, el no-voto es equivalente al voto a favor de lo que hay.

Y así, según el argumento de la mayoría silenciosa, si no te manifiestas, entonces te manifiestas a favor. Esto, no hace falta decirlo, es absurdo.

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