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El Espíritu Navideño

Publicado por Malena

El Espíritu Navideño

Todos los años vivimos la experiencia de la Navidad y tenemos la oportunidad de ver cómo los medios de comunicación, además de aprovechar estas fiestas para hacer sus negocios, se transforman en una galería de ondas positivas con temas que despiertan la sensibilidad emocional de todos nosotros y nos transportan a un mundo de paz y amor.

Las fiestas navideñas renuevan el espíritu de fraternidad, amor al prójimo, generosidad, bondad, altruismo y caridad que subyace en cada uno; pero que apenas dura exactamente el tiempo que brinda el almanaque, porque después de estas fechas todo vuelve a la normalidad y se desencadena nuevamente la ola de mal gusto, violencia, maldad, egoísmo, mediocridad, ambición y avaricia que perdurará todo el año, hasta la próxima Navidad.

Es una semana que nos llena de optimismo y de esperanza en la humanidad, que aunque sólo dure unos pocos días nos ayuda a mantener la creencia en que la paz entre los hombres es posible y que los valores aún existen.

La Navidad nos recuerda que el hombre tiene la oportunidad de cambiar, de ser diferente, de renacer a una nueva vida, de tener esperanza, de lograr la fe, de elevar su conciencia y llegar a ser digno de ser humano.

Creo en la posibilidad de un mundo mejor; en que alguna vez todos despertaremos a una nueva realidad más gratificante, más justa y más digna, en donde no habrá más postergados, ni vencidos; donde la educación del ciudadano sea lo principal, donde la salud sea un derecho y no un lujo, donde las enfermedades no ganen ninguna batalla, donde la guerra sea sólo un acontecimiento histórico del pasado, donde el amor al prójimo sea un hecho y no una quimera, donde todos podamos realizarnos como personas según nuestro potencial y cumplir nuestro destino.

Si todos pensamos y deseamos todas estas cosas se harán realidad. Porque la vida es un pensamiento, un sueño, donde todo se puede volver realidad si creemos en ellos.

No nos dejemos vencer por la mayoría aún inconsciente que se deja llevar por lo que dicen los demás, mantengamos nuestras convicciones sin tratar de convencer a los demás, solamente siendo fiel a ellas y dando el ejemplo.

Recién cuando dejemos de gritar nuestros ideales a los cuatro vientos estos se harán posibles, porque pertenecerán al inconsciente colectivo que ha entrado en una nueva etapa de verdadero progreso interno.

El cambio es de adentro hacia afuera, nunca a la inversa, porque sólo la armonía interna hace posible la tolerancia y termina con la discordia.

Las guerras expresan el conflicto interior, el resentimiento, la envidia, la ambición, el odio, la venganza. Sólo la paz interior hará posible la paz en el mundo.