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Cine y filosofía V: «El gran Vázquez» contra la tecnocracia

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

«El gran Vázquez» es una película española estrenada en el año 2010. Dirigida y escrita por Óscar Aibar, es una película biográfica. En ella nos cuentan parte de la Vida de Manuel Vázquez, uno de los dibujantes más importantes de la historia del cómic español. La película comienza en la época de esplendor del dibujante y narra cómo se va produciendo su decadencia, la cual se debe, por un lado, a la propia idiosincrasia del artista, un hombre vicioso, timador, mujeriego, etc. Y, por otro lado, a la irrupción de un nuevo contable en la editorial para la que trabaja, la Editorial Bruguera.

El argumento principal de la película es el mencionado fragmento de la vida de Manuel Vázquez (Santiago Segura). Sin embargo, esta gira en torno a la relación entre el dibujante y el nuevo contable de la empresa, Peláez (Álex Angulo), «un tecnócrata», como dirá indignado el editor jefe, Rafael González (Enrique Villén). El tecnócrata va ganando paulatinamente, a lo largo del filme, una posición de poder, hasta tal punto que las decisiones importantes las acaba tomando él mismo. Por ejemplo, casi al final de la película será Peláez quien le diga a Vázquez las condiciones para su readmisión.

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Cartel de «El gran Vázquez» (2010).

Desde este punto de vista, la película logra captar a través del contable, la política que se impuso en España entre finales de los 50 y principios de los 70: la tecnocracia o «gobierno de los técnicos» de la economía.

Vázquez contra el sistema tecnocráctico

En la vida real Manuel Vázquez Gallego (1930-1995) era de ideología anarquista, además de haber sido proxeneta, estafador, moroso, timador, etc. No respetaba la autoridad y en sus cómics esta era frecuentemente ridiculizada (al menos cuando burlaba a la censura). Desde esta perspectiva, el director de la película buscó a un personaje que pudiera no solo representar a la autoridad, sino también el tipo de autoridad que se estaba imponiendo en la época: el gobierno tecnocrático de los economistas, quienes entre 1954 y 1975 llevaron a cabo planes de estabilización ordenados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por el Banco Mundial. Desde este punto de vista, no es baladí que se trate de un contable, personaje que no existió pero que es introducido en la película por Aibar para representar al sistema, al que Manuel Vázquez no se sometía.

Peláez, el contable, representa al sistema y este es tecnocrático. En la película, a través de este personaje, también se representa cómo la tecnocracia se hace con el poder. En efecto, en una escena cercana al final, Peláez está reunido con Rafael González, director de la editorial. Ambos están discutiendo sobre qué hacer con Vázquez. Entonces Peláez se sienta en el sillón del director, mientras que este escucha sentado en la silla que hay ante su mesa para las visitas. La escena es así hasta que Peláez se percata, pide perdón y se cambian de sitio.

De hecho, al final de la película Vázquez queda degradado. Sus personajes pertenecían a la editorial y esta cuenta con dibujantes noveles que hacen el trabajo a mitad de precio. Así que es Peláez quien, siguiendo criterios económicos, prefiere prescindir del talento de Vázquez. De hecho, el editor jefe es admirador del dibujante y, hasta la llegada del tecnócrata, era quien decidía qué se publicaba y qué no. Sin embargo, al final de la película estas decisiones son tomadas por el tecnócrata, enemigo acérrimo del dibujante.

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