Filosofía

Ana y Mía

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Ana y Mía no son los nombres de dos filósofas, lamentablemente. Son los términos utilizados por personas que padecen anorexia y bulimia para ocultarse en Internet. Con «Ana» codifican la palabra «anorexia» y con «Mía» la palabra «bulimia». El modo en que yo supe esto fue casual. Tenía que escribir un artículo sobre el desayuno saludable y cuando estaba investigando el tema en Google encontré una página sobre «Ana» y «Mía». Yo, ingenuamente, pensé que sería alguna página sobre dietética y nutrición y que Ana y Mía serían los nombres de las dietistas que allí escribían. ¡Qué ingenuo! Lo que encontré fue un auténtico drama social. De forma subrepticia se ha formado una cultura global constituida por personas que padecen anorexia o bulimia. Las manifestaciones de esta nueva subcultura podéis encontrarlas tecleando «Ana y Mía» en Google. Encontrarás blogs y páginas web en las que las personas bulímicas y anoréxicas se animan unas a otras a continuar con su bulimia y anorexia, tienen sus propios códigos morales, sus propias concepciones, metas compartidas, aspiraciones, frases célebres, etc.

Ana y Mía son síntomas de una sociedad enferma

ana y mía

Si a un individuo alejado de nosotros cultural y socialmente le habláramos del fenómeno Ana y Mía, pensaría que su deber moral es invadirnos y sustituir nuestra forma de vida por la suya. Tal vez, la forma de vida de ese individuo no fuera mucho mejor que la nuestra pero, con todo, vería como una aberración lamentable lo que, de hecho, es una aberración lamentable. Resulta que, desde Internet, un grupo de personas que padecen trastornos alimenticios reivindican su derecho a que estos trastornos se reconozcan como una forma de vida alternativa, fomentando estos trastornos, su continuidad, su agravamiento y, por su puesto (y muchas veces sin pretenderlo), su expansión.

Si uno teclea «Ana y Mía» en Google se asombrará de que la mayoría de resultados que ofrece el buscador son de blogs, foros y páginas web pro-Ana y pro-Mía. Páginas que denuncien esto, que lo combatan o que intenten informar objetivamente hay una entre miles de blogs «pro», gotas en el océano o agujas en un pajar. Pero esto no es todo, detrás de estos blogs no hay grandes genios que quieran dominar a las masas, sino que en la mayoría de los casos se trata de adolescentes de entre 12 y 18 años y mujeres jóvenes, que comenzaron cuando eran adolescentes, de hasta 25 años (de media).

Y aquí lo grave es que en una sociedad gobernada y dirigida por los adultos, adolescentes (en algunos casos perpetuos) estén formando subgrupos de personas (de cientos de miles de personas) con trastornos alimenticios, reivindicando que unas enfermedades muy graves sean reconocidas como vida alternativa. Obviamente, esto es grave porque muestra que la sociedad dirigida por adultos en la que vivimos es bastante ineficiente para solucionar un problema de tal gravedad. Es más, no solo es ineficiente solucionándolo, sino que además, el problema ha surgido en el seno de esta misa sociedad, como un fenómeno cultural más. Expresándolo con una metáfora clínica: vivimos en una sociedad enferma y Ana y Mía son dos de sus síntomas.

Cuestiones ideológicas: se libre y hazme rico

Si en Internet la cultura Ana y Mía crece como los hongos, es porque se permite que crezca. Y si se permite que crezca es porque hay quien recoge frutos de ello. No se ignora, pues como he dicho aunque se encuentren pocos, hay portales en los que esto se denuncia. En Facebook también existen estos portales. Esto ha sido denunciado por colectivos y por individuos. Sin embargo, estas páginas se mantienen abiertas. Y constantemente aparecen nuevas.

En nuestra sociedad eres libre de abrir un blog y de informar de lo que te apetezca. No está mal. Pero, como todo, esto tiene sus luces y sombras, pues ocurre que, en el caso concreto de Ana y Mía, se fomentan y refuerzan dos graves trastornos alimenticios, que llevan a muchos adolescentes (y a otras personas no tan adolescentes) a padecer gran sufrimiento y, en muchos casos, a la muerte. La idea de libertad puede ser esgrimida aquí, y muchas veces lo es, para decir que las personas que padecen estos trastornos alimenticios han elegido padecerlos, al igual que ocurre como las personas que fuman, beben o esnifan cocaína. Y por supuesto, estas personas son libres de expresarse.

Llama la atención que quien está dispuesto a esgrimir este tipo de argumentos o son miembros de la comunidad Ana y Mía o ganan dinero con los blogs y perfiles de las redes sociales que fomentan cualquier cosa. Famoso es a este respecto el argumento esgrimido por Twitter, basado en la libertad de expresión. Y quienes venden la delgadez como modelo también tienen la tendencia a esgrimir este tipo de argumentos.

La falacia de la libertad

Hablar de la libertad en un mundo en el que conocemos la psicología humana lo suficiente como para vender la Coca-Cola como el espíritu de la vida o algo así, decir que tenemos libertad para elegir nuestra forma de vida, es falaz. No tiene sentido hablar de libertad cuando se plantean varias opciones a la vez que se sugestiona para elegir una de ellas, aprovechando el conocimiento que se tiene sobre la psicología humana. Así que no tiene sentido decir que una persona anoréxica o bulímica elige esa forma de vida libremente. Más bien es inducida a ello a través de sus juegos (la mayoría de personas bulímicas y anoréxicas son niñas y mujeres jóvenes. Con toda seguridad, la inmensa mayoría de estas jugaba con cierta muñeca anoréxica muy popular), de la televisión (¿en qué serie para adolescentes la popularidad en el instituto no era uno de los temas centrales?), los modelos de mujer bella (normalmente anoréxicas o bulímicas), etc.

Igualmente, carecería de sentido decir que las personas que no padecemos anorexia y bulimia fuimos más libres o más sabias. No se trata de eso. Tiene más que ver con la gripe. Las enfermedades no se eligen, así que nadie elige no padecerlas. Puedes elegir un hábito que te haga propenso a padecer una enfermedad, como por ejemplo practicar sexo con muchas personas sin usar preservativos y por ello contagiarte con una enfermedad venérea, pero no eliges contagiarte (salvo casos de personas raras). Y en el caso de la anorexia y la bulimia, dejar de comer o vomitar lo que se come de forma compulsiva, no son hábitos que pueden llevarte a una enfermedad, sino que son constitutivos de la misma enfermedad, por ello no tiene sentido decir que esto se elige o se deja de elegir.

Imagen: http://addictedforanaymia.blogspot.com.es/

Categorías: Filosofía y Sociedad