Filosofía

Los Menonitas

Publicado por Malena

Los Menonitas son miembros de una Iglesia Protestante que proviene de Menno Simonsz.

Este líder Anabaptista neerlandés (1496-1561), que perteneció a una familia campesina, y que fue ordenado sacerdote católico; fue influenciado por el Luteranismo y en 1536 abandonó el Catolicismo, convirtiéndose en 1537 en el líder del movimiento pacífico Anabaptista, que tiene su origen en los Hermanos Suizos que se establecieron en 1525 y que propiciaban la separación de la Iglesia y el Estado y se oponían al bautismo en la niñez y a la Eucaristía.

Menno Simonsz publicó varios libros, entre ellos el “Libro Fundamental de la Iglesia Redentora de Cristo”; y sus seguidores fundaron la Iglesia Menonista.

Fueron perseguidos en Europa, lo que provocó su dispersión, pero encontraron libertad política en los países bajos, en el Norte de Polonia y también en Ucrania y Rusia.

En 1663 emigraron a los Estados Unidos y se establecieron en el Medio Oeste de Norteamérica; en la década de 1870 en Canadá; y en 1986, se radicaron en Argentina, en el Sur de la Provincia de la Pampa.

El Menonismo es una doctrina que respeta la autoridad de las Escrituras, el ejemplo de la Iglesia primitiva y el bautismo como una confesión de fe. Sigue la palabra de Dios, el camino de la rectitud y el trabajo y la renuncia a los placeres y a las comodidades.

Los vicios y el confort son considerados pecados y solamente se valora el esfuerzo, la tenacidad, el trabajo de sol a sol e ir a misa los domingos.

No utilizan electricidad salvo para algunas tareas laborales y sólo tienen tres feriados al año: Pascuas, Navidad y Año Nuevo.

Es una comunidad que valoriza la vida simple, que no participa en acciones bélicas y que se caracteriza por su fe, el silencio, el trabajo y el sacrificio.

Existen distintos grupos de Menonistas, algunos más estrictos que otros, pero en general estas comunidades se dedican a la agricultura, defienden el pacifismo y se oponen a toda clase de juramentos.

En las colonias Menonitas, el obispo de la Iglesia representa la ley y la autoridad máxima; y de él dependen siete ministros que no pueden renunciar a su cargo y que son elegidos espontáneamente por la comunidad.

Los ministros, que son los encargados de mantener el orden; no cobran sueldo pero tampoco pagan impuestos ni la cuota escolar de sus hijos.

Las faltas son castigadas con una condena social, dentro de la colonia, que les permite relacionarse solamente con sus familias directas y les impide conectarse con sus parientes indirectos y sus amigos.

El idioma es alemán bajo, una lengua en desuso y sólo los adultos varones aprenden a hablar español.

Las viviendas tienen techos de chapa, chimenea de ladrillos y revoque de cemento pintado de verde, azul o gris.

La mayoría de los Menonitas son comerciantes, también tienen tambos, talleres metalúrgicos y aserraderos.

La colonia atrae a muchos turistas que son los que compran sus productos.

Se podría afirmar que son una comunidad autosuficiente porque cada casa tiene su huerta, sus animales y hasta una vaca lechera.

Se trasladan en carros techados con ruedas de acero, tirados por caballo y en chatas sin techo.

No tienen médicos solamente cuentan con alguien que presta primeros auxilios; los casos graves tienen que ser trasladados.

Las colonias tienen varios colegios donde los niños, separados por sexo, ingresan a los seis años y terminan sus estudios a los 17.

Las diversiones son escasas, los jóvenes pueden pasear o juntarse para escuchar música, aunque está prohibida, o para jugar juegos de mesa.

Los novios acompañan a sus novias hasta la puerta de su casa y eso es todo.

La mujer Menonita vive recluida y está excluida, principalmente por no saber el idioma; no tienen poder de decisión sobre su propio dinero heredado, que manejan sus cónyuges; y sólo crían a sus hijos y realizan las tareas hogareñas.

Los jóvenes trabajan para sus padres hasta los 18 años, luego si no están casados, la mitad de su sueldo continúa siendo para ellos.

Fuente: “LNR”, Dic/2011, “Ser Menonita en el siglo XXI”; José Supera.

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