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Poesía y verdad

Publicado por Ruben Avila

Los antiguos griegos se enfrentaban en bandos opuestos a la hora de discutir la relación de la poesía (en su sentido amplio) respecto a la verdad. Uno de los bandos aseguraba que no era más que mentira la esencia poética, mientras que el otro defendía que era verdadera, sólo que metafóricamente. Curiosamente, ambas posiciones confluían en la afirmación de que no había buena poesía si no atendía a la verdad.

poesía y verdad

En cualquier caso, durante el helenismo, a la verdad se le sumó la libertad y la imaginación. Serían estos tres elementos los encargados de definir si una poesía era buena o mala. Pero al introducir estos dos elementos nuevos, se deja al poeta hacer uso de la ficción.

Así, Sexto Empírico aseguraba que:

Es más gozoso, según este autor, para el oído y para nuestros sentidos en general, la mentira que la verdad. Así que los que buscan arrebatarnos harán uso de la primera, mientras los que quieren ser veraces, naturalmente, de la segunda.
Finalmente, en la época helénica, salvo los estoicos, que seguían manteniendo la necesidad de la verdad poética, se implantó la concepción de libertad poética, asumiendo la idea de que buscar la verdad en la poesía era un completo error.

De hecho, se elaboró una teoría, para salvar la disputa, que diferenciaba entre forma lingüística y contenido conceptual (lo que en la actualidad distinguimos como forma y contenido), de manera que si se hablaba de verdad o conocimiento o saber, etc., se estaban refiriendo al contenido, que no tenía nada que ver con la forma. Y sería ésta precisamente la que, según ellos, determinaría a la poesía. Eratóstenes escribió que:

…mientras que Filodemo, siguiendo esta idea, escribió que:

No es la mentira lo que nos seduciría (ni su contraparte, la verdad), ya que no cuenta el contenido sino la forma.
Pero, ya desde otra perspectiva, desde la nuestra, después de siglos, de todo lo que hemos aprendido, de todos los libros que han sido escritos y leídos, ¿podemos suponer que la mentira puede ser una forma de llegar a la verdad? ¿Acaso importa que los sucesos de La peste, de Albert Camús, no hayan existido jamás, y en ese sentido sean mentira, para que todo lo que nos transmite nos ayude en el conocimiento de nosotros mismos; en definitiva, a enfrentarnos y encontrar la verdad? Ese transportarnos a otros mundos, a otros paisajes, a otras situaciones ajenas a lo que podemos vivir, pero que nos impelen a sentir, incluso sufrir, aquello que nuestro día a día es incapaz de lograr. ¿No es acaso lo que sentimos verdad, aunque sea el fruto de la mentira? Bien… Pues esta idea no está muy alejada de la raíz de la discusión entre los antiguos griegos.

Imagen: ensayista.blog.com.es

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