Filosofía

Filodemo

Publicado por Ruben Avila

filodemoEl arte para los primeros epicúreos, como ya hemos repetido en varios artículos anteriormente, era algo secundario y sin valor. Sin embargo, existía una segunda opinión, más benévola, postulada principalmente por Lucrecio y Filodemo, dos importantes epicúreos. De lo que dijo al respecto el primero, ya vimos en un artículo anterior. Básicamente aseguraba que el arte partía de la naturaleza, que, por ejemplo, las canciones provenían por imitación del canto de los pájaros, y que el arte fue desarrollándose con el tiempo, desde un punto de visa racional y utilitario. Y aunque lo considerase como la criada de la filosofía, su visión era mucho más afable que la que sostenían el fundador de la escuela epicúrea y sus primeros seguidores.

Pero, al margen de Lucrecio, decimos que existía otro epicúreo con una visión similar respecto al arte. Ese otro autor es Filodemo y de él vamos a hablar en lo que resta de artículo.

Filodemo

Filodemo nación en Gádara sobre el 110 a. C. y se supone que murió en Herculano sobre el 40 a.C. Como apunte al margen, decir, para aquellos que les suene el nombre de la última ciudad pero no sepan muy bien de qué, que Herculano fue una de las dos ciudades, junto a Pompeya, que quedaron sepultadas bajó las cenizas que escupió el Vesubio un agosto del año 79. Pero, naturalmente, todavía queda unos años para eso y los herculanos desconocían en el 40 a.C. cuál sería el futuro de la ciudad.

En cualquier caso, y volviendo al tema que nos ocupa, Filodemo trató furibundamente, o por lo menos con ahínco, de erradicar las opiniones, místicas y sin fundamento, que mantenían los griegos respeto al arte. Por resumir su tarea en una frase sumamente elocuente: «Ningún dios inventó la música ni se la dio a los hombres». La música ha sido creada por el hombre, y depende de él. No hay ninguna relación o analogía entre ella y los “fenómenos celestes”. Así que «los cantos no afectan de otro modo que los aromas o sabores».

Filomeno consideraba a la música como algo irracional y, por tanto, que estaba muy limitado a la hora de influenciar a los hombres. Tampoco consideraba que tuviera que ver con la vida espiritual o, cuando menos, no más que el arte culinario.

Como vemos, de la misma manera que Aristóteles quiso separar a los Dioses y a las Musas de los poetas, asegurando que era la dedicación, la experiencia y cierta capacidad innata lo que hacía a una persona poeta, y no ninguna inspiración divina; así pretende Filomeno acabar con la opinión común de su época, que situaba a la música en la esfera de los dioses.

Por otra parte, de la poesía entendía que lo importante era la esencia y no la forma. Daba igual que las palabras de un poema fueran hermosas, si sus ideas no lo eran. Lo contrario de lo que defendió frente a la música, ya que era un gran defensor de la forma en la música.

¿Cómo podemos explicar esta aparente contradicción?

Bien, fácilmente. Resulta que para los epicúreos era más pernicioso el misticismo que el formalismo. Y aunque preferían el contenido a la forma, de tener que elegir, preferían la forma al contenido si éste era místico o religioso.

Imagen: satiricae.blogspot.com.es