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La experiencia estética (II): conocimiento objetivo e intersubjetivo

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

Ayer dedicamos un post a la experiencia estética. Allí analizamos un caso práctico del que obtuvimos la enseñanza de que las cualidades estéticas eran independientes del carácter simbólico de la obra, si es que la obra en cuestión tenía tal carácter simbólico. El caso que analizamos fue el de un cartel que había ganado un concurso y una versión imperfecta de este que, siendo producto del plagio, había ganado otro concurso, siendo los jurados de ambos concursos diferentes. Hoy continuaremos con este caso práctico, del cual obtendremos nuevas enseñanzas. Y es que, de este tipo de hechos es de donde mayores enseñanzas se obtienen, desde un punto de vista filosófico. Concretamente, del hecho que narrábamos ayer aprenderemos qué hay de conocimiento objetivo en el arte y qué de conocimiento intersubjetivo.

Lo objetivo

experiencia estética

Acuar(olé), obra de Luis Efrén Carmena. Gracias a que esta obra fue plagiada podemos aprender mucho sobre el mundo del arte.

El conocimiento objetivo es el conocimiento del mundo externo a la mente. En la medida en que las obras de arte son objetos externos a las mentes, se puede obtener de ellas conocimiento objetivo. Según las conclusiones a las que ayer llegamos, las cualidades estéticas de una obra de arte son objetivas. En efecto, tanto Acuar(olé) como A («A» es el nombre que le pusimos a la obra plagiada) compartían ciertas cualidades estéticas, si bien A era una obra de calidad inferior a Acuar(olé). Dado el hecho de que ambas obras fueron premiadas por jurados diferentes, que compartían buena parte de sus cualidades estéticas y que Acuar(olé) tenía un carácter simbólico del que carecía A, hemos de deducir que, al menos, las cualidades estéticas de una obra de arte son objetivas. Por tanto, el conocimiento de estas es conocimiento objetivo. Ambos jurados mostraron, a este nivel, una gran objetividad.

Lo intersubjetivo

El conocimiento intersubjetivo es el conocimiento de los contenidos mentales de otras mentes. Para que tal conocimiento sea posible, debe haber, como mínimo, un mundo compartido. Además de esto, debe existir un entramado de convenciones compartidas por distintas mentes. En nuestro caso, el conocimiento intersubjetivo lo encontramos en el jurado de Acuar(olé), el cual captó la relación simbólica entre la obra y la ciudad de jerez. Es evidente que el jurado llegó a saber lo que la obra simbolizaba porque compartía una serie de convenciones con el autor. Por ejemplo, la convención de identificar el color azul con la ciudad de Jerez es compartida tanto por el autor como por el jurado. Así que, dada esta convención, el jurado pudo captar lo que el autor simbolizó con su diseño. En definitiva, captó la relación simbólica que el autor estableció entre el diseño de la obra y la ciudad de Jerez. Obviamente, la relación simbólica como tal no está en el mundo, sino que es algo que hacemos los humanos.

Jerez es algo que está en el mundo, al igual que Acuar(olé), la identificación del azul con la ciudad de Jerez es una convención. Y la relación simbólica entre el diseño de Acur(olé) y la ciudad de Jerez forma parte de los contenidos mentales del autor de Acuar(olé). Estos contenidos mentales pueden ser captados por otras mentes, en la medida en que estas conocen las convenciones que encierra la obra (la identificación del azul con la ciudad de Jerez) y en la medida en que la obra es un objeto externo a las mentes a través del cual el autor puede hacer públicos sus contenidos mentales. En este caso, la relación simbólica entre Acuar(olé) y la ciudad de Jerez.

Algunas consideraciones sobre el conocimiento intersubjetivo

Sobre el conocimiento intersubjetivo hemos de hacer una precisión. Y es que no hemos de suponer que toda obra tiene un carácter simbólico, es decir, tal y cómo hemos tratado aquí la cuestión, el conocimiento intersubjetivo tendría lugar, al menos, cuando la obra de arte fuera de carácter simbólico. No obstante, es posible que este tipo de conocimiento no se dé en obras de arte no simbólicas, como por ejemplo en el caso de A, la versión plagiada de Acuar(olé). En efecto, dado que en este caso no había ninguna convención de por medio, si el autor quiso simbolizar algo con su diseño, el conocimiento de esta relación simbólica queda más allá de las posibilidades del jurado baenés. Todo lo que se puede hacer es especular sobre ello y acertar por puro azar. Pero en este caso ya no podríamos hablar de conocimiento.

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