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El modo transpersonal de ser

Publicado por Malena

Desde la perspectiva transpersonal la naturaleza humana incluye estados de conciencia y niveles de bienestar que no se contemplan en otros enfoques.

La postura transpersonal considera a la conciencia la base principal de toda experiencia.

Otras posturas como el conductismo, ignora la conciencia dado la complejidad de su estudio objetivo, mientras el punto de vista de las psicologías profundas y de las humanistas, reconocen la existencia de la conciencia pero se concentran más en sus contenidos.

El punto de vista transpersonal considera que la conciencia se reduce habitualmente a una actitud defensiva, llena de pensamientos y fantasías que se relacionan con nuestras necesidades.

Por lo tanto, el crecimiento personal exige abandonar la actitud defensiva y dejar lugar al potencial de expansión que la conciencia siempre posee.

Este cambio se puede obtener aquietando la mente y disminuyendo la deformación perceptiva.

El hecho de aquietar la mente hace posible una serie de descubrimientos, entre ellos, que la capacidad de pensar es notable pero la de no pensar es aún mejor.

En Occidente es tradicional suponer que sólo existen un limitado número de estados mentales, como por ejemplo, la vigilia, el sueño, la ebriedad y el delirio; y fuera de ellos, otros estados alterados de conciencia son considerados patológicos.

La psicosis es definida por el modelo tradicional como la percepción deformada de la realidad sin reconocer tal deformación; en cambio, desde la perspectiva transpersonal la psicosis se define como el estar atrapado en un estado de conciencia cualquiera que revela su propia imagen de la realidad.

Einstein demostró en física que toda realidad es relativa, concepto que también es válido en todos los demás aspectos del cosmos.

La realidad que percibe una persona es el reflejo de su estado de conciencia y para conocerla deberá explorar dentro de sí mismo, porque cada uno de nosotros crea su propia realidad.

El enfoque transpersonal cree que es posible liberarse de los condicionamientos.

El apego es lo que produce el condicionamiento porque se relaciona con el deseo que lleva a creer que si no se cumplen los deseos el resultado será el dolor, por eso el apego produce sufrimiento.

Para que termine el sufrimiento es necesario renunciar al apego.

Los apegos no se limitan a objetos o personas, también puede haber apego a una determinada imagen de uno mismo, a una actitud o a un proceso psicológico.

Mientras estemos convencidos que nuestra identidad son nuestros roles, nuestras relaciones, nuestros problemas o los contenidos de nuestra conciencia, el temor a la vida reforzará el apego.

Para la perspectiva transpersonal la personalidad es solamente un aspecto del ser con el cual las personas se identifican sin necesidad.

El drama de la historia personal también es visto de otra manera, son parte de nuestra vida emocional, apegos que alteran el funcionamiento pleno y armónico del ser.

El enfoque transpersonal también reconoce que la identidad es el resultado de las identificaciones externas pero considera más importante la identificación con procesos y fenómenos internos, aspecto que pasa inadvertido para la mayoría de nosotros.

Cuando la persona se identifica con su contenido mental, este contenido se convierte en la base de cualquier otro que se contemple, porque nos identificamos con ideas y creencias que modelan nuestro pensar y en la medida que nos identificamos con un objeto nos convertimos en sus esclavos.

Trascender la identificación es el despertar de la conciencia, estado que se logra a través de un lento y arduo proceso durante el cual se afina la percepción hasta terminar despojándose de todas las identificaciones.

Fuente: “Más allá del Ego”, Abraham Maslow y otros.

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