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Meditación Trascendental por la paz

Publicado por Malena

La paz interior que promueve la práctica de la meditación a nivel individual, hace que muchos intenten organizar meditaciones colectivas para lograr objetivos sociales similares, o sea, disminuir los hechos de violencia en todo el planeta.

Miles de personas sincronizan su meditación individual haciendo crecer la nueva corriente de espiritualidad, inspirados por filosofías orientales, en un momento histórico en que las creencias parecen fundirse, rescatando lo mejor de cada una.

Este ambicioso proyecto enciende una luz de esperanza en el futuro de la humanidad, que hoy se encuentra amenazada por la violencia, las guerras y por la contaminación ambiental que produce la falta de conciencia general.

El Dr. David Orme-Johnson, uno de los investigadores que estudia los efectos individuales y sociales de la meditación; que se desempeña como profesor de la Maharishi University of Management, fundada por el creador del Movimiento Meditación Trascendental, Maharishi Mahesh Yogui; afirma que se ha demostrado que la meditación trascendental es eficaz para disminuir la violencia social.

Cuando muchas personas llevan su mente al nivel del silencio de la conciencia pura, se promueve la cohesión, se superan las dificultades y aumenta la cooperación.

Orme-Johnson asegura que los estudios realizados demostraron que si el uno por ciento de la población realiza esta práctica se reducen los índices de criminalidad que se registran en ese lugar.

La paz individual se convierte así en paz colectiva, porque no puede haber un mundo pacífico si los individuos que viven en él no lo son.

En nuestro país, David Lifar, presidente de la Fundación Indra Devi, asegura que el efecto de la meditación trascendental practicada por un porcentaje mínimo de los individuos de una comunidad, contribuye al despertar de la conciencia de la humanidad para hacer posible un mundo en el que prevalezca la paz y el amor.

Estudios científicos avalan estos experimentos reconociendo la eficacia de esta práctica sobre el estrés, la depresión, la disminución del dolor y el control de la hipertensión. La cuestión ahora es proyectar estos beneficios al terreno social.

En 1993 se realizó en Washington, desde el 7 al 30 de junio, un estudio sobre la incidencia de la meditación colectiva sobre la violencia, que fue publicado en la revista Social Indicators Research. Con la participación de cuatro mil meditadores, y monitoreando al mismo tiempo los índices de violencia diaria en esa ciudad, se pudo comprobar que durante la última semana del experimento se produjo un 23% menos de actos de violencia.

Estas experiencias se fueron multiplicando hasta llegar al objetivo máximo de lograr la paz mundial, basados en el supuesto de que la mente en silencio es capaz de modificar la realidad.

Global Intention es una de las organizaciones que participan en esta tarea.
En 2011 meditadores de 65 países, meditaron por la paz en Sri Lanka, cuya guerra civil ha transformado a ese país en la zona más conflictiva del mundo y después de una semana de meditación concentrada en ese objetivo, el nivel de criminalidad se redujo en un 74%.

Se supone que el efecto de la meditación produce vibraciones que se transmiten al ambiente. Por ejemplo, un meditador que medita en su casa irradia paz en ella; un grupo que medita en un lugar público multiplica ese mismo efecto en la comunidad y muchas personas que meditan juntas pueden cambiar la conciencia de la humanidad.

La propuesta es cambiar la realidad desde el silencio y no desde la protesta, la violencia o la queja.

Sin embargo, desde esta cosmovisión, el bien y el mal son opuestos y necesarios, de manera que siempre van a existir, pero el despertar de la conciencia haría que el polo positivo se fortalezca.

Fuente: “Crear paz”; Tesy de Biase; LNR; 11/2010.

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