Filosofía

Inicio Filosofía Griega, Filosofía y Arte Los Sofistas y el arte

Los Sofistas y el arte

Publicado por Ruben Avila

A mediados del siglo V, los pensadores griegos superaron los límites de la naturaleza en la que hasta entonces habían centrado sus investigaciones científicas, para ocuparse del ser humano y su actividad. Los principales valedores de este cambio de rumbo o perspectiva fueron los sofistas, en Atenas, que quedaron bastante desprestigiados por el ataque terrible llevado a cabo por la dupla Sócrates-Platón.

Protágoras- sofista

En realidad, los sofistas eran un grupo de maestros de adultos por profesión, cobraban por enseñar, y, como asegura Wladyslaw Tatarkiewicz en su Historia de la estética, filósofos sociales por vocación. Entre el resto cabe destacar a Protágoras, a Gorgias, aunque no fuera sofista de profesión y al orador Isócrates, que como en el caso anterior compartía las opiniones y doctrinas sofistas, centradas básicamente en la ética, el derecho y la religión, pero también trataron ciertos problemas del arte, que es en lo que nos centraremos en el presente artículo (y sucesivos).

Rasgos básicos de los sofistas

Pero antes, y para comprender mejor lo que vendrá después, convendría fijar brevemente el pensamiento sofista, lo que haremos consignándolo en tres puntos fundamentales:

1. El primero es la humanización de la filosofía. Como dijimos al principio del artículo centraron las investigaciones en las personas, cuando antes el centro de atención era la naturaleza.
2. La especialización de la filosofía. Al pasar de «del razonamiento general a las observaciones particulares».
3. La relativización de los resultados. Sus investigaciones les llevaron a ver que los datos eran relativos, que dependían de muchos factores. Opinión que influyó en su concepción del arte y la belleza y que fue una de las fuentes del ataque de Sócrates y Platón.

Lo que debemos a los sofistas

En el campo del arte les debemos a los sofistas varías distinciones fundamentales que si bien desde nuestra perspectiva nos pueden parecer insulsas o evidentes, en su momento fueron descubrimientos importantes.

Por un lado, establecieron la distinción entre arte y naturaleza, la primera como constructo humano y auspiciada por éste mismo.

Por otro lado, diferenciaron entre artes útiles y artes placenteras. Aunque ahora no sea habitual considerar arte el trabajo del herrero o el zapatero o… Sí que es algo que está inscrito en nuestro lenguaje, seguro que hemos leído frases del tipo “el arte de hacer camisetas” o cualquier otro objeto. Este arte, para los sofistas, es el representado por las útiles; lo que habitualmente conocemos como arte, cuando vamos a un museo o a un concierto o al cine, es lo que consideraban los sofistas como placenteras. Naturalmente, sabemos que hace 25 siglos no existía el cine, pero el ejemplo sigue siendo útil.

Por último, distinguieron entre talento y erudición, ya que son características que pueden aparecer unidas o separadas pero que son diversas. La erudición supone un conocimiento profundo sobre uno o varios temas, pero eso no supone que tenga la pericia suficiente para desarrollarlos. Por ejemplo, una persona puede conocer exhaustivamente todos los movimientos literarios, sus autores, saber analizar sus escritos, etc., pero ser incapaz de escribir una sola línea que componga un relato que no sea vergonzante. Y, al contrario, una persona con talento en un arte determinado, quizás no tenga una excesiva capacidad de análisis ni conocimiento de lo realizado por otros artistas en el mismo campo.

Con estos mimbres los sofistas desarrollaron su propia teoría del arte y la belleza: «la teoría ilusionista del arte» y «la teoría relativista de lo bello».

Imagen:htppfernanda14tkblogspotcom.blogspot.com.es

Categorías: Filosofía Griega, Filosofía y Arte