Filosofía

Arte y belleza

Publicado por Ruben Avila

Platón lleva el criterio de verdad al mundo del arte cuando asegura que uno de sus objetivos es ser veraz, regirse por las mismas leyes de la naturaleza, sin traicionarlas, ni inventar. El arte que imagina, que crea formas extrañas, que violan las leyes del cosmos, es mal arte. Se deben representar las cosas según son en realidad, respetando su proporción, sus colores… Por ello no acepta la «skiagraphia» y la «skenographia» de la época, porque cambiaba tanto las proporciones y los colores, a pesar de que lo hicieran para que el espectador pudiese ver las proporciones y los colores correctos.

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Así las cosas, para el filósofo ateniense debe estar sujeto a dos normas fundamentales: debe seguir las normas que rigen la realidad que representa; y debe asumir las normas del orden moral al que debe servir.

Es decir, toda obra de arte, y todo artista, tiene que trabajar para forjar el carácter de los seres humanos siguiendo la Idea del bien por la que llegaremos a instaurar un Estado perfecto, la República ideal. Por tanto veracidad y utilidad moral son los dos únicos criterios por los que, según el parecer de Platón, deberíamos juzgar al arte. Más allá de estos parámetros, no hay nada importante.

¿Dónde está la belleza?

Estemos más o menos de acuerdo con la concepción platónica del arte anteriormente presentada, indefectiblemente nos surge una cuestión, una pregunta que es difícil aplacar. ¿Y la belleza? ¿O es que el arte no tiene nada que ver con ella?

Platón llegó a asegurar que «es preciso que el arte de las Musas culmine en el amor de la belleza», así que no parece que pretendiera desterrarla como criterio evaluativo. Sin embargo, recordemos que para Platón la belleza era más que el placer estético o la mera utilidad, estaba completamente ligada al bien y a la verdad, no encontrándose la una sin las otras. Así que es evidente que para él, algo bueno y verdadero tiene que ser bello.

Claro, este no es nuestro criterio de belleza, ya que podemos considerar un cuadro abstracto, por ejemplo, como una obra bella. Para Platón, por el contrario, una obra de arte que deformase la realidad, sería una falsedad, por tanto algo malo y, entonces, no podría ser considerada bella, por lo menos en el sentido más amplio del término.

¿Existe el arte platónico?

Ya hemos visto las bases teóricas por las que Platón define el arte ideal, la necesidad que ve de que éste cumpla las leyes de la naturaleza y se guíe por la Idea del bien. Pero, ¿existe esta clase de arte o es simplemente una quimera, un intento de sentar unas bases teóricas a sabiendas de que no son posibles llevar a cabo?

Ciertamente, nos asegurará el pensador griego, es posible y, de hecho, existe. Como ejemplo, Platón se refiere al arte griego arcaico y, sobre todo, al egipcio, cuya función principal era reflejar las leyes de la existencia, el orden inmutable del cosmos, de manera que podían servir a la verdad y forjar el carácter del hombre.

Imagen: laconstelaciondecasiopea.blogspot.com.es

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