Filosofía

La amistad

Publicado por Ruben Avila

La reflexión es fundamental a la hora de analizar tanto nuestras opiniones como las opiniones ajenas. Deberíamos fundamentar en evidencias consolidadas lo que aseguramos. También es necesario, a través de dicho análisis, sentar las bases de ciertas sensaciones como verdaderas, porque de lo contrario no tendríamos ninguna baliza en la que sustentar nuestras afirmaciones, ni en negar o afirmar qué sensaciones son verdaderas o falsas. Por otra parte, debemos adecuar nuestros actos al fin de la naturaleza, o de lo contrario aquellos contradecirán nuestros razonamientos.

la amistad

Grosso modo estos son los puntos que desarrollamos en nuestro último artículo dedicado a los epicúreos —recordar que estamos siguiendo una serie hasta completar 40 tesis—. Así que seguidamente os presento las que vamos a tratar hoy (no llegaremos a las cinco habituales, nos quedaremos en tan sólo dos):

27. De todos los bienes que la sabiduría nos ofrece para lograr la felicidad, sin el menor género de dudas, el más importante es el de la amistad. Siguiendo la máxima popular, podríamos decir que “quien tiene un amigo tiene un tesoro”.

28. La experiencia y el juicio nos permite —y esto es algo que ya dijimos en una tesis anterior— saber que no hay nada terrible que sea eterno o excesivamente duradero, puesto que lo muy terrible terminará con la muerte, que siguiendo la doctrina epicúrea tenemos que concluir que no es nada para nosotros. De la misma forma, ese juicio, y teniendo en cuenta los límites de la vida, nos enseña que la seguridad que buscamos todos los seres humanos —por la que, como también ya dijimos, muchos buscan riqueza y fama— se encuentra principalmente en la amistad, esta es la mejor base para aquella.

De estas dos máximas se colige la importancia suprema que los epicúreos daban a la amistad. Y no sólo ellos, en general la amistad estaba muy bien considerada en el mundo antiguo.

En la actualidad, aunque busquemos amigos, existe cierta disfuncionalidad en la amistad, en buena medida propiciada por las nuevas tecnologías. Cualquiera que se maneje en las redes sociales, probablemente tenga cientos de amigos virtuales, a los que apenas conocerá, por lo menos en su gran mayoría.

Naturalmente, los epicúreos no se podían referir a esta clase de amistas, puesto que en su época no existía internet — sí, sorprendentemente la humanidad ha logrado sobrevivir sin subir fotos de gatitos a Instagram o actualizar su perfil en Facebook—. En aquella época no existía la dicotomía entre amigos reales y virtuales. A pesar de que se podía mantener correspondencia con personas que vivían a cientos de kilómetros, era difícil considerarse amigo de alguien al que nunca se hubiera visto.

Hoy en día la idea de amistad se reformula al ritmo del 2.0. En realidad desconocemos el número de amigos que tenemos porque el concepto de amistad resulta cada vez más etéreo, menos aprehensible. Sin embargo, coincidiremos con los epicúreos, que en nuestro mundo tener amigos y amigas sigue siendo necesario y uno de nuestros objetivos vitales. Necesitamos estar con gente con la que hablar, con nuestros mismos gustos y que nos resulte agradable. Claro que, ahora, ese “estar” ya no sepamos muy bien qué es.

Imagen: yabeelarcano.blogspot.com.es

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