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El eclecticismo

Publicado por Ruben Avila

eclecticismoEn un primer momento, y durante mucho tiempo, durante todo el periodo de la Antigua Grecia y parte del helenismo, las diferentes corrientes dominantes estaban enfrentadas entre sí. El estoicismo, el epicureísmo, el escepticismo, el platonismo (mantenido en la Academia) y el aristotelismo (representado por los peripatéticos) estaban enfrentados entre sí. Hablamos de un enfrentamiento dialéctico y de ideas, claro, no que se hubieran declarado la guerra y actuasen como pandillas callejeras. Más allá de que alguna vez pudieran llegar a las manos, el enfrentamiento era principalmente retórico y, como decimos, de ideas.

Sin embargo, a finales del siglo II a. C., y sobre todo ya entrado el siglo I a.C., comenzaron varios pensadores, tanto en Atenas como en Roma, a acercar posturas.

El estoicismo salió de su aislamiento de la mano de Panecio y Posidinio, abandonando sus posturas más intransigentes y acercándose a los peripatéticos y a los platónicos, a éstos más que a los primeros, si cabe. Por su parte, los académicos, dirigidos por Filón de Larisa y Antíoco de Ascalón, se inclinaron por el eclecticismo potenciando los lazos comunes entre Platón y Aristóteles —recordemos que el segundo fue discípulo del primero—.

Es de esta unión, de este acercamiento, entre las ideas de Platón, de Aristóteles y del estoicismo, que surge el eclecticismo.

El eclecticismo

La idea basal del eclecticismo la podríamos resumir con el lema formulado por Quintiliano eligere ex ómnibus optima. Lo que significa traducido al castellano: Escoger lo mejor de todo.

Analizando la frase en toda su extensión descubrimos que es una evidente declaración de intenciones. Cinco palabras que dicen mucho, a pesar de su corta extensión.

Por un lado descubrimos un afán por analizar las otras teorías, el conocimiento que otras personas tienen del mundo, lo que otros pensadores dicen… porque está será la única manera de escoger entre el todo. Solamente conociendo “todo” se puede escoger lo mejor.

Por otro lado, el lema también nos aclara en su formulación que el eclecticismo tiene que ser una teoría conservadora, puesto que no se trata de innovar, de presentar ideas nuevas, sino de sintetizar las ya existentes. Y aunque es cierto que de la síntesis de dos ideas ya conocidas se puede descubrir una totalmente nueva, digamos que este será un efecto colateral del propósito, ya que el objetivo es elegir entre lo ya existente, no hacer experimentos con el quimicefa —por muy divertido que pudiera ser el juego, permítaseme el inciso—.

Y, por último, claro, lo que nos indica la frase es que debe ser una escuela abierta, todo lo contrario que la primera época estoica, por ejemplo, encerrada en sí misma.

Naturalmente, todo esto es en “teoría”, pero, al fin y al cabo, es de esto de lo que estamos hablando, ¿no?

Así las cosas, encontramos que el eclecticismo conoció su culmen, su mejor momento, en la figura del romano Cicerón. Gracias a él la estética ecléctica se convirtió en dominante durante el helenismo tardío y el periodo de la Roma clásica.

Imagen: missandchic.blogspot.com.es