Filosofía

Cicerón y el arte

Publicado por Ruben Avila

Cicerón en su clasificación de las artes echo mano de diversas distinciones. Aunque podemos destacar la separación que realizó entre artes liberales y serviles (ya en un artículo anterior analizamos su idea sobre arte, es por eso que aquí nos centramos en las diferentes divisiones que lleva a cabo), por otra parte, usual en el mundo antiguo. Pero, como en otros campos, el filósofo romano dio una vuelta de tuerca a la concepción habitual. Así, dejó de suponer que las liberales no requerían trabajo físico, digamos que un criterio negativo, para suponer que lo que las distinguía de las serviles era que requerían más inteligencia o eran más útiles, un criterio positivo, ya que hemos pasado del “no” al “sí”.

cicerón y el arte

De esta forma, prácticamente, Cicerón creó una nueva clasificación que le permitió reunir a lo que ahora consideramos las “bellas artes”, incluyendo por primera vez a la arquitectura dentro de las artes liberales.

Cicerón también uso otro tipo de distinción, también habitual, la que distinguía entre artes que son necesarias para vivir y artes que simplemente deleitan. Como aseguró en su De natura dorum:

Lo que anulaba la unión anterior de las bellas artes, puesto que aquí, claro está, la arquitectura caía en el conjunto de las necesarias, mientras que la poesía, la pintura, la música o la escultura caían dentro de las que deleitan.

De hecho, esta propuesta también conlleva cierta novedad, ya que la poesía aparece asociada a las artes plásticas, cosa que no había ocurrido antes.

Pero todavía le debemos una distinción más, esta sí que completamente novedosa. Porque si con las anteriores se trataba de darle una vuelta de tuerca a las clasificaciones ya existentes, ahora Cicerón se saca una de la manga, que sólo atañe a las bellas artes. Bueno, bellas artes para nosotros, porque en la época del helenismo, realmente, no existían. Ya decimos que fue el pensador romano el primero en agruparlas, pero no les dio ese nombre. En aquél tiempo se conocían como artes que sólo sirven para el placer o artes liberales (siguiendo dos de las distinciones que ya hemos visto más arriba).

El caso es que entre esta clase de artes Cicerón distinguió entre aquellas que se perciben a través de los oídos y aquellas que se perciben a través de los ojos. Más concretamente, en su De oratore, distinguía entre «artes mudas» y las que utilizaban «el lenguaje y el discurso». De esta forma, dentro del segundo grupo nos encontramos con la poesía, la oratoria y la música; mientras que en el primero se situarían las artes plásticas.

Curioso, aunque viendo el currículo de Cicerón no lo es tanto, es que se situara a la oratoria, no ya en el mismo grupo de la poesía, sino por encima de ella, al considerar que mientras ésta sólo pretende gustar e inventa, aquella busca la verdad y quiere convencer. Curioso, decimos, porque no era una visión habitual. Aunque, claro, no debemos olvidar de que el romano era un excelente orador.

Imagen: jose-chamorro.blogspot.com.es

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