Filosofía

Cicerón y las ideas

Publicado por Ruben Avila

cicerón y las ideasDecíamos en nuestro último artículo que Cicerón entendía el papel del artista de una manera activa. Es decir, el artista no imitaba la realidad en el sentido en que podemos entender ahora el concepto de imitación. Para el pensador romano, y esto lo tomaba de Sócrates, lo que hacía era escoger una parte de lo existente, fragmentándolo y, entonces, actuando sobre ello. Pero, además, Cicerón añadió que el artista no sólo escogía entre los elementos fuera de él, sino que también los de dentro, los de su propia personalidad. Si recordáis, poníamos el ejemplo de Fidias que al representar a los dioses (Júpiter y Minerva), decía Cicerón, utilizaba la idea de belleza que tenía en la mente.

Resulta que el arte además de tener a su disposición elementos externos —los que puede encontrar en la naturaleza— posee, o tiene a su alcance, elementos internos —los que se encuentran en la mente del artista—.

En el mundo griego era habitual darle más importancia a los elementos que provenían del mundo externo. Platón había evidenciado las similitudes entre la obra de arte y el modelo; y Aristóteles, por su contra, las diferencias, como asegura Tatarkiewicz; pero fue Cicerón que «señaló lo que en el arte proviene de la mente del artista, iniciando con ello una época nueva».

Si os acordáis el artículo del martes lo concluíamos con una pregunta, que es pertinente recuperar, ¿no os suena el modelo de Cicerón a “algo”? ¿No escucháis los ecos del mundo de las ideas platónicos? Sí, probablemente sí, y, claro, no es casualidad. «De todo lo mejor», ese era el lema ecléctico, ¿verdad?

Platón se refería a las ideas como las formas de las cosas. La realidad que vemos no es más que el reflejo de ese mundo ideal. Así que la obra del artista, que a su vez es un reflejo de eso que vemos, es una copia de la copia (para que nos entendamos). El filósofo griego no introdujo en el arte su teoría de las ideas. No así Cicerón.

Él estaba muy influenciado por Platón, no en vano fue discípulo de Antioco de Ascalón, uno de los últimos filósofos de la Academia (sustituyó a Filón como escolarca en la Academia Nueva), pero no se limitó a recoger las ideas del maestro, sino que las modificó.

Así, mientras que para Platón las ideas eran “formas espirituales abstractas” para Cicerón eran “formas concretas perceptibles”. Claro, el arte necesita de imágenes concretas, asibles, las ideas platónicas no le eran de mucha utilidad. En realidad, Platón, el padre del idealismo, no lo fue en el arte. Par éste el arte dependía de las cosas reales (las que vemos) no de las ideas.

Pero las ideas de Cicerón, al contrario de las de Platón, al ser perceptibles, sí que eran útiles para el arte, éste sí que podía echar mano de ellas. De esta forma, permitía un análisis más profundo de la obra de arte, al incluir tanto los modelos externos como los internos.

Otros pensadores como Dión o Filóstrato también coincidían con Cicerón pero hablaban de “imagen” en lugar de “idea”.

Imagen: icaraideas.blogspot.com.es