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Todo es relativo

Publicado por Esteban Galisteo Gámez

«Todo es relativo» es una forma muy general de formular la tesis principal del relativismo, que es un punto de vista acerca de la verdad, la cual sería relativa al punto de vista particular del sujeto que la sostiene en cada momento. Básicamente, el relativismo es la asunción, en términos generales, de que todo es relativamente verdadero, porque nada lo es en absoluto. Existe, a este respecto, un relativismo epistemológico y un relativismo moral y cultural.

El relativismo epistemológico

todo es relativo

«El hombre es la medida de todas las cosas» fue el gran eslogan relativista de Protágoras.

El relativismo epistemológico niega la posibilidad del conocimiento objetivo y universalizable de la realidad, sobre la base de que todo conocimiento se construye sobre el marco de referencia de un contexto social, histórico y cultural particular. Aunque hay diversas formas de ser relativista en este sentido, lo cierto es que hay versiones que llegan a afirmar categóricamente que genes, átomos y partículas son constructos culturales, más que entidades reales.

Esta forma de relativismo es muy antigua, siendo la primera versión conocida la popularizada por los sofistas, sobre todo por Protágoras y sus amigos. Otras formas más suaves, se sitúan a un nivel más teórico y conceptual, es decir, relativizan más la concepción del conocimiento que el contenido de este.

El relativismo moral y cultural

Tal vez sea el padre de todas las formas de relativismo o tal vez tenga que ver con otras formas solo de forma indirecta, pero lo cierto es que, con toda seguridad, la primera vez que alguien pudo ser clasificado de relativista, tuvo que ser a causa de las particularidades culturales experimentadas por dicho individuo durante algún viaje a algún lugar alejado de su propia patria. Los sofistas están considerados los primeros relativistas. Estos eran viajeros y maestros. Habían estado en muchos lugares del mundo conocido y habían observado que en distintos lugares las personas tienen distintas creencias, dioses y valores.

Y sobre la base de esta experiencia concluyeron que no había verdades y valores objetivos, independientes de cada pueblo particular, sino que bueno y malo, bello y feo, verdadero y falso y otras categorías similares eran relativas a cada prisma cultural. De ahí que defendieran, además de un relativismo epistemológico, un relativismo cultural y moral, según el cual no habría valores éticos universales, sino diversas morales válidas en su propio marco de referencia cultural.

El relativismo y la falacia relativista

A lo largo de una discusión no es raro encontrarse con una falacia que suele formularse de una forma similar a como hemos formulado la tesis con la que hemos titulado esta entrada. Se trata de la falacia relativista y consiste en relativizar verdades objetivas diciendo cosas como «esa es tu verdad», «todo es relativo» o «la verdad es relativa». Esta falacia suele aparecer cuando el oponente no tiene pruebas para apoyar lo que defiende o bien carece de medios para refutar lo que esté defendiendo su adversario.

A quien así argumenta se le puede refutar haciéndole tomar su propia medicina, pues que «esa es mi verdad» es su verdad, así que en un sentido «esa no es mi verdad» y similarmente con otras formulaciones. De modo, que quien así argumenta tendrá que admitir, después de todo, que no es verdad que esa sea mi verdad, que no todo es relativo y que la verdad no es relativa.

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